[go: up one dir, main page]

Mostrando entradas con la etiqueta tesoro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tesoro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de mayo de 2024

El tesoro Ibero-Romano de Ablitas (Navarra).

 

El tesoro Ibero-Romano de Ablitas (Navarra).  Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 79 (1333) (Noviembre, 2023): pp. 45-47.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 

 

            Hace aproximadamente un siglo, se produjo un importante hallazgo de monedas de bronce ibero-romanas en la localidad de Ablitas, en el sur de Navarra (Fig. 1). Se desconocen las circunstancias concretas del descubrimiento, y desgraciadamente las monedas se dispersaron antes de ser estudiadas. Por suerte, un centenar de ellas fueron recogidas por la institución “Príncipe de Viana” de la Diputación Foral de Navarra, y pudieron ser analizadas por el numismático Felipe Mateu y Llopis quien las publicó en 1945.

            Estas monedas se incorporaron al monetario del Museo de Navarra cuando se creó dicha institución en 1956, pero al agruparse los fondos, las monedas se incorporaron a las piezas ya existentes, clasificadas por cecas, de forma que no se conservó la información sobre su origen, y en la actualidad se encuentran mezcladas con otras monedas.

            No es raro que, en los tesoros incorporados a las colecciones de los museos en la primera mitad del pasado siglo, se haya perdido la trazabilidad sobre la procedencia de las piezas. Esto ocurre también con las monedas de Sancho VI encontradas al construir los cuarteles en Estella en 1906, o con el tesoro de la calle de la Merced en Pamplona hallado en 1940, piezas que se integraron en las colecciones del Museo Arqueológico Nacional  de Madrid.

 



Figura 1.- Conjunto de monedas ibero-romanas del tesoro de Ablitas.

 

 

            Los datos aportados por Mateu y Llopis sobre las cecas del centenar de monedas recuperadas son los siguientes:

Celsa (Velilla del Ebro, Zaragoza)

2 Bilingües de Kesle

27 Provinciales romanas

2 Colonia Lepida

26 Caesaraugusta (Zaragoza)

Bilbilis (cerro Bámbola, Calatayud).

3 Ibéricas de Bilbilis con jinete lancero        

Provinciales romanas

            5 Con jinete lancero en reverso

            14 Con láurea

17 Calagurris (Calahorra, La Rioja)

2 Osca (Huesca)

2 Turiaso (Tarazona, Zaragoza)

4 Fustras irreconocibles

 

            La revisión más completa de este conjunto monetario es la realizada en la tesis doctoral de Tomás Hurtado (2013: pp. 149-152), según el cual, las monedas identificables más tardías de este conjunto se corresponderían con las dos emitidas a nombre de Augusto en  Turiasu, y que al llevar la titulación de  Pater Patriae” podrían datarse a partir del año 2 a.C., de forma que la ocultación se habrá producido en tiempos de dicho emperador, entre el cambio de era y el comienzo del reinado de Tiberio en el año 14 d.C..

            Como ocurre con el tesoro de denarios ibéricos de Tarazona, hallado en 1828 y reconstruido por Isabel Rodríguez a partir de la documentación conservada en la Real Academia de la Historia, donde de 183 denarios ibéricos, tan solo el 22% corresponden con emisiones del lugar donde se produjo el hallazgo, mientras que las restantes pertenecen a lugares más distantes como Sekobirikes, Arsaos, Arekorata y Baskunes, también en el caso de Ablitas, las monedas de los lugares más próximos como Turiasu o Calagurris, están peor representadas que las que pertenecen a cecas más distantes como Caesaraugusta o Bilbilis (Fig. 2).

 



Figura 2.- Procedencias de las monedas del tesoro de Ablitas.

 

Este “tesoro” presenta dos singularidades que lo hacen muy especial, en primer lugar que contenga monedas de bronce, cuando lo habitual en los atesoramientos de la época, es que se acumulen denarios de plata de mayor valor. Si por ahora nos resulta imposible determinar la composición del hallazgo (del que las monedas conocidas solo constituyen una parte, ignoramos si grande o pequeña), tampoco podemos establecer las posibles causas de dicho ocultamiento. La segunda singularidad es que se trata de un conjunto mixto de monedas ibéricas e ibero-romanas, es decir correspondiente a una época de transición, donde las monedas ibéricas, que probablemente dejaron de acuñarse tras la batalla de Munda en marzo del  año 45 a.C., circulaban de forma residual, mezcladas con las emisiones recientes de las cecas ibero-romanas asentadas en el Valle del Ebro.  

Cuando preparamos la exposición “La moneda en Navarra”, que tuvo lugar el año 2001 en Pamplona, intentamos identificar las piezas procedentes del tesoro de Ablitas en base a las fotografías que ilustran el citado artículo de Mateu y Llopis, llegando a la conclusión de que una gran parte de los ejemplares estaban rotos y presentaban graves problemas de conservación, por lo que optamos por “reconstruir” el tesoro con las monedas mejor conservadas de los tipos y cecas indicados, existentes en el monetario del Museo (Fig. 3).

 



Fig. 3.- Reconstrucción “hipotética” del tesoro de Ablitas.

            En algunas de las piezas pertenecientes al tesoro podemos  observar una fractura biselada, faltando un trozo del cospel (Figuras 4c, d, g, h, i), mientras en otros casos llevan adheridas fragmentos de otras monedas (Figura 4e). Esto nos lleva a pensar que originalmente las monedas formaban un bloque concrecionado, del que se extrajeron las piezas mecánicamente, “arrancándolas” del mismo, lo que provocó su fractura.

            Hay que considerar que el hallazgo tuvo lugar hace un siglo, y que si se hubiera producido en la actualidad, mediante técnicas físico-químicas (electrolisis) hubiera sido posible recuperar las monedas con muchos menos daños.

            En cualquier caso, y para la época en la que se produjo el hallazgo, es una gran suerte que al menos haya trascendido una información, que aunque parcial, resulta de un extraordinario interés.

 



 

Figura 4.- Selección de monedas procedentes del tesoro de Ablitas: a-b: Bilbilis; c: Celsa; d-h: Caesaraugusta; i: Calagurris.

 

 

 

Bibliografía:

 

Hurtado, T., 2013. Las emisiones monetarias de la Colonia Victrix Iulia Lepida-Celsa. Tesis Doctoral, Universidad de Valencia, 734 pp. + 145 láms.

 

Mateu y Llópis, F., 1945. El hallazgo ibero-romano de Ablitas (Tudela-Navarra). Príncipe de Viana 6(21): pp. 694-699.

 

Rodríguez, I., 2006. Noticia de un tesorillo de denarios celtibéricos descubierto en Tarazona de Aragón (Zaragoza) en 1828. Numisma 56(250): pp. 279-294.

 

martes, 1 de agosto de 2023

Las monedas y medallas de Vigo durante la Guerra de Sucesión.

 

Las monedas y medallas de Vigo durante la Guerra de Sucesión. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 79 (1329) (Junio, 2023): pp. 44-45.

 

Miguel Ibáñez Artica

 


 

““Hombres de la tripulación equipados con escafandras se ocupaban de inspeccionar toneles medio podridos, cofres desventrados en medio de restos ennegrecidos. De las cajas y de los barriles se escapaban lingotes de oro y plata, cascadas de piastras y de joyas. El fondo estaba sembrado de esos tesoros. Cargados del precioso botín, los hombres regresaban al Nautilus, depositaban en él su carga y volvían a emprender aquella inagotable pesca de oro y de plata””.

 

            Ese párrafo pertenece al octavo capítulo de la novela de Julio Verne “Veinte mil leguas de viaje submarino” (Fig. 1) donde se narra la incursión del submarino Nautilus para recuperar un tesoro hundido años atrás, durante la batalla de Rande, en el interior de la ría de Vigo. Combate naval que tuvo lugar el 23 de octubre del año 1702, dentro de lo que se conoce como la “guerra de sucesión” donde se enfrentaron, por una parte Francia y algunas regiones españolas partidarias del pretendiente francés (futuro Felipe V), y por otra Gran Bretaña, el Sacro Imperio, los Países Bajos y parte del territorio español (Valencia, Aragón y Cataluña).

 

Figura 1.- Monumento dedicado a Julio Verne en el centenario de su muerte (2005) en el puerto deportivo de Vigo, y recreación de los buzos del Nautilus de la novela “Veinte mil leguas de viaje submarino”.

 

            Una flota de tres galeones y 14 buques comerciales cargados de oro y plata procedente de América se refugió en la ría de Vigo el 22 de septiembre del año 1702, y un mes más tarde una flota de 42 navíos británicos y holandeses con más de veinte mil  hombres atacó y destruyó la flota española, obteniendo un sustancioso botín de monedas de oro y plata. Sin embargo durante el mes que transcurrió entre la llegada de la flota procedente de América y el ataque de los ingleses, una gran parte del tesoro pudo recuperarse y un millar de carretas dirigidas por arrieros maragatos y tiradas por bueyes, transportaron el cargamento primero a Lugo y posteriormente a Segovia, otra parte fue capturada por los británicos y finalmente una tercera parte desconocida puede encontrarse todavía en el fondo de la ría de Vigo bajo varios metros de sedimentos, esto último es lo que inspiró a Julio Verne y aún alimenta la leyenda del “tesoro hundido”.

 

            Esta victoria británica se celebró con la acuñación de numerosas medallas y monedas de plata y oro, que llevan la mención a la ciudad de Vigo donde se produjo la batalla. Supuestamente, la plata y el oro con que se acuñaron estas monedas y medallas procedía del sustancioso botín obtenido en esta batalla.

 

Figura 2.- Monedas con la leyenda “VIGO” en el anverso; a: cinco guineas de oro; b: una guinea; c: media guinea; d: una corona; e: media corona; f: un chelín; g: seis peniques.

 

            Los valores acuñados en oro el año siguiente, en 1703, fueron en primer lugar monedas de cinco guineas de oro de 917 milésimas (Fig. 2a) de 37 mm de diámetro y 41,75 gramos de peso, de las que se emitieron tan solo veinte piezas que figuras entre las monedas más caras del mundo. Por ejemplo, el 13 de enero del año 2019 un ejemplar de este tipo fue adjudicado en más de un millón de dólares en la subasta celebrada en Nueva York por la empresa numismática Baldwins of St. James.

           

También se emitieron monedas de una guinea de 25 mm de módulo y 8,4 gramos (Fig. 2b), así como medias guineas de 20 mm de diámetro y un peso de 4,15 gramos (Fig. 2c). Estos tipos monetarios habían sido introducidos en 1662 por el monarca Carlos II de Inglaterra, tras mecanizarse por completo el proceso de la acuñación de monedas, y se acuñaron con las siete libras y media de oro (3,4 Kg.) obtenidas como botín en la batalla de Rande en Vigo.

 

            Otro detalle curioso es que la inclusión de la leyenda “VIGO” con letras mayúsculas bajo el hierático busto de la reina Ana, fue ejecutado por el famoso científico Isaac Newton, director de la “Royal Mint” de Inglaterra desde 1694. La reina Ana a finales del mes de febrero de 1703 le envió una real orden donde se indicaba: “Por cuanto hemos sido informados de que varios paquetes de oro, plata o lingotes han sido tomados por nuestra Real Flota en la última expedición a Vigo y traídos a casa como presa... sea acuñada de cuando en cuando con toda la rapidez conveniente a las monedas actuales de nuestro reino, con la palabra Vigo debajo de nuestras efigies en cada pieza de dicho dinero... sea una marca que la distinga del resto de nuestras monedas de oro y plata, y para prolongar hasta la posteridad la memoria de esta acción gloriosa”.

 

            Con respecto a las monedas de plata acuñadas con el botín de unas dos toneladas de este metal y que llevan la palabra “Vigo”, se emitieron con una ley de 925 milésimas coronas y medias coronas, de 30,1 y 15 gramos respectivamente (Figs, 2d, e), así como chelines (Fig. 2f) de 25 mm y seis gramos de peso, y finalmente pequeñas monedas de seis peniques (Fig. 2g), de 21 mm de diámetro y tres gramos de peso. Mientras los chelines llevan la fecha de 1702, año en que ocurrió la batalla, las restantes monedas presentan el año de su acuñación, 1703.

 

Figura 3.- Medallas alusivas a la batalla de Vigo en oro (a), plata (b, c, d, e) y bronce (f).

 

            Además de las monedas, también fueron acuñadas numerosas medallas de oro y plata en la “Royal Mint”, dirigida en esos momentos por Sir Isaac Newton desde su despacho en la Torre de Londres (Fig. 3), en ellas aparece el busto de la reina en el anverso, en este caso sin la palabra “vigo” debajo, y en un caso con el nombre del grabador de la medalla (J. Boskman, Fig. 3c), mientras que en el reverso se muestra la violenta batalla naval con la flota anglo-holandesa en primer plano y al fondo la flota franco-española ardiendo.

 

En una de las medallas (Fig. 3c), probablemente acuñada en Alemania,  aparece en el anverso una compleja alegoría con la victoria colocando la corona naval, el laurel y la palma encima de los trofeos navales, con la explícita leyenda: “SPES ET VIRES HOSTIVM FRACTAE, HISPAN. OPE. AMERIC. INTERCEPTO” (La esperanza y la fuerza del enemigo fue disuelta, la riqueza americana de España interceptada). Una segunda medalla (Fig. 3b) muestra en su anverso a la victoria alada entregando a Neptuno un listado con los barcos hundidos y capturados.

 

            También se acuñó un jetón en Nuremberg (Fig. 3f) que lleva las letras LGL, iniciales del grabador Lázaro Gottlieb Lauffer, bajo el busto de la reina en el anverso, y una vista aérea de la ría de Vigo -especificándose los castillos y puntos de defensa terrestre-, con su entrada bloqueada por la flota anglo holandesa, y en el interior la flota franco española ardiendo.     

 

            Tanto las monedas con leyenda “Vigo” como las medallas que conmemoran la victoria constituyen un importante elemento de propaganda política, y aunque una parte se acuñó con el oro y la plata procedente del botín de guerra (según el informe de Newton compuesto por 7 libras y 8 onzas de oro y 4.504 libras y dos onzas de plata), algunas piezas pudieron emitirse utilizando metales preciosos de otro origen.

 

 







martes, 1 de noviembre de 2022

Tipos monetarios de Sancho Ramírez y Pedro I de Aragón y Pamplona: su representación en museos y tesoros.

 

Tipos monetarios de Sancho Ramírez y Pedro I de Aragón y Pamplona: su representación en museos y tesoros. Artículo publicado en Gaceta Numismática (Junio, 2022) 203: pp. 57-71.


Miguel Ibáñez Artica



































sábado, 1 de mayo de 2021

Tesoro de Zafranales (Huesca)

 

Tesoro de Zafranales (Huesca). Informe del estudio realizado en el año 2000  para el Museo de Huesca: 44 pp.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

En el año 2000 tuvimos la oportunidad de estudiar el importante conjunto monetario de dineros de Sancho Ramírez, Pedro I y Alfonso I, hallados por D. Félix J. Montón en el transcurso de las excavaciones arqueológicas realizadas en el yacimiento medieval de Zafranales (Huesca), gracias a la amabilidad del entonces director del museo de Huesca D. Vicente Baldellou Martínez (e.p.d.).

Como en su momento este estudio se realizó sin contar con soporte económico de ninguna administración, consideramos de interés su publicación (aunque sea con dos décadas de retraso).

A pesar de que a fecha de hoy se podrían hacer algunas matizaciones y correcciones, consideramos de interés su publicación, tal y como fue redactado en agosto del año 2000.