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Cuento de hadas
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He caído bajo el hechizo Kingniano y su propio cuento de hadas al más puro estilo clásico.
«Un hombre valiente ayuda. Un cobarde solo hace regalos.»
Cuando eres lector constante de un autor como Stephen King comienzas a ver sus aciertos y falencias. Descubres de qué pie cojea y sobre cuál mantiene el equilibrio. En este caso, siempre he dicho que tiene una manera de narrar muy pausada y a veces, me pasa últimamente que cuando veo que sus libros tienen más de 800 páginas me pregunto si valdrá la pena todo el viaje final. Y vaya que sí, para mí lo ha valido con creces. Es de esas veces en las que ni siquiera estuve pendiente del número de páginas que faltaban y solo quería más y más, sumergirme en el cuentazo y todos sus detalles fantásticos que me tenían maravillado.
«El whisky no huele como la ginebra… y a la vez sí. A mí todo el alcohol me huele igual: a tristeza y pérdida.»
A ver, no voy a mentir, en el primer cuarto de libro parece que no pasa nada y a la vez todo. King relata de manera paulatina la vida de Charlie desde que era un niño hasta su adolescencia. Con aire costumbrista nos envuelve en el pueblo, la escuela, su casa y finalmente hasta lo más importante: su relación con el señor Bowditch y Radar, la perra de este. Hay una magia impregnada en esta primera parte que te va dando dosis de referencias a cuentos de hadas populares para finalmente sumergirte en el mágico y misterioso mundo abierto a muchísimas posibilidades.
Por ejemplo, en un comienzo sabemos de la existencia de la caperucita roja que salió y nunca regresó porque tuvo un accidente, el padre ausente y alcohólico que es un completo pusilánime, el pirata y su buque lleno de oro, el hombrecillo (Rumpelstiltskin) con voz tonta y que da miedo; además de que también anda en busca de oro (toma tu referencia a las habichuelas mágicas), la casa vieja, gótica y espeluznante que tiene un halo sobrenatural o encantado, el viejecillo (leñador) que tiene una perra que en tiempos anteriores confundían con una bestia temible y luego está el cobertizo; el centro de todo, la amenaza viviente que se encuentra bajo candado y de la que se escuchan rasguños tras la puerta de madera. Y por último nuestro protagonista, quien nos narra de manera ulterior todo lo que aconteció en su vida y que es ese típico muchacho que siempre se embarca en una nueva aventura por explorar, donde le esperan muchas cosas agradables y desagradables en igual medida en mundos que transgreden la lógica con seres fantásticos.
«Me gustaría deciros que al final recuperé mi lado bueno. Deciros que me arrepentí. No sería verdad. En todos nosotros hay un pozo oscuro, creo, y nunca se seca. Pero allá vosotros si bebéis de él. Esa agua está envenenada.»
Y es allí, en ese otro mundo donde se reproduce al fin el verdadero cuento de hadas. Bichejos e insectos gigantes, un hoyo profundo con muchísimos metros de profundidad, que tiene escalones en espiral que te llevan a un pasadizo y finalmente un reino repleto de oscuridad, seres, maldiciones, promesas, leyendas, misiones, belleza, fealdad y horror sin igual. El misticismo y encanto de la naturaleza y el campo, con el peligro y decadencia de una ciudad de jade con torres de cristal: apodada la ciudad embrujada, encantada o como le quieras llamar.
Bueno, allá en ese mundo del que hablo hay un campo de flores rojas, una cabaña donde vive una mujer deforme y casi sin rostro, una chica de las ocas que no tiene boca, un anciano ciego, un hombre que no puede sentir, una mujer sorda, un reloj capaz de manipular el tiempo, un enano malvado e imprudente, gigantas temibles, personas grises, soldados de la noche, sirena, lobos, un cielo adornado con dos lunas llamadas Bella y Arabella, el Asesino del Vuelo, un dios dormido, prisiones, juegos mortales, deportes sangrientos, persecuciones y brutalidad sin igual.
«En toda la historia del mundo —de todos los mundos—, la ignorancia nunca ha cambiado un solo error.»
Una historia que comienza en la más tranquila cotidianidad y termina en un mundo mágico con la misión noble de salvar a una perra, para terminar convirtiéndose en una aventura por la supervivencia propia y de un grupo de habitantes del Reino de Empis. Un mundo lleno de maravillas y tormentos. Y aunque es obvio que tiene algunos pequeños fallos que no me convencen por su falta de verosimilitud bien se los perdono porque precisamente esto es un cuento de hadas, y en ellos abundan las coincidencias, las rarezas, el destino, o fuerzas mayores que actúan para que pase lo que tiene que pasar. Es más, hasta el mismo protagonista hace una especie de comparación un poco acertada: «¿Pensáis que algunas de las cosas de mi relato son difíciles de creer? Pues intentad imaginaros a Paul Newman de indio. Eso sí que es llevar la credibilidad al límite.»
Lo importante es la atmósfera y el tono mágico que abunda de manera preciosa y terrorífica de una manera sutil. Creo sin duda que al final es la historia de amor de un chico hacia su perra; la misión del héroe con la que cualquier lector puede empatizar si tiene de compañero una mascota a la que ama. Así que sí, me pongo la venda en los ojos y digo que he disfrutado de este cuento de hadas al estilo de los hermanos Grimm con referencias literarias muy directas a Lovecraft y todo su horror, además de otros exponentes del terror.
«Un hombre valiente ayuda. Un cobarde solo hace regalos.»
Cuando eres lector constante de un autor como Stephen King comienzas a ver sus aciertos y falencias. Descubres de qué pie cojea y sobre cuál mantiene el equilibrio. En este caso, siempre he dicho que tiene una manera de narrar muy pausada y a veces, me pasa últimamente que cuando veo que sus libros tienen más de 800 páginas me pregunto si valdrá la pena todo el viaje final. Y vaya que sí, para mí lo ha valido con creces. Es de esas veces en las que ni siquiera estuve pendiente del número de páginas que faltaban y solo quería más y más, sumergirme en el cuentazo y todos sus detalles fantásticos que me tenían maravillado.
«El whisky no huele como la ginebra… y a la vez sí. A mí todo el alcohol me huele igual: a tristeza y pérdida.»
A ver, no voy a mentir, en el primer cuarto de libro parece que no pasa nada y a la vez todo. King relata de manera paulatina la vida de Charlie desde que era un niño hasta su adolescencia. Con aire costumbrista nos envuelve en el pueblo, la escuela, su casa y finalmente hasta lo más importante: su relación con el señor Bowditch y Radar, la perra de este. Hay una magia impregnada en esta primera parte que te va dando dosis de referencias a cuentos de hadas populares para finalmente sumergirte en el mágico y misterioso mundo abierto a muchísimas posibilidades.
Por ejemplo, en un comienzo sabemos de la existencia de la caperucita roja que salió y nunca regresó porque tuvo un accidente, el padre ausente y alcohólico que es un completo pusilánime, el pirata y su buque lleno de oro, el hombrecillo (Rumpelstiltskin) con voz tonta y que da miedo; además de que también anda en busca de oro (toma tu referencia a las habichuelas mágicas), la casa vieja, gótica y espeluznante que tiene un halo sobrenatural o encantado, el viejecillo (leñador) que tiene una perra que en tiempos anteriores confundían con una bestia temible y luego está el cobertizo; el centro de todo, la amenaza viviente que se encuentra bajo candado y de la que se escuchan rasguños tras la puerta de madera. Y por último nuestro protagonista, quien nos narra de manera ulterior todo lo que aconteció en su vida y que es ese típico muchacho que siempre se embarca en una nueva aventura por explorar, donde le esperan muchas cosas agradables y desagradables en igual medida en mundos que transgreden la lógica con seres fantásticos.
«Me gustaría deciros que al final recuperé mi lado bueno. Deciros que me arrepentí. No sería verdad. En todos nosotros hay un pozo oscuro, creo, y nunca se seca. Pero allá vosotros si bebéis de él. Esa agua está envenenada.»
Y es allí, en ese otro mundo donde se reproduce al fin el verdadero cuento de hadas. Bichejos e insectos gigantes, un hoyo profundo con muchísimos metros de profundidad, que tiene escalones en espiral que te llevan a un pasadizo y finalmente un reino repleto de oscuridad, seres, maldiciones, promesas, leyendas, misiones, belleza, fealdad y horror sin igual. El misticismo y encanto de la naturaleza y el campo, con el peligro y decadencia de una ciudad de jade con torres de cristal: apodada la ciudad embrujada, encantada o como le quieras llamar.
Bueno, allá en ese mundo del que hablo hay un campo de flores rojas, una cabaña donde vive una mujer deforme y casi sin rostro, una chica de las ocas que no tiene boca, un anciano ciego, un hombre que no puede sentir, una mujer sorda, un reloj capaz de manipular el tiempo, un enano malvado e imprudente, gigantas temibles, personas grises, soldados de la noche, sirena, lobos, un cielo adornado con dos lunas llamadas Bella y Arabella, el Asesino del Vuelo, un dios dormido, prisiones, juegos mortales, deportes sangrientos, persecuciones y brutalidad sin igual.
«En toda la historia del mundo —de todos los mundos—, la ignorancia nunca ha cambiado un solo error.»
Una historia que comienza en la más tranquila cotidianidad y termina en un mundo mágico con la misión noble de salvar a una perra, para terminar convirtiéndose en una aventura por la supervivencia propia y de un grupo de habitantes del Reino de Empis. Un mundo lleno de maravillas y tormentos. Y aunque es obvio que tiene algunos pequeños fallos que no me convencen por su falta de verosimilitud bien se los perdono porque precisamente esto es un cuento de hadas, y en ellos abundan las coincidencias, las rarezas, el destino, o fuerzas mayores que actúan para que pase lo que tiene que pasar. Es más, hasta el mismo protagonista hace una especie de comparación un poco acertada: «¿Pensáis que algunas de las cosas de mi relato son difíciles de creer? Pues intentad imaginaros a Paul Newman de indio. Eso sí que es llevar la credibilidad al límite.»
Lo importante es la atmósfera y el tono mágico que abunda de manera preciosa y terrorífica de una manera sutil. Creo sin duda que al final es la historia de amor de un chico hacia su perra; la misión del héroe con la que cualquier lector puede empatizar si tiene de compañero una mascota a la que ama. Así que sí, me pongo la venda en los ojos y digo que he disfrutado de este cuento de hadas al estilo de los hermanos Grimm con referencias literarias muy directas a Lovecraft y todo su horror, además de otros exponentes del terror.
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Cuento de hadas.
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Reading Progress
September 24, 2022
–
Started Reading
September 24, 2022
– Shelved
September 28, 2022
–
Finished Reading
February 14, 2023
– Shelved as:
fantasía-paranormal-sobrenatural
June 8, 2025
– Shelved as:
favorites
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Ojalá y tu primer King sea una buena experiencia.
Saludos!
Al principio traía dudas, ahora ya me las quité.
Pero eso, Labi, que me encantó y que apenas le encuentres hueco: léelo ;)
Lo agrego ya mismo a mi lista de pendientes, suena a un total acierto. Además, tiene mucho que no he leído una novela de Stephen King, así que me queda perfecto.
Te mando un saludo! 👋🤗
De los que tiene King este me llama especialmente, será con el que cate al autor. Ojalá lo disfrute tanto como tu estimado Gabriel. 😄🙋🏻♂️