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domingo, 13 de abril de 2014

A medieval "agnostic" coin, in full Christian Reconquest

A medieval "agnostic" coin, in full Christian Reconquest.
Translation of an article published in Spanish: “El Eco Filatélico y Numismático
(November 2000). Vol.56 (n. 1080): p.50.

In the Middle Ages, one of the main concerns of the Christian kings in the Iberian Peninsula, was the struggle against Islam, that as a powerful blaze spreaded throughout the known world. Hence, one of the principal objectives of European kings in the twelfth and thirteenth centuries was the reconquest of the Holy Places, under pressure from a society imbued with religious feeling and Christian life, pugnacious determination stretching from the king to the humblest of his subjects.

Currencies of Sancho VII of Navarre

This motivation led to the political leaders of the time to use the figure of the cross on their more specific emblems, such as signs and seals and royal money. In this environment, at a time of exacerbation of religious feeling, it's strange for a Christian monarch not  to include the figure of the cross on their coins, as the main reason on the obverse or reverse, or as an element of separation of legend , nor in its "signature" or royal sign. Add to this the presence in the currencies of a crescent surmounted by a star (symbols commonly used in the Muslim world), and we face an unprecedented event in the numismatics of medieval Christian kingdoms. We emphasize the importance of this numismatic evidence, since at this time we could deduce the identity of the author of coinage by the symbols or legends of the same. These coins were minted in abundance, both deniers and mites in the reign of King Sancho VII of Navarre, surnamed "the Strong", during a long reign of over forty years between 1194 and 1234, and went down in history for his role in the battle of Las Navas de Tolosa against Muslims.


At this time, we can find the figure of the crescent moon and star in the emissions of Raymond VI and Raymond VII (1194-1249), the counts of Toulouse (France), although in this case on the other side of the coin features a large cross, and also a small cross marks the separation of words in the legends (text that appears on the currency). On the coins of Sancho VII, this separation is made with points.

During this time, there are some curious anecdotes of the coins, such as frequent falsification of Almohad square dirhams by some Christians, so that the same Christian bishop of Melguell (southern France) coined Arab currency with Koranic texts and professing Muslim faith, a fact which was rejected by the Pope himself. However in this case they were imitations of the prestigious Muslim coin. When in the late twelfth century Alfonso VIII of Castile minted gold coins, he included a cross on the reverse, and Christian texts, but written with Arabic legends.

The figure of the king of Navarre Sancho VII "the Strong" has entered popular mythology from his decisive intervention in the battle of Las Navas de Tolosa (1212), where he defeated his former friend, Amir Muhammad ibn Ya'qub to Nasir (known by Christians as Miramamolín, abbreviation of its Arabic title of "Emir al-Mu'mineen") and from this historic event comes the shield of the chains of Navarre, introduced in mid-thirteenth century as a sign of identity of the Old Kingdom.

However, from the economic standpoint, this king has passed into history as the "banker to the kings”, banker as stated, minted their coins without using the cross symbol on them (an exceptional occurrence in the  medieval Christian coinage), and where it appears on the obverse the bust of the monarch, with the legend: SANCIVS REX, and on the reverse a crescent moon and star, with NAVARRORVM or NAVARRE legends. Sancho VII supported the bourgeois of Bayonne (France) and gave large sums to the king of Aragon, obtaining in return, collateral, numerous castles and villas (as Petilla of Aragon, Aragonese village that still belongs to Navarre).
Mausoleum and tomb of Sancho VII “the Strong” in Roncesvalles (Navarra)

It remains to establish the reasons why the Navarrese monarch dispensed with the use of the cross on his coins. Perhaps it could affect his friendship with the African emir (the nickname Miramamolín), with whom he spent long periods in North Africa, or perhaps the influence of Jewish bankers, who at that time controlled the economy of the kingdom and were the only capable of performing loans with interest or usury, activity prohibited to Christians because of scholastic economic ethics in those days, and only practiced by the Jews, which was precisely one of the causes of resentment against this group, source of persecution and killing of this group in the early fourteenth century.



lunes, 31 de marzo de 2014

Una moneda medieval “agnóstica” en plena Reconquista cristiana.

3.1.-Una moneda medieval “agnóstica” en plena Reconquista cristiana. (Noviembre, 2000) Eco Filat. y Numism. 56(1080): 50.

En plena Edad Media, una de las principales preocupaciones de los monarcas cristianos en la Península, era la lucha contra el Islám, que como poderosa llamarada se extendía por todo el mundo conocido. De ahí que uno de los obsesionantes objetivos de los reyes europeos en los siglos XII y XIII fuera la reconquista de los Santos Lugares, bajo la presión de una sociedad impregnada del sentimiento religioso y cristiano de la vida, belicosa determinación que abarcaba desde el rey hasta el más humilde de sus súbditos.

Esta motivación llevó a los dirigentes políticos de la época a utilizar la cruz en sus más específicos emblemas, desde los signos reales y sellos, hasta las acuñaciones monetarias. En este ambiente generalizado a lo largo y ancho de toda la cristiandad, en un momento de exacerbación del sentimiento religioso, resulta extraño que un monarca cristiano no incluyera la figura de la cruz en sus monedas, ni como motivo principal en el anverso o reverso, ni siquiera como elemento de separación o inicio de las leyendas monetales y tampoco en su “firma” o signo real. Si a esto añadimos la presencia en las monedas de una luna creciente superada por una estrella (simbología frecuentemente utilizada en el mundo musulmán)  nos encontramos ante un hecho sin precedentes en la numismática medieval de los reinos cristianos. Cabe insistir en la importancia de este dato numismático, puesto que en esta época podían deducirse las señas de identidad de quien ordenaba acuñar moneda por los símbolos o la leyenda que en ella hubiera reflejado. Estas monedas que se acuñaron en abundancia tanto en dineros como en óbolos, pertenecen al rey de Navarra Sancho VII, apodado “el Fuerte” que disfrutó de un largo reinado de más de cuarenta años entre 1194 y 1234 y que pasó a la Historia por su protagonismo en la batalla de las Navas de Tolosa.
Figura 1.-  Monedas de Sancho VII “el Fuerte”, rey de Navarra. 


La figura de la luna creciente y estrella la encontramos en esta época en las emisiones de los condes de Tolosa (Francia) Raimundo VI y Raimundo VII (1194-1249), si bien en este caso en la otra cara de la moneda figura una gran cruz, y además, en las leyendas (texto que aparece en la moneda)  una pequeña cruz marca la separación de las palabras. En las monedas de Sancho VII esta separación se realiza con puntos.
Durante esta época se producen algunas curiosas anécdotas referentes a las monedas, como por ejemplo la frecuente falsificación de los dirhems cuadradas almohades por parte de algunos cristianos, de forma que el mismo obispo de Melguell (sur de Francia) acuño gran cantidad de moneda árabe con textos del Corán y haciendo profesión de fé musulmana, hecho que fue reprobado por el mismo Papa. Sin embargo en este caso se trataba de imitaciones de la prestigiosa moneda musulmana y no de moneda propia. Cuando a finales del s. XII Alfonso VIII de Castilla acuñó monedas de oro, lo hizo presentando en el reverso una cruz, y con textos cristianos escritos con leyendas árabes.

La figura del monarca navarro Sancho VII “el Fuerte” ha pasado a la mitología popular a partir de su intervención decisiva en la batalla de las Navas de Tolosa (año 1212), donde cayó derrotado su antiguo amigo, el emir Muhammad ibn Ya’qub al Nasir (conocido por los cristianos como Miramamolín, abrebiatura de su título árabe de “Emir-al-mu’minin”) y de donde viene el escudo de las cadenas de Navarra, introducido a mediados del siglo XII como seña de identidad del Viejo Reino.

Sin embargo, desde el punto de vista económico, este monarca ha pasado a la historia como el “banquero de los reyes”, banquero que como se ha señalado emitió moneda en la que no figura el símbolo de la cruz (hecho excepcional en las acuñaciones cristianas medievales) y donde aparece el busto del monarca con la leyenda SANCIVS REX y en el reverso una luna creciente y estrella, con leyenda NAVARRE ó NAVARRORVM. Sancho VII apoyó a los burgueses de Bayona (Francia) y prestó cuantiosas sumas al rey de Aragón, obteniendo a cambio, en garantía, numerosos castillos y villas (como Petilla de Aragón, enclave aragonés que aún pertenece a Navarra).

Quedan por establecer las causas por las cuales el monarca navarro prescindió de la utilización de la cruz en sus monedas. Tal vez pudo influir su amistad con el emir africano (el apodado Miramamolín), con quien pasó largas temporadas, o tal vez la influencia de los banqueros judíos, que en esos momentos controlaban la economía del reino y eran los únicos capaces de realizar préstamos con intereses o usura, actividad prohibida por la ética económica escolástica en esos tiempos y que sólo practicaban los judíos, lo cual fue precisamente una de las causas de la animadversión contra este colectivo de desembocó en persecuciones y matanzas a comienzos del siglo XIV.   

Figura 2.- Sepulcro de Sancho VII “el Fuerte” en Roncesvalles (Navarra)