Crimen y castigo.- Fiódor Dostoievski

CRIMEN Y CASTIGO
Fiódor Dostoievski

Ediciones Cátedra.- 2ª edición Mil Letras; Madrid, 2009.- Edición de Isabel Vicente; cubierta de Diego Lara

La novela de F. Dostoievski, Crimen y castigo, se desenvuelve –grosso modo– en dos ámbitos, el de la miseria y el del desamor. La búsqueda permanente de la superación de la miseria y la de la emoción pura del amor constituye el eje transversal de la obra, con cuyo pretexto ofrece, amén de la pintura realista de colores vibrantes y fuertes claroscuros de la sociedad de la época, una crítica social implacable desde la encrucijada moral de los personajes. La mirada crítica sobre la sociedad del momento no está exenta de intuiciones y descubrimientos de verdades permanentes, realidades consustanciales al modelo social del que, básicamente, seguimos formando parte; así, ante la corrupción y el robo representado en la figura de un profesor de Moscú que falsificaba bonos, la justificación es la de que «todo el mundo se hace rico de una manera o de otra«(sic) en el sentido de «ganar dinero de inmediato y sin esfuerzo«(sic) porque «nos hemos acostumbrado a encontrarlo todo hecho, a avanzar  apoyándonos en los demás, a comer el pan ya masticado. Y, en cuanto las circunstancias lo han permitido, todos se han lanzado a aprovecharse«(sic) Por si lo citado anteriormente nos parece poca cosa en relación a los problemas actuales, podemos detenernos en la visión que del poder se refleja en las siguientes palabras: Y ahora sé, Sonia, que tiene poder sobre las personas quien es más fuerte por su inteligencia y su espíritu. Para la gente, el que se atreve a mucho es el que lleva la razón.  El que más cosas menosprecia se convierte en su legislador y el más atrevido es el más escuchado. Así ha ocurrido hasta ahora, y así será siempre. ¡Sólo un ciego no lo vería!(sic) Sigue leyendo

Doña Perfecta.- Benito Pérez Galdós

DOÑA PERFECTA
Benito Pérez Galdós

Después de leer “Doña Perfecta” parece hoy que España está donde Benito Pérez Galdós  la dejó. Es decir, a merced de la reacción, la mentira y las acciones más oscuras y rastreras contra los gobiernos progresistas y de izquierdas. Puede decirse que la derecha más conservadora y casposa que en 1920 campeaba lo rural ahora se ha trasladado a Madrid, principalmente, con toda su corte.

Estamos ante una magnífica novela que bien podría constituir otro “episodio nacional” del autor canario. Costumbrista, apegado al terruño secano de las cabezas hueras de los aldeanos que supuran la maldad de la ignorancia, la avaricia mal llevada, la costumbre hecha ley y el rencor en las palpitaciones de un corazón envidioso y desconfiado. El egoísmo se adueña de los paisajes y corre las lindes de las propiedades discutidas por leguleyos. Es todo un episodio triste el de la tierra del ajo. El progreso es el diablo y quieren bastarse a sí mismos con el terruño, la almidonada religión y los preceptos morales cortados a su medida y bendecidos de latinajos mal traducidos y peor interpretados.

Resulta admirable que entonces -y ahora en nuestros tiempos penosamente sorprendente- cómo viviendo en las estrecheces éticas de la religión y las costumbres, entre odio, resentimiento, juicios malintencionados contra los demás censurándolos y condenando a todo aquel reticente a avenirse a la autoridad de la iglesia y el cacique, pudieran tener la convicción de vivir en la mayor bondad del mundo y por encima del mundo.

Naturalmente que puede explicarse, y Pérez Galdós lo hace desde una prosa ágil, desenfadada y didáctica, carente de ornamentos que distraigan lo medular del tema. Concluye su novela con proverbial moderación y de manera escueta: “...es cuanto por ahora podemos decir de las personas que parecen buenas y no lo son”. ¡Ay! Y qué pocos puntos y comas se podrían cambiar para entrar a describir los peores males de la España de hoy.

Claro es que tras la hipocresía de la bondad aparente descrita por Pérez Galdós se mueven las pasiones más bajas en los personajes de “Doña Perfecta”. Ya los mismos nombres elegidos para sus protagonistas adelantan con sarcasmo la verdadera naturaleza de sus almas. Se airean, sobre todo, la ambición y voluntad de medrar a costa de lo que sea, incluido el crimen. Tras la patética máscara de la religiosidad se tejen las insidias y acciones indignas. Son ellos, atrincherados en sus costumbres medievales, quienes deciden dónde está el bien y dónde el mal, administrando la voluntad de Dios sin que haya dios que se lo pida para premiar, excluir  castigar a quienes no piensen como ellos ni sigan sus órdenes vestidas de insinuaciones.

Los métodos de la perpetuación de la sumisión se reproducen vergonzosamente en nuestros días con apelaciones pseudopatrióticas, rechazo al extranjero -sobre todo si es pobre- y a lo extranjero que signifique progreso social, igualdad y libertades, mentiras y miedos para llenar las cabezas de las gentes sin cabeza. Y hay muchas. Sigue leyendo

Marianela.- Benito Pérez Galdós

Marianela
Benito Pérez Galdós

En el Quijote, la muerte de la ilusión del caballero andante y la cura de su ceguera para ver la realidad, acaba con la vida de don Quijote de la Mancha y su alter ego, Alonso Quijano el Bueno, enfrentado a la oscura y externa realidad una vez perdida la luz de su realidad interior. La desilusión que mató a don Quijote es la misma que acabará con la vida de Marianela, el personaje de Benito Pérez Galdós.

La novela de Galdós, de un dramatismo naturalista muy acusado, con diálogos en los que los personajes transitan de lo espontáneo, natural e incluso pueril, a lo profundo de los pensamientos y hondos sentimientos, es mucho más que la historia de amor de una muchacha como Marianela, pobre, huérfana, fea y desamparada, y de Pablo, joven rico, guapo y ciego a quien servía de lazarillo. El amor del ciego siente la belleza del alma desnuda y primitiva de Marianela. Marianela siente, a su vez, el amor del joven Pablo que la eleva con su trato a la categoría humana de persona que la vida le tenía negada.

Pero la recuperación de la vista trastocará los sentimientos del joven y la apreciación de la belleza exterior que no tiene nada que ver en la mayoría de las ocasiones con la interior, por lo que se romperá el mundo ideal de Marianela. Todo lo que era posible en la oscuridad de la ceguera ya es imposible ante la realidad revelada por la luz. En la novela cervantina es don Quijote el que muere al recuperar la luz de la razón; en la de Galdós, la víctima será la encarnación que de Dulcinea hace el ciego en la persona de Marianela.

La capacidad descriptiva del autor canario, en la que menudean los detalles paisajísticos y naturales, convierte al mismo paisaje y la misma naturaleza en un personaje más de la novela. Las minas, las montañas, los arroyos, la vegetación, cobran la misma vida que los hombres, mujeres, viejos y niños que pueblan y habitan estos ámbitos, mimetizados con ellos. Se vive un apasionado discurso a favor del progreso y la igualdad de oportunidades a través de la denuncia de las formas de vida precarias y miserables de la clase obrera y campesina, desposeídos de toda oportunidad de formación y progreso, condenados –como dice Galdós- “a ser piedra” y vivir como animales y los instintos de supervivencia de los animales. En frente encontramos las clases acomodadas y burguesas, hechas a sí mismas con duro esfuerzo y con cierta conciencia social ejercida a través de actos caritativos o de la ayuda directa al necesitado más cercano dejando entrever formulaciones de solidaridad y reivindicación de una justicia social e igualdad que enlazan con las primeras ideas socialistas, comunistas o incluso anarquistas. También entre los desheredados surge alguna rebeldía contra el estado de cosas que los mantiene en la miseria y la esclavitud para escapar a su destino y progresar tomando como ejemplos a los personajes cercanos que han conseguido progresar material y culturalmente, como el médico que cura la ceguera de Pablo o el hermano del mismo, el ingeniero que dirige el trabajo de las minas. Sigue leyendo

El Quijote de Avellaneda

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha

Alonso Fernández de Avellaneda

Colección Clásicos de Biblioteca Nueva
Madrid.-Segunda edición, mayo de 2005

Malo es todo aquello que para el fin deseado vale poco” (El Quijote de Avellaneda, cap. XVII)

Si hacemos buena la cita de la entradilla, podemos dar por terminado este artículo. Pero sin hacerla mala, la novela apócrifa El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Alonso Fernández de Avellaneda, sólo por el hecho de haber sido escrita al calor del Quijote de Cervantes merece, cuanto menos, nuestra atención y, sin duda, nuestro respeto.

Una vez concluida la lectura de este Quijote, y aún mucho antes, tuve la certeza de que, de haber sido éstas las aventuras dadas a conocer en primer lugar del hidalgo manchego, habrían pasado, aventuras y caballero, sin mayor pena ni gloria por el mundo.

Pero la lectura de este Quijote de Avellaneda es muy recomendable. La edición de Luis Gómez Canseco es extraordinaria, seria, rigurosa y bien documentada con el estudio en profundidad de los recursos que Avellaneda utilizó y desarrolló a lo largo de su obra. Otro aspecto interesante de esta edición es la profusión de notas y datos que permiten aventurar con garantía la identidad del autor que se esconde tras Alonso Fernández de Avellaneda. Partiendo de la imposibilidad a día de hoy de una demostración categórica, yo no tengo escrúpulos en dar por descartada y por cierta la autoría de Lope de Vega. No sólo las circunstancias conocidas de las difíciles relaciones entre éste y Miguel de Cervantes, sino todas y cada una de las pistas dejadas por Avellaneda, referencias, estilo, fraseo, citas y lo  escrito en el prólogo con las alusiones al Santo Oficio del que formaba parte, además de los elogiosos párrafos dedicados sin pudor al teatro de Lope de Vega, nos inclina a pensar que así fue.

Profunda tuvo que ser la enemistad y largo el rencor para lanzarse a escribir un tomo de treinta y seis largos capítulos usurpando la obra de Miguel de Cervantes. El éxito de las comedias de Lope de Vega, que arrinconó en la marginalidad al teatro de Cervantes, no debió parecerle suficiente al intentar relegarlo también en el género novelístico con esta segunda parte de un Quijote que había empezado a medrar y conseguir reconocimientos en la primera de Miguel de Cervantes.

¿Pero qué encontramos y qué no encontramos en esta novela presentada por Avellaneda? En primer lugar, y no es poca cosa, vemos desaparecer de la novela a Dulcinea del Toboso. El Caballero de la Triste Figura se convierte en el Caballero Desamorado, negando y rechazando el amor de Dulcinea.

La desaparición de Dulcinea es un cañonazo en toda la línea de flotación de la novela. El personaje de don Quijote, alter ego de Alonso Quijano, existe en la obra de Cervantes por la existencia de la dama de sus sueños; sin Dulcinea del Toboso, alter ego de Aldonza Lorenzo, el personaje de don Quijote se resquebraja y sus actuaciones dejan de ser creíbles para percibirse como novelescas y sobreactuadas, con reacciones desmesuradas, violentas y de una agresividad gratuita que produce rechazo. El personaje se deshumaniza. Las respuestas a cualquier crítica o comentario siempre serán iguales por parte del ingenioso hidalgo: la exaltación de la caballería andante y su identificación con los diferentes caballeros de las distintas novelas de caballería y sus métodos de actuación. La novela se encasquilla y no avanza. El discurso de don Quijote se hace monotemático y resulta ser más militarista que caballeresco. Sigue leyendo

Niebla.- Miguel de Unamuno

NIEBLA3Niebla
Miguel de Unamuno

Edición de Harrier S. Stevens y Ricardo Gullón
Taurus Ediciones, S.A. 1982.- Madrid
ISBN: 84-306-4028-2

Creo que es la segunda vez que leo Niebla, aunque de la primera apenas recuerdo vagamente algunos pasajes y encontrado algunas emociones. Y me alegra haberme acercado de nuevo a este libro de mi librería, que ahora vuelve con honra a su lugar en la balda correspondiente.

Digamos lo que encontré y cómo. Los personajes aparecen entre la niebla, desdibujados, indecisos, llenos de dudas y contradicciones, para brillar luego fugazmente un minuto y volver a la niebla, la nada. Como las personas. La vida del personaje es regalo y ocurrencia del escritor, su creador. ¿La vida de las personas también es regalo de su creador? ¿Nos sugiere Unamuno la existencia de un Dios creador?

El escritor decide sobre sus personajes hasta su muerte; la ilusión del personaje es llegar a creer que es él mismo quien dirige libremente sus acciones, e incluso que puede decidir su final, es decir, suicidarse. ¿Es el personaje y su realidad la realidad de la persona? No lo sé.

No sé si Miguel de Unamuno quiso establecer estos paralelismos a través de las páginas de su “nivola”, término homónimo de “novela”, pero con la característica de hacerse a sí misma sobre la marcha, sin planificación previa, por puro accidente y la total libertad de la improvisación del autor. Pero este trabajo, nivola o novela, del absurdo existencial, se abre paso buscando el sentido de la vida, o algún sentido de la vida, comedia o tragedia, amasada de sueños, la manera de representarla y representar un papel ante el mundo, aunque –principalmente- ante nosotros mismos.

La función del lector en el significado final de la obra, aportando sus sensaciones, emociones y alma a través de la lectura, resulta imprescindible para la misma vida de los personajes, de quienes el lector se apropiará necesariamente de algunas de sus experiencias. Sigue leyendo

El final de Sancho Panza y otras suertes.- Andrés Trapiello

El final de Sancho Panza y otras suertes
Andrés Trapiello

Ediciones Destino.-Colección Áncora y Delfín.-Volumen 1309
ISBN 978-84-233-4867-1.- 2014

El final de Sancho Panza y otras suertes.- Andrés TrapielloEsta novela representa ser la continuidad de Al morir don Quijote, una segunda parte muy al modo de lo que fue la segunda parte del Quijote de Cervantes, novela que Andrés Trapiello –experto conocedor de la obra cervantina- nos da a conocer a través del desarrollo argumental de la suya, produciendo la impresión o el espejismo de no haber salido ni una página de la creación de Cervantes. Tan bien hecha está.

El vocabulario es rico y escogido, propio de la época en que se ambienta la novela, dándole color sin que deje de ser una prosa radicalmente actual. La descripción de los vestidos, trajes y telas, está llevada a cabo con una minuciosidad y precisión exquisitas. Es sabido que Miguel de Cervantes entendía de tejidos y es notoria su maestría para describirlos y describir los trajes de la época en su novela, lo que Andrés Trapiello –consecuente con su planteamiento- trasladará a su trabajo.

El discurso de la acción nos va remitiendo a diferentes pasajes del Quijote y será don Quijote uno de los protagonistas principales que influirá en casi todos los avatares de los demás y su destino, aún estando muerto. Va completando pasajes, poniendo nombres y dirigiendo el curso de sus vidas de forma muy coherente con el espíritu de la novela de Cervantes, con aventuras, lances y experiencias en las que los magos y la magia y los encantamientos se adivinan, intuyen y sugieren.

Una de las referencias al Quijote, muy inspirada e ingeniosa, es la que recrea de manera creativa los famosos consejos que diera don Quijote a Sancho Panza cuando éste se disponía a hacerse cargo del gobierno de la ínsula Barataria. En esta ocasión será Sancho Panza quien dirija sus consejos a su burro Almanzor, viéndose en la necesidad de dejarlo en Sevilla al cuidado de unos actores de comedias para embarcarse con Sansón Carrasco, el Bachiller, la sobrina de don Quijote y el ama, hacia las américas. El texto, sabrosísimo, dice así: Sigue leyendo

Al morir don Quijote.- Andrés Trapiello

9788423338016trapielloNo quisiera dejar pasar la ocasión de recomendar una lectura  para la cual no hace falta haber leído previamente el Quijote y que viene servida de la mano de Andrés Trapiello con el título Al morir don Quijote (Ediciones Destino, Barcelona.-2004).

El escritor leonés (Manzaneda de Torío, León.-1953), apasionado de la obra cervantina en general y del Quijote en particular, recrea en esta novela la vida de los personajes que dan vida al Quijote una vez que éste ha muerto. No es difícil hallar referencias a la obra cumbre cervantina en otras publicaciones de este autor, como se puede leer en su premio Nadal 2003, Los amigos del crimen perfecto (pag.48) (Destino, Barcelona.-2003): Las novelas policiacas clásicas, como yo las entiendo, son cosa de hombres, como las de caballería. ¿Quién es Dulcinea? Nada, nadie, una sombra, el deseo de don Quijote. Por eso el Quijote no les gusta a las mujeres. Allí no sale una mujer romántica, que suspira. El que suspira es el hombre, y eso a las mujeres no les gusta ni en la vida ni en las novelas. O como agrega más adelante (pág. 287): a don Quijote, para vivir, le bastaba con lo ficticio. Lo necesario acabó con su locura, pero también con su vida.

El conocimiento y el buen gusto de Andrés Trapiello, nos aseguran una obra bien hecha, amena, creíble, que nos traslada a aquel octubre de 1614 al pie del lecho de muerte del ya reconvertido caballero don Quijote en su alter ego Alonso Quijano, el bueno, para, respirando con un lenguaje actual el aire otoñal de ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, tomar el pulso, la lágrima, la emoción, el sueño y aspiraciones, la ilusión y la vida cotidiana apegada al terruño, el paisaje y la luz que con el hidalgo manchego compartieron Sancho, ama, criada, sobrina, cura, bachiller, barbero y cuantos personajes tuvieron que seguir su vida cotidiana. Sigue leyendo

Historia de una maestra.- Josefina Aldecoa

2427Historia de una maestra
Josefina Aldecoa

Editorial Círculo de Lectores.- Barcelona, 1991

La Generación del 50 cuenta, entre sus miembros, con la figura de la escritora leonesa Josefina Aldecoa, nacida a orillas del río Bernesga en La Robla el año 1926. Josefina Aldecoa es el heterónimo de Josefina Rodríguez Álvarez; el apellido literario Aldecoa lo tomará de su marido, el escritor alavés Ignacio Aldecoa. Josefina, que no quiso publicar su poesía por considerarla irrelevante, se formó como maestra influenciada por las directrices de la Institución Libre de Enseñanza de la que formaron parte su madre y su abuela. Participará en la revista literaria Espadaña en la que se propugnaba la escritura de una poesía comprometida de tono desarraigado y existencial. La revista, publicada en León e impulsada por Victoriano Crémer, Antonio González de Lama, Eugenio García de Nora, Manuel Rabanal y Luís López Santos, fue un revulsivo en el régimen de la dictadura franquista.

Josefina Aldecoa maestraLa “Historia de una maestra” de Josefina Aldecoa es un homenaje a la memoria de su madre y un testimonio histórico del difícil y tortuoso camino de la Enseñanza en unos tiempos convulsos en los que las desigualdades sociales, los privilegios y el control ideológico de la Iglesia chocaban con las aspiraciones a la educación, la igualdad de oportunidades, las libertades políticas y los derechos de la clase obrera y campesina. En este contexto, la joven maestra se lanzará a la aventura de un trabajo educativo cargada de esperanzados ideales para formar personas libres y emancipadas de la tutela moral e ideológica de la Iglesia y las clases dominantes. Y su experiencia dará comienzo en Guinea Ecuatorial, la colonia española en tierras africanas donde a la situación política de la península se sumaba la de la colonización y los derechos de los nativos.

Ya en España, la maestra recorrerá los pueblos de la montaña leonesa chocando con la precariedad de recursos y la mentalidad conservadora que ve en la educación un valor secundario; una sociedad atrasada para la cual lo primordial es la subsistencia a base de trabajar mucho, cuanto antes y en condiciones precarias.

A lo largo de la historia que la maestra va desgranando se multiplican los referentes leoneses en gestos, costumbres y usos lingüísticos que fotografían con nitidez el momento histórico narrado. Harán su aparición, por supuesto, el amor y la pasión junto a los problemas y las soluciones, temas como las agresiones sexuales, la asignación de roles a hombres y mujeres, y los desajustes de los programas educativos para dar respuesta a los mismos, así como las esperanzas depositadas en el nacimiento de la II República para hacer de la educación una herramienta de transformación social y cultural en orden a la justicia y las libertades políticas. Sigue leyendo

El Señor de Bembibre.- Enrique Gil y Carrasco

el-senor-de-bembibreEl Señor de Bembibre.- Enrique Gil y Carrasco

Conservo la edición de Clásicos Ebro (Editorial Ebro, Zaragoza.-1982), pero cualquier edición de la que dispongáis será una gran ocasión de disfrutar la prosa de Enrique Gil y Carrasco, este leonés de Villafranca del Bierzo, definido como el poeta de la melancolía, que escribió en este género propio del romanticismo como es la novela histórica.

El espíritu romántico se manifiesta en sus facetas más singulares: la evasión de la realidad, el libre juego de la fantasía, la evocación de la Edad Media y la exaltación pasional (sic) (Prólogo de la edición Ebro).

Enrique_Gil_y_CarrascoEl argumento de la novela trata de una historia de amor entre los jóvenes de dos grandes familias de la nobleza leonesa, una de ellas perteneciente a la poderosa Orden del Temple, cuyo maestre ocupaba el castillo de Ponferrada. La imposibilidad de llevar a buen puerto las relaciones y amores iniciados entre los jóvenes de la historia desembocará en una serie de situaciones dramáticas entre las que, junto a la historia desgraciada de los amantes, se suceden los acontecimientos que irán minando y destruyendo el poder de los templarios.

Pero la belleza de esta novela, en mi opinión, se crece en las descripciones del paisaje, de manera que éste, lejos de aburrirnos o poner trabas a la narración, cobra singular importancia, se fusiona con la historia de manera genial y llega a ser, por derecho propio, un personaje más de la novela.

Una lectura amena y recomendable de un autor muy significativo del Romanticismo, autor de «Los españoles pintados por sí mismos«, una interesante colección de artículos costumbristas, y el poema «A Espronceda» a la muerte de este autor, amigo y mentor de Gil y Carrasco. Enfermo de tuberculosis, morirá en Berlín el 22 de febrero de 1846 a la temprana edad de 31 años.

González Alonsopaseo-fluvial

La sombra de otro.- Luís García Jambrina

La sombra de otro, de Luís García Jambrina

1ª edición: octubre de 2014.- Ediciones B, S.A. (Grupo Zeta) Barcelona.- ISBN: 978-84-666-5554-5

La sombra de otro es una biografía novelada de Miguel de Cervantes relatada a través de los testimonios de uno de sus peores enemigos, Antonio de Segura o Sigura.

La envidia va a ser el motor de la historia de persecuciones, difamaciones y toda clase de artimañas puestas en marcha por el que sería aparejador de la Corte, escritor frustrado y persona influyente junto al rey Felipe II. Antonio de Segura conocería de forma fortuita a Cervantes y a partir de ese instante se convertirá en su obsesión.

La novela, ágil y bien documentada, se adentra en los vericuetos de la vida de Miguel de Cervantes y su familia, sus aspiraciones, fracasos y penalidades, así como sus éxitos. En cada pasaje de su vida puede verse reflejada alguna de las aventuras que más tarde formarán parte del libro de libros y obra inmortal, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, o el Quijote, como popularmente es conocido. Después de referirnos los oficios de Rodrigo de Cervantes, padre del célebre autor de Las Novelas Ejemplares y el mencionado don Quijote, como cirujano barbero, muy desprestigiado, modesto y tenido por oficio de judíos y cristianos nuevos, nos revelará la vida itinerante de la familia y otras circunstancias que nos sitúan ante el ambiente y modo de vida de Miguel de Cervantes y muchas de las razones de su escritura.

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