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domingo, 28 de septiembre de 2025

NUBES, CASIOPEA Y OTRAS ESTRELLAS



Ayer, la finalizar la tarde, el cielo mostraba nubes altas, pero nos animamos (sin muchas esperanzas) en ir a hacer algunas fotos. El paso del frente nuboso nos dejó oportunidades de pequeños huecos despejados y nubes que, por efecto de la exposición, se muestran como hilachos.

La Luna, ocultándose por la Sierra del Maigmó.

Casiopea es una de las constelaciones más reconocibles del cielo nocturno. Sus cinco estrellas brillantes forman un conocido asterismo del cielo circumpolar boreal. Casiopea señala al norte (y a la estrella polar) apuntando desde sus extremos de la «M» o «W». Tiene al otro lado al Gran Carro de la Osa Mayor. Al ser tan fácil de reconocer, es muy usada para encontrar el norte cuando no es posible utilizar a la Osa Mayor para este propósito, cuando ésta no es visible en cielos de latitudes templadas (menos de 35°N - Islas Canarias).

Debido a su cercanía al polo norte, esta constelación es circumpolar boreal, es decir, siempre visible por encima del horizonte septentrional a partir de 45-50° de latitud norte, la latitud de ciudades como Berlín o Londres.

Al principio, las nubes ocupaban todo el cielo. Podían verse muy pocas estrellas entre los claros.

Traza de la estela de las luces de un avión.


El paso del frente nuboso dejó aperturas en el cielo.


ç


Casiopea  (con forma de W) sobre las nubes.

y Cassiopeiae, conocida como Tsih o Cih, está situada en el centro de la «W» o «M». Es una subgigante azul. Su alta velocidad de rotación, superior a 432 km/s hace que esté muy achatada hacia el ecuador, lo que provoca pérdida de masa estelar que forma un disco de «decreción» alrededor de la estrella. Dicha pérdida de masa ocasiona variaciones de brillo, siendo γ Cassiopeiae el arquetipo de una clase de variables eruptivas a la que da nombre, variables Gamma Cassiopeiae. Emisora de rayos X, las peculiares características de su emisión son únicas para una estrella de sus características.

α Cassiopeiae, oficialmente llamada Schedar, es una gigante naranja de tipo espectral cuyo radio —calculado a partir de la medida de su diámetro angular— es 42 veces más grande que el radio solar.

Caph (β Cassiopeiae) es una subgigante blanco-amarilla distante 54,5 años luz de la Tierra. 28 veces más luminosa que el Sol.

Ruchbah (δ Cassiopeiae) es una binaria eclipsante cuyas dos componentes orbitan entre sí a lo largo de un período de 759 días. La estrella principal es una subgigante blanca de tipo espectral A5IV.

Casiopea.


Otra estela de otro avión.

Casiopea contiene dos estrellas que se cuentan entre las más luminosas de la galaxia y que se pueden observar a simple vista: ρ Cassiopeiae y V509 Cassiopeiae. Ambas son hipergigantes amarillas, una clase de objetos particularmente raros de los que sólo hay siete conocidos en la Vía Láctea. Los parámetros de estas estrellas son desmesurados: la luminosidad de ρ Cassiopeiae, la mayor parte en el espectro visible equivale a 550 000 soles, mientras que el diámetro de V509 Cassiopeiae es 400 veces más grande que el diámetro solar.

(Información extraída de Wikipedia).


sábado, 16 de agosto de 2025

LIBROS PARA PAJARER@S (VIII)



Con estos calores, la recomendación de hoy me parece una apropiada sugerencia. Además, es un libro de expediciones científicas para salvar una especie que habita únicamente en un paraje tan remoto como amenazado. Hablamos de:


Búhos de los hielos del Este


Publicado por El ojo del tiempo (Ediciones Siruela) (ver) es el relato en primera persona de Jonathan C. Slaght, un conservacionista estadounidense que se propuso salvar de la extinción al búho manchú, probablemente la rapaz más rara del mundo. Esta ave se alimenta principalmente de peces de agua dulce y habita en algunas islas del norte de Japón y, principalmente, en los bosques antiguos del este de Rusia, principalmente en la región de Primorie, en Sijoté-Alin.

Son las regiones descritas por Vladimir Arseniev en la novela Dersu Uzala, llevada al cine por el director japonés Akira Kurosawa y ganadora del Oscar a la mejor película en idioma extranjero del año 1976. Por cierto, muy recomendable tanto el libro como la película.

Slaght conocía esa región previamente y también el enorme aumento de la superficie que estaban explotando las empresas madereras, lo que podía suponer la extinción del búho manchú. Así que en la primera década del presente siglo, comenzó a organizar expediciones para conocer mejor a una especie de la que hasta entonces apenas había información, en una región vacía, en la que se va encontrando con una serie de personajes pintorescos en una naturaleza cada vez menos salvaje, que le llevan a vivir momentos muy peculiares.

A pesar de los inconvenientes (desde la falta de financiación hasta roturas del hielo de la superficie de los ríos al paso del grupo), el trabajo fue dando resultados y se ha conseguido un acuerdo que permita la explotación de los recursos con la protección del búho manchú y otros animales que habitan esas antiguas taigas.

Un libro que, en sus 372 páginas, mezcla investigación, aventuras, conservación y muy recomendable para estos calores y para cualquier otro momento. 

Otros títulos recomendados anteriormente:


¿Para qué sirven las aves?, de Antonio Sandoval (ver)

El reclamo de las aves marinas, de Adam Nicolson (ver)

Cómo hablar balleno, de Tom Mustill (ver)

Rutas en el cielode Rebecca Heisman (ver)

   Diez aves que cambiaron el mundode Stephen Moss (ver)  
 A vista de pájaro, de Scott Weidensaul, (ver)


 



Guía de las aves desesperantes de España, de Álex Mascarell (ver)


martes, 5 de agosto de 2025

ESTRELLAS FUGACES

 

Nuevo rato de ver estrellas. Es empezar a anochecer y echamos inmediatamente de menos la calidad del cielo nocturno de Galáctica (ver). El que tenemos ahora es muchísimo menos oscuro por la contaminación lumínica de las poblaciones que rodean (Alicante, Alcoy, Ibi…) y que es un gran problema mundial (ver), solo hay que ver la imagen que acompaña estas líneas. La provincia de Alicante tiene una gran densidad de población y eso se nota en la cantidad de luz que emplea, buena parte de ella de forma no eficaz ni sostenible.

Imagen nocturna de la península Ibérica desde la Estación Espacial Internacional ISS en órbita terrestre. Foto: ISS040-E-081320 26 July 2014 NASA

También la Luna, en cuarto creciente (un 55% de iluminación de la llena), ayuda a “aclarar” el cielo nocturno.

La Luna en cuarto creciente y el nombre de algunos de los accidentes geográficos observables con facilidad.

Las estrellas van a apareciendo poco a poco, primero las más brillantes, el “Triángulo del Verano” y otras. Nos llega un lejano pero claro tiu repetido cada pocos segundos: es el canto de un autillo.

Vega, Deneb y Altair conformando el Triángulo del verano.


Dicen las estrellas que los fugaces somos los humanos...

Conseguimos (sin proponérnoslo) “pillar” algunas estrellas fugaces de las llamadas Delta Acuáridas. Una de las fotos es la captura de vídeo con la que comienza esta entrada. Incluso nos salen en una prueba de fotografía nocturna que hacemos con el móvil y que explico aquí:

Tres estrellas fugaces que salieron en una foto de prueba con el móvil.

Hacemos una prueba de time lapse y funciona bastante bien. El problema de las fotos nocturnas es que requieren casi siempre de mucho tiempo entre la exposición y el procesado en la cámara y hoy solo vamos a ver cómo funciona.

Time lapse. Son unos 60 minutos de exposición convertidos en solo 4 segundos.


A la próxima saldrá mejor.



lunes, 21 de julio de 2025

HASTA LAS ESTRELLAS Y MÁS ALLÁ


Este fin de semana han coincidido varios cumpleaños y onomásticas familiares y era un buen momento para volver a visitar Galáctica, un centro de divulgación astronómica en Arcos de las Salinas, en la turolense sierra de Javalambre.

Además, las previsiones de las condiciones atmosféricas son idóneas y es uno de los mejores fines de semana de este año para poder observar la Vía Láctea.

Antes de eso podemos ver icnitas cerca de la localidad de Corcolilla. Son las huellas dejadas por varios dinosaurios terópodos hace millones de años y que se han fosilizado en el fango arenoso por el caminaron esos gigantescos animales. Es un BIC y se ha instalado una cubierta para proteger el yacimiento.

Terópodos. Fuente: KoprX - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0 https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=79137616.


En cuanto a pajarerío, veo buitre leonado, golondrina común (con varios nidos en el patio de nuestro alojamiento), golondrina dáurica, vencejo común, abejaruco común (algo más de 100 ex. en un tendido junto a la carretera), mosquitero papialbo, triguero, escribano montesino, zarcero políglota, colirrojo tizón y paloma torcaz.

Colirrojo tizón.


Nido de golondrina común. Las aves entraban y salían continuamente sin prestar atención a nuestra presencia que no les molestaba en absoluto. La cámara disparó en modo remoto.

 

El nitrógeno en nuestro ADN, el calcio de nuestros dientes, el hierro de nuestra sangre, el carbono en las tartas de manzana… todos fueron creados en el interior de las estrellas. Estamos hechos del material de las estrellas.

Somos polvo de estrellas que piensa en estrellas. (Carl Sagan).

 

Tras una interesante visita guiada a Galáctica, cenamos en su exterior mientras el equipo del centro montaba los cuatro telescopios para la actividad de observación nocturna que había programada. Las estrellas van apareciendo, primero las más brillantes como Arturo y el “triángulo del verano”: Vega, Altair y Deneb. Pero rápidamente aparecen más y más. El firmamento, como dice Dave Bowman en 2001, una odisea del espacio, “Está lleno de estrellas”.

La calidad del cielo nocturno es sobresaliente en este lugar, una de las mejores del mundo, ya que se juntan varias condiciones que hacen que se pueda observar el firmamento con una nitidez y oscuridad espectaculares. Por eso, muy cerca está el observatorio astronómico de Pico del Buitre, a 1.957 metros de altura (prácticamente, la cima más alta de la sierra de Javalambre), dependiente del Gobierno de Aragón y especializado en materia oscura y del que depende Galáctica.



Visitando las cúpulas de observación en Galáctica.


Galáctica bajo la Vía Láctea.

Minutos después,  se empieza a distinguir, sin ningún tipo de problema, el espinazo de la noche, la Vía Láctea, repleta de estrellas y las constelaciones van formando sus imaginarios aspectos por toda la bóveda celeste. La Osa Mayor es muy fácil de distinguir y, con ella, la estrella Polar y la Osa Menor. Casiopea, Escorpión, Cisne, Dragón, Cefeo, Lira, Águila… entre otras, también podemos localizarlas sin dificultad.

Los planetas aparecerán bastante más tarde (el primero será Saturno) pero nosotros ya no los vemos al habernos ido.

Acostumbrados al cielo nocturno de Alicante, con su contaminación lumínica, humos, aerosoles marinos y demás, contemplar un cielo oscuro como este te hace comprender que nuestra forma de vida nos roba algo que nos pertenece y que permanece grabado en algún rincón de nuestra memoria más primitiva.

Comienza la actividad que hoy se llama “Maratón celeste” y los monitores, en completa oscuridad, (excepto por unas mínimas luces rojas, para que los ojos se adapten y nos permitan ver mejor) nos van explicando de forma muy amena qué es lo que vamos a ver esta noche. El objetivo es el espacio profundo, en el que iremos viendo, con esos telescopios, estrellas dobles, cúmulos, nebulosas, galaxias… Algunos de ellos son visibles a simple vista y también nos sorprenden cuando los miramos con nuestros prismáticos.



Lo mismo nos pasa cuando observamos con los prismáticos regiones del firmamento y pasamos nuestra visión por la Vía Láctea. El número de estrellas se multiplica dentro de esa especie de nube de puntitos de luz que cruza el firmamento.

 

La astronomía es una lección de humildad, una invitación a mirar más allá de uno mismo y aceptar nuestra pequeñez en el universo. (Neil deGrasse Tyson).

 

La enorme vastedad del espacio, las distancias a las que se encuentran las estrellas (la más cercana, Alfa Centauri, está de la Tierra a 4,36 años luz (41,2 billones de km) y, sobre todo, lo poquísimo que conocemos y comprendemos de él, nos pone en nuestro insignificante lugar, ese en el que desarrollamos nuestras alegrías y preocupaciones, y que no es más que en un pequeño planeta, de un sistema solar corriente, girando junto a una vulgar estrella y en un rincón anodino de nuestra galaxia, una más entre las más de medio centenar que forman nuestro Grupo Local llamado Vía Láctea, una zona del universo de unos 10 millones de años luz de diámetro.

Aquello de que los seres humanos somos los reyes de la creación, no soporta ni el más mínimo análisis científico.

El universo que vemos es tan enorme que las estrellas que podemos ver es porque la luz que emitieron ha llegado hasta nosotros mucho tiempo después en un viaje a la velocidad de la luz. Por tanto, lo que vemos, ya no existe como lo vemos. Existió hace años, muchísimos años (millones) en la mayoría de los casos, tantos que podemos ver algunas estrellas que no existen y, a la vez, no ver otras que ya están. Es lo que tienen esas gigantescas distancias, incluso para la velocidad de la luz.

Para ir aderezando la noche, la lluvia de estrellas de las Delta-Acuáridas nos regala la visión de media docena de estrellas fugaces, alguna bastante espectacular. Otros trazos luminosos que vemos son satélites artificiales que pasan siguiendo sus órbitas.

 

El cielo ha sido y es una inspiración para toda la humanidad. Sin embargo, su contemplación se hace cada vez más difícil e, incluso, para las jóvenes generaciones empieza a resultar desconocido. (Declaración de París).

 

La temperatura va bajando conforme avanza la noche y, al final de la actividad, aparecen unas pocas nubes que brillan por la luz de las construcciones de la costa valenciana. No molestan para los últimos vistazos con los telescopios con los que hemos contemplando el cielo nocturno. Ese brillo nos recuerda que la actividad humana no solo afecta al suelo, a los animales y plantas, al agua, al aire sino que alteramos hasta la visión del propio cielo nocturno.


Las estrellas "girando" alrededor de la estrella Polar (arriba, a la izquierda). A la derecha de la imagen, y  a pesar de la distancia, nubes iluminadas por las luces del litoral valenciano.

Andrómeda es nuestro último objetivo de la maratón celeste. Es la única galaxia que podemos ver que está fuera de la Vía Láctea. A 2,5 millones de años luz de la Tierra, es una galaxia en espiral con un billón de estrellas que se dirige hacia la Vía Láctea a unos 300 km por segundo y que acabará colisionando con ella. Tranquilos, no hay de qué preocuparse: eso ocurrirá dentro de unos 4.500 millones de años.

Al final de la actividad de observación, aprovechamos para seguir desfrutando de la calidad de ese cielo y hacer algunas fotos de él.

Pero la visita no acabó aquí. El domingo pudimos disfrutar en Galáctica de una visión del Sol con telescopio (con filtro de hidrógeno ɑ, para una mejor visión de la cromósfera solar) contemplando manchas solares, protuberancias, fulguraciones, filamentos, granulosidades… lo que es la verdadera “cara” de nuestra estrella y que su brillo siempre nos había ocultado… hasta ese día.


Cuanto más claramente podamos enfocar nuestra atención en las maravillas y realidades del universo que nos rodea, menos gusto tendremos por la destrucción. (Rachel Carson). 


Esta es la lista de lo más destacado que observamos esa noche:

Con telescopio:

- Albireo.

- Cúmulo globular M13.

- Galaxia M82.

- Nebulosa Dumbbell.

Y a simple vista:

- Doble cúmulo de Perseo. (Debajo de Casiopea)

- Galaxia Andrómeda. 

- Cúmulo de Ptolomeo. (Centro de la vía láctea).


Volveremos otra vez, seguro.

sábado, 5 de julio de 2025

EL TRIÁNGULO DEL VERANO

 

Ayer volvimos al mismo lugar de la semana pasada a hacer algunas fotos nocturnas. De nuevo, los 22ºC y la baja humedad son un alivio para la ola de calor que tenemos.

La Luna ya estaba en cuarto menguante e inundaba de luz el cielo, restando brillo a las estrellas pero aumentando el que teníamos en el paisaje.

Era muy visible el llamado “triángulo del verano”, una forma que crean tres estrellas de las más brillantes: Vega, Deneb y Altair, correspondientes a las constelaciones de Lira, Cisne y Águila, respectivamente. Se le considera un asterismo (o seudo constelación).

De las estrellas que lo configuran:

-Vega está a 25 años luz. Su nombre parece una mala interpretación de la palabra árabe wāqi', “caer”

-Deneb, a 3230 años luz. Su nombre también deriva del árabe dhaneb, “cola”, entendida como «la cola del ave» (dhanab ad-dajājah)

-Altair, a 16,6 años luz. Al igual que las anteriores, su nombre deriva del árabe Al-Nisr Al-Ṭa'ir, “El Águila”.




También, el planeta Marte era fácilmente reconocible por su rojizo brillo.



La Osa Mayor destacaba en el firmamento y Casiopea, con su forma de W apareció más baja.


Al menos vimos 3 estrellas de fugaces, una de ellas especialmente brillante y otra que no dejó ver el trazo sino solo el destello, como si fuera un flash.

Varios aviones cruzaron el cielo y mucho más lejos apareció el paso débilmente luminoso de algunos satélites artificiales.

A jugar un poco con escritura de luz antes de irnos.