Llega el final de un nuevo año, y ya van once en este blog. Ha sido un año peculiar, en el que he recuperado un poco los ritmos (a todos los niveles, no solo rolero) después de un aciago 2024, pero que ha terminado casi peor que el anterior, como ya comenté hace unas semanas. Pero la vida sigue con sus altos y sus bajos y, como el camino de Bilbo Bolsón, si puedo he de seguirla. Así que antes de ponerme mucho más filosófico, me limitaré a hacer mi habitual entrada de final de año con el resumen de los acontecimientos roleros más relevantes del los últimos doce meses. Ya sabéis, partidas jugadas, lecturas recomendables y demás batalliltas roleras. Supongo que a nadie le sorprenderá cuál es el número uno de este año… En fin, vamos al tema.
12. Ars Rolica en números. A nivel de visitas, Ars Rolica mantiene una formidable regularidad numérica desde hace años, en los que no crece y, de hecho, va decreciendo poco a poco. Como siempre digo, no mantengo este blog por las visitas, así que me da un poco lo mismo. Este año, de hecho, el descenso es un poco más notorio, probablemente debido al Noviembre hermético frustrado del que hablo más abajo, aunque debo decir que pensaba que la cosa se notaría más, así que ya me doy por satisfecho. En total este año he publicado 57 entradas, que son 10 menos que las del año pasado (y que quedan lejos de las 18 que se quedaron sin publicar para el Noviembre hermético, lo que significa que, en realidad, he escrito un pelín más, proporcionalmente). Las entradas más visitadas han sido la lista de los diez juegos más esperados de 2025, seguida de alguna de las sospechosas habituales de cada año, esas que supongo que han aparecido enlazadas en algún sitio más transitado cuya localización ignoro: ya sabéis, la plantilla para cartas de aventura para Savage Worlds o cosas así. Entre las entradas nuevas de este año, también se han colado entre las más vistas un par de reseñas como la de Traveller o la de Swords of the Serpentine, juego este último que por fin tenemos en castellano. Pues eso, un poco de todo, como en botica.
11. Jugando a todo y a todas horas. Decía el año pasado que 2024 había sido complicado a nivel de partidas. Pues bien, me alegra decir que este año he vuelto a recuperar el ritmo, con un total de 52 partidas. Buena parte de ellas han sido de la campaña de Traveller que estoy dirigiendo desde hace ya un añito y medio, y con la que me lo estoy pasando en grande (me extiendo más al respecto un poco más abajo). La gran mayoría de esas partidas han sido, como siempre, por Foundry, pero he logrado sacar también el tiempo para jugar alguna que otra partida en vivo, de esas que cada vez cuesta más plantear. La proporción entre partidas jugadas como jugador o como director también es más que respetable, con un 30-70% que está por encima de lo habitual en años recientes, así que aprovecho para dar las gracias a todos lo que me han dirigido algo durante este año. En resumen, que ha sido un año de lo más satisfactorio en cuanto a partidas, exactamente una a la semana.

10. Tentáculos por todas partes. Curiosamente, sin ser yo un fan acérrimo de los juegos basados en los Mitos de Cthulhu, que me gustan mucho pero intento dosificar después del auténtico atracón de partidas tentaculares que me di en los noventa, este año ha sido muy fecundo en partidas de ese tipo, y además con diferentes juegos y «sabores». He jugado un par de partidas de Delta Green (que me gustó mucho pero es tan desolador que por ahora voy a tomarlo en dosis controladas), a Arkham Horror (la caja de inicio que aparece arriba, que también me dejó buen sabor de boca, como ya comenté) y a Achtung! Cthulhu (básicamente para playtestear la aventurita que liberé hace unas semanas). Curiosamente, no he jugado ninguna partida a La Llamada de Cthulhu, y ya son unos cuantos años sin hacerlo. Aún no he probado de hecho la séptima edición del juego, y uno de mis propósitos para el año que empieza es darle un tiento con alguna aventura corta, a ver cómo funciona. No es ese mi único plan tentacular para el futuro: si la campaña de Traveller llega a su fin (o hace una pausa), mi intención es dirigir The Serpent and the Sands, sin duda la campaña que más me ha gustado de todas las que he leído para Achtung. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho, y lo digo sabiendo que es la tercera vez que menciono esa intención en una entrada de este tipo…
9. Experimentos e innovaciones. Esos Delta Green y Arkham Horror de los que hablaba más arriba no han sido los únicos juegos nuevos que he probado este año que acaba. Por ejemplo, también probé el nuevo Conan de Monolith, y la verdad es que me dejó un poco indiferente, y mira que a mí me gusta Conan. Pero es que ya me cansa tanta versión y tanta regla distinta para simular las aventuras del cimmerio de Howard. No me entusiasmó la versión de Modiphius y no me ha entusiasmado la de Monolith. Me sigo quedando con ese maravilloso Conan de marca blanca que es Bestias y Bárbaros, y más aún si se tiene en cuenta que su creador, Umberto Pignatelli, insinuó hace unos meses que el juego podría tener algún tipo de revival en el futuro. No se ha vuelto a saber nada al respecto, pero yo no pierdo la esperanza. Y aunque no se puede considerar exactamente un juego nuevo, también probé Outgunned Adventure. Digo que no es nuevo porque ya había probado otras versiones de este mismo sistema, desde Outgunned hasta mi amado Household, pero no esta versión de aventuras pulp. Jugamos la minicampaña (aunque en realidad es una especie de aventura larga) Fall of Atlantis, que es casi lo único que hay jugable un poco largo para el juego, y me lo pasé en grande. Me parece un sistema que no es especialmente apto para campañas largas, pero para un formato así, a corto o medio plazo, creo que funciona muy bien. ¿Tocará probar Outgunned Superheroes para 2026? Solo el tiempo lo dirá.
8. Los sospechosos habituales. Buena parte del resto de partidas de este año han sido dándole caña a viejos conocidos de este blog, empezando por esa ya comentada campaña de Traveller. Otro sospechoso habitual, acogedor y sereno, es el de la partida de Mare Iacum, que sigue siendo mi única opción de jugar como jugador a Ars Magica. Clara sigue dirigiendo a episodios sueltos, casi como si fueran fragmentos de un maravilloso tapiz que vamos tejiendo entre todos los jugadores, poco a poco y disfrutando de cada segundo. Este próximo mes de enero tocará nueva partidita corta, y no veo el momento de que empiece y vuelva a interpretar al tristón pero entrañable Gudesteo Minor. Con ese mismo grupo también volví a visitar el mundo de Household, jugando la primera parte de la campaña oficial. No tengo previsto dirigirla entera (ya dije en su momento que me parecía un poco compleja de gestionar), pero es que este es un juego que también funciona muy bien a episodios sueltos, y esta no fue una excepción. También he repetido con alguna partida que ya había dirigido previamente: mi única visita a Savage Worlds del año fue en forma de una aventura de The Monster Hunters Club que ya había dirigido anteriormente, con su inevitable aroma a Stranger Things. De nuevo, había dos jugadores muy jóvenes en la mesa, y de nuevo, se lo pasaron en grande (como los adultos, debo decir), así que… misión cumplida.
7. Lecturas roleras. En 2025 no solo he recuperado el ritmo de partidas, sino también de lecturas. Aunque he ido reseñando durante todo el año lo más interesante de esas lecturas, siempre se me queda algo en el tintero. Este año destacaría Our Brilliant Ruin, un juego visualmente deslumbrante con aroma steampunk que nos sitúa en un mundo condenado a la destrucción por los efectos de un polvo estelar llegado de una estrella moribunda lejana que corrompe poco a poco todo lo que toca. Conscientes de que el mundo se acaba, los habitantes de este entorno victoriano fantástico deciden afrontar sus últimos días (o, bueno, meses o años, depende) cada uno a su manera. El juego plantea la clásica lucha de clases de un entorno victoriano combinado con toques (o más que toques) de un terror que solo pueden provocar las monstruosidades que genera ese polvo estelar (la «Ruina» a la que hace referencia el título). También apuesta por las relaciones sociales, la intriga política y la investigación, por encima de la exploración o el combate. Sin embargo, el sistema que usa es bastante raro y además adopta un enfoque, para mí, excesivamente subjetivo en la resolución de acciones. Si alguien le quiere echar un ojo tiene el PDF del juego entero gratis en inglés en DTRPG, por ejemplo. Otra de mis lecturas no reseñadas que me gustaría destacar es El beso del Faraón Negro, una aventurita de N. Javier Guerrero para La Llamada de Cthulhu disponible en el Miskatonic Repository. Es de corte muy clásico, ambientada en el Londres actual, pero tiene su aquel. Más tentáculos, sí…

6. Un viaje único. Esa campaña de Traveller de la que hablaba más arriba se ha llevado casi la mitad de las sesiones que he jugado este año, y habrían sido unas cuantas más de no haber sido por todo tipo de problemas logísticos que ha tenido. Ya he dicho que me lo estoy pasando en grande, me ha costado disfrutar plenamente de este juego pero la espera ha valido la pena. Además, como toda buena campaña de Traveller, la cosa va mutando de una forma completamente impredecible pero también fascinante. A estas alturas de la película, la cosa ya no tiene nada que ver con lo que tenía planeado de buen principio, pero de eso va un poco el juego, ¿no? Aunque las dos principales tramas de fondo con las que arrancó la partida siguen estando ahí (o sea, en el fondo, muy en el fondo), los aguerridos tripulantes de la March Harrier han hecho de todo: han comprado y vendido vino, se han recorrido de arriba abajo varios subsectores de la Marca Espiral, han importunado a la Armada Imperial y, casi sin saberlo, han empezado a coquetear con asuntos políticos de muy alto nivel. Es de lo más interesante ver cómo la partida avanza de manera orgánica, cómo lo que aparenta ser una trama menor se convierte de pronto en el foco de toda la campaña, y cómo el enorme espacio (en todos los sentidos) que ofrece el juego supone un trasfondo interminable en el que puedes hacerlo todo. Me cuesta mucho no meter más «chicha» a los jugadores para no desviarlos demasiado con nuevas tramas, algo que siempre me ha pasado en mis sagas de Ars Magica, pero quiero creer que he aprendido un poco de todas ellas y que ahora mismo no hace falta plantear más retos y enigmas, sino cerrar los que hay abiertos y llevar la campaña a una conclusión, aunque sea provisional. Pero solo si es eso lo que quiere el grupo, porque insisto, uno podría estar jugando hasta aburrirse…
5. Mi temblorosa cartera. Y claro, si he jugado más y he leído más, era inevitable que este año también gastara un poquito más en rol. No demasiado, pero a mi habitual gasto en el Black Friday de Modiphius (estos sí que saben hacer rebajas, este año no me pude resistir a los precios de derribo de la Edición Exarca, la campaña del Día D y un juego de dados de blauer kristall, preciosos ellos), también aflojé la mosca con el kit de inicio para jugar a Traveller de Sugaar, una magnífica iniciativa por mucho que tuviera alguna sombra. También cayó, por supuesto, Entre críticos y pifias, para mí una de las mejores compras del año. Y lo último, pero que también me llama mucho, es la edición en castellano que aún está en mecenazgo de The Land of Eem. Ya sabéis que la fantasía convencional me aburre un poco, pero confieso que el híbrido que representa este juego, mezclando a Tolkien con los Teleñecos (una descripción un poco reduccionista pero creo que transmite bien el aroma del juego), me tiene enamorado. Tanto, que he entrado con todo, estuche incluido. A ver si lo puedo probar en algún momento. Ah, sí, y también he comprado unos cuantos mapas de ambientaciones poco habituales, por aquello de poder jugar a según qué juegos en condiciones por Foundry. En resumen, que para mí ha sido un dispendio poco habitual.
4. «Manualidades» roleras. Este año casi no he tenido tiempo para hacer ninguna manualidad rolera (echadle la culpa al caballito de madera entre otras cosas, sí). De hecho, casi las dos únicas cosas que he sacado por aquí han sido las dos aventuras de las que hablo más abajo, celebrando el aniversario del blog. Aunque pensándolo bien, igual también entrarían dentro de manualidades roleras las dos aventuras de Ars Magica que traduje y publiqué a través de DTRPG, dentro de la coloquialmente llamada «Línea Verde», Los cuervos de Narva y La baronesa desaparecida. Debo decir que hay al menos un par más de ellas en cartera, pero esa misma escasez de tiempo me ha impedido tenerlas acabadas antes de que termine el año. Espero poder desbloquear, si no las dos, al menos una, antes de que termine el mes de enero.
3. El Noviembre hermético frustrado. …y al undécimo año, la cosa falló. Como ya sabéis, este año ha sido el primero (y único, si no contamos los Casos de Faustus) en que no he terminado el Noviembre hermético, por motivos personales. Debo decir que la idea de generar una alianza mediante tablas era un poco marciana, pero me quedé con las ganas de ver qué habría salido de ahí una vez publicadas las treinta entradas, pero bueno, es otra cosa que se irá al limbo de este blog, como unas cuantas más que han corrido el mismo destino. De cara al año que viene veré si se me ocurre alguna idea interesante, porque uno ya empieza a tener el cerebro un poco seco para estos menesteres…
2. El aniversario tardío. Como he comentado hasta el hartazgo, el año pasado Ars Rolica cumplió diez años, pero no lo pude celebrar debidamente. Este año he intentado redimirme publicando alguna de las cositas que se me quedaron en el tintero en 2024. Al final solo he conseguido publicar dos, en forma de sendas aventuras para algunos de mis juegos habituales: una para Régime diabolique y otra para Achtung! Cthulhu. Había alguna cosita más que me habría gustado publicar, pero o no me ha dado tiempo o no me ha parecido lo bastante interesante para publicarlo. Con una excepción, que podría ver la luz, pero no de la forma que tenía prevista. Más información, tal vez, en una próxima entrada.
1. La realidad de la AMED. Pero evidentemente, la noticia más destacada para mí ha sido el avance en el proyecto de Blagdaross y la realización de la Ars Magica Edición Definitiva. Tras muchos meses de trabajo, lanzamos el mecenazgo el pasado mes de octubre y el resultado superó todas nuestras expectativas: no solo superamos la considerable cifra inicial que habíamos planteado, sino que incluso desbloqueamos algunas metas adicionales que solo mejorarán el producto (y recordad que si a alguno se le pasó, en la parte superior de la barra lateral del blog hay un enlace a la tienda de preventa). Para nosotros, para mí, la responsabilidad es enorme: la comunidad de fans de Ars Magica ha estado a la altura y se merece un producto que responda a la confianza que han depositado en nosotros. Así que estamos trabajando a toda pastilla, y seguiremos haciéndolo durante los próximos meses, para que tengáis la mejor edición de Ars Magica que podamos hacer. El apoyo de la comunidad también nos ha confirmado que Ars no es ni muchísimo menos un juego muerto, y ya estamos planificando los productos que apoyarán la línea del manual básico. Para saber algo más de eso igual no hay que esperar mucho; permaneced atentos, sobre todo si entrasteis en el mecenazgo…

Y hasta aquí llega mi resumen de 2025, que sin duda ha sido mucho más positivo que 2024, pese a su agridulce tramo final. Creo que he cumplido muchas de las cosas que pedí en la entrada análoga de hace doce meses, cosa que para mí no es nada fácil. Para 2026, pido por encima de todo no decepcionar a la comunidad hermética y llegar en plazos a la entrega de la AMED con unos manuales tal y como los hemos concebido, y que el proyecto siga creciendo con algún producto adicional. Más a nivel personal, tengo pendiente probar varios juegos y terminar algunos proyectos de esos que entran dentro de esas «manualidades» de las que siempre hablo, pero hasta que no esté la cosa más concretada, no voy a decir nada más. También me gustaría publicar algún pequeño monográfico que tengo pendiente para este blog desde hace tiempo, y que nunca encuentro el momento de acabar de pulir. Ah, sí, y poder llevar a buen término la campaña de Traveller que tengo en danza, claro. Muchas cosas, sí, a ver hasta dónde llego. Mientras tanto, os deseo a todos un feliz año nuevo y que, como siempre, estos doce meses os traigan salud y mucho, mucho rol…