Salgo otra vez con este tema debido a un artículo que leí en The Québécois Libre (ver link más abajo), y a que se está volviendo a hablar de prohibir el cigarrillo en todos los lugares públicos aquí en Argentina.
Yo soy un ferviente partidario de la prohibición de fumar en lugares públicos. Mi posición es la siguiente:
El humo, al igual que a muchos no fumadores, me molesta. Por lo tanto tengo derecho a que no me molesten.
Del mismo modo en que yo no ando escupiendo a la gente en la cara, o haciéndoles piquetes de ojos, yo también pretendo que los fumadores no me molesten ni me agredan.
El cigarrillo es una agresión. No hablo de que me puedan provocar cáncer, ni de los millones que se gastan en impuestos para tratar las enfermedades pulmonares y/o relacionadas con el cigarrillo, sino simplemente del humo que me molesta al respirarlo en ese mismo instante.
Lamentablemente, el uso del tabaco está muy desarrollado y es un hecho que los fumadores pretenden tener derechos sobre los no fumadores. ¿Quién se los otorgó? Los no fumadores, justamente, quienes por miedo, vergüenza o miedo al ridículo no nos atrevemos a imponer nuestros derechos y obligar a los fumadores a dejar de fumar en nuestra presencia. El riesgo de una acalorada discusión, incluso de llegar a la agresión física, nos hace desistir.
Quiero decir: ¿Cuál sería la única alternativa aceptable a la prohibición de fumar? Simplemente que cada vez que alguien quisiera encender un cigarrillo pidiera permiso a todos los presentes, y que ante un solo no fumador que no se lo otorgara, éste desistiera de encender el mismo.
Ese tipo de conducta no existe ni existirá, por lo que se hace necesaria la prohibición.
Fumadores y liberales
Debate entre Sine Metu, y Bob Smith, de No Force No Fraud (en Inglés)
Viniendo de un libertarian como Smith, cuyo sitio justamente se llama NO FORCE No Fraud, me resulta inconcebible que no distinga quién es el primero en ejercer violencia (Force) sobre el otro.
Should cigarettes be banned in public places?
Montreal Economic Institute (archivo pdf)
En primer lugar, este artículo reduce el problema a los costos debido al riesgo de salud del cigarrillo, y en segundo lugar, plantea el tema de las preferencias. Para el autor, si a un número suficiente de personas no les molesta el humo, entonces es razón suficiente para no prohibir el cigarrillo. Es el eterno problema de los derechos y la democracia. Me pregunto qué opinarían estos cráneos libertarios si de repente la mayoría decidiera que no les molesta que no haya libertad de prensa, o que no les importa que no se pueda elegir su profesión libremente. El derecho es anterior a la legislación y no puede ser avasallado.
Voy a hacer una comparación un tanto extrema: Permitir que la gente fume en presencia de no fumadores a los que no les importa asumir el riesgo de contraer cáncer u otras enfermedades, sería como permitir violar a mujeres a las que no les importa correr el riesgo de quedar embarazada o contraer una enfermedad venérea, incluso Sida.
SMOKING IS HEALTHIER THAN FASCISM
Por Jasmin Guénette, The Québécois libre
Como podrán haber visto hasta aquí, mi idea central no es la prohibición del cigarrillo por cuestiones de salud, lo que se desprendería de este artículo, que se queja de que el Estado está en contra de los estilos de vida riesgosos.
Estaría de acuerdo en ridiculizar una ley que prohibiera el paracaidismo, u otras prácticas en las que el protagonista corre enormes riesgos pero no molesta a terceros. Pero mi postura no es la de quien pide un gobierno niñera (Nanny State) sino la de quien pide un gobierno policía. Por otro lado, como dijeron Ayn Rand y Ludwig von Mises:
Básicamente, hay una única función del gobierno: la protección de los derechos individuales. Como los derechos pueden ser violados solo por el uso de la fuerza física, y por algunos derivados de la fuerza física, la función propia del gobierno es protejer a las personas de aquellos que inician el uso de la fuerza física: de aquellos que son criminales. La fuerza, en una sociedad libre, puede ser utilizada solamente en respuesta y solamente contra aquellos que inician su uso. Esta es la función propìa del gobierno: servir de policía que proteje a las personas del uso de la fuerza.
Ayn Rand
El gobierno debe porteger a los individuos dentro de su país contra la violencia y el fraude, y debe defender al país de enemigos extranjeros. Estas son las funciones del gobierno en un sistema libre, en el sistema de economía de mercado.
Ludwig von Mises
Los que inician el uso de la fuerza aquí son los fumadores, por lo tanto es necesario que el gobierno sirva de policía y proteja los derechos de los no fumadores.
¿Debería el Estado prohibir el consumo de cigarrillos?
No. Pero debería asegurarse que ninguna persona sea molestada por el humo.
La prohibición no llega por mis razones, pero bienvenida sea.
Siento que Ayn Rand, fumadora empedernida, se debe estar revolviendo en su tumba por mi uso de su frase. No sé si Mises fumaba, pero también me hubiese gustado saber sus opiniones sobe este asunto.
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