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jueves, 22 de enero de 2026

Meredith Monk - Cellular Songs (2025)



Cuando hace ya unos años reseñamos el que entonces era el último trabajo de Meredith Monk, “On Behalf of Nature” (2016), no teníamos ni idea de que se trataba de la primera entrega de una trilogía. Supimos eso el año pasado al hacernos con la que es la segunda parte de la misma, compuesta en 2018 y publicada ahora con el título de “Cellular Songs”. Hagamos un poco de historia. En el anterior trabajo, la artista ponía música a las ideas reflejadas en el libro del poeta “beat” Gary Snyder, “Writers and the War Against Nature”. Así, la artista se convertía en portavoz de la naturaleza en una colección de canciones centradas en la ecología y en el cambio climático. De forma similar, Meredith se inspira ahora en el oncólogo y divulgador científico Siddhartha Mukherjee y su libro “The Emperor of All Maladies: a Biography of Cancer”. La artista propone una suerte de paralelismo entre la perfecta organización de la célula, en la que todos sus elementos colaboran para su correcto funcionamiento y la que debería tener una sociedad en la que todos sus integrantes cooperen entre sí. Para lograrlo, Meredith Monk se acompaña de los miembros de su Vocal Ensemble, es decir, de Ellen Fischer, Katie Geissinger, Joanna Lynn-Jacobs y Allison Sniffin que cantan junto a ella acompañadas en determinados momentos por John Hollenbeck (vibráfono y percusiones). Allison Sniffin, además de cantar, toca el piano y el violín.


“Click Song #3 Prologue” - El tema se abre con una serie de percusiones desordenadas en apariencia pero que van tomando forma poco a poco. Escuchamos tanto instrumentos reales (crotales, por ejemplo) como percusión realizada con diferentes partes del cuerpo.


“Cell Trio I” - Enlazando con el primer tema entramos en esta composición en tres partes en la que los seguidores de Meredith Monk reconocerán inmediatamente su inconfundible estilo. Es un trío vocal ejecutado por la propia Meredith junto a Katie Geissinger y Allison Sniffin. El primer movimiento es dinámico con contrastes continuos entre las diferentes voces y un ritmo constante.




“Cell Trio II” - La segunda parte es más misteriosa, como si se tratase de un antiguo canto religioso. Voces sostenidas en el tiempo con una melodía lenta y de gran belleza que explota las excepcionales cualidades vocales de las tres intérpertes en una letanía emocionante e intemporal.


“Cell Trio III” - El último movimiento sube el ritmo con pulsaciones vocales constantes en clave minimalista en las que diferentes líneas vocales van creciendo de forma paralela utilizando no solo la voz propiamente dicha sino también la respiración como un elemento más.


“Dyads” - En el siguiente corte son las otras dos integrantes del grupo vocal de Meredith Monk las que llevan, valga el mal chiste, la voz cantante. Puntualmente se suma el vibráfono de Hollenbeck pero solo en la parte final y para repetir la secuencia de notas ejecutada previamente por las intérpretes.


“Happy Woman” - La única “canción” más o menos convencional del disco es este corte que incorpora violín, piano y vibráfono a la ejecución del conjunto vocal. Realmente se trata de una serie de frases repetidas una y otra vez, incluyendo la del título, con breves interludios en el estilo característico de la artista. El conjunto funciona como una suerte de mantra que nos conduciría al cierre de la primera sección del disco.


“Click Song #3” - Terminaría esta parte con la misma formación que interpretaba el prólogo ejecuntando una composición de percusión corporal salpicada de voces aquí y allá.


“Branching” - Seguimos con una canción de aire tribal en la que las voces más graves ejecutan una melodía muy breve que parecería formar parte de un ritual y a cada repetición son respondidas por las más agudas en una suerte de diálogo místico que más adelante se transforma en una pieza conjunta durante unos compases para dejarnos con una sucesión de intervenciones individuales. Quizá la pieza más compleja e interesante del disco.




“Lullaby for Lise” - El siguiente tema sigue fielmente la línea de otros trabajos anteriores de Meredith Monk, especialmente de las piezas que formaron parte de su seminal trabajo “Do You Be”, quizá nuestro disco favorito de la artista. Voz y piano combinándose en una magnífica composición en el estilo que sembró las semillas que luego florecieron en artistas como Wim Mertens.


“Generation Dance” - En ese mismo estilo podemos encuadrar esta pieza en la que el piano vuelve a ser protagonista, en esta ocasión, junto con un dúo de voces. Minimalismo en su versión más accesible sin perder por ello nada de profundidad.


“Breathstream” - En esta ocasión, el título es absolutamente descriptivo de lo que sucede en la pieza. Sonidos vocales, principalmente susurros y algún silbido, creando una corriente musical que nos lleva al tramo final del disco.


“Dive” - Única pieza instrumental de la obra. Se trata de una composición para piano y vibráfono de estilo impresionista, con un tono grave y pesaroso. Interesantísima y muy inspirada.


“Melt” - En la misma línea meditativa escuchamos este trío de voces con la adición del vibráfono. La tensión está presente en toda la composición que amenaza a cada momento con romper hacia algún lugar aún más inquietante pero que mantiene una misma línea hasta el final.


“Passing” - Pese a ser artistas con estilos muy diferentes, hay aquí algo del “O Superman” de Laurie Anderson, con eses pulso vocal constante alrededor del cual se van sumando elementos (en este caso, exclusivamente voces) que a veces son puro ritmo y otras se transforman en zumbidos. Apasionante, en todo caso, y en el estilo que ha hecho de Monk uno de los referentes en la música contemporánea.




“Nyems” - Cerrando el trabajo tenemos otra pieza para voces que evoca, al principio, una especie de algarabía infantil, como de dibujos animados, pero que no tarda en ir tomando forma y cambiando entre diferentes patrones, todos ellos alegres y versátiles.


Con algunas excepciones, la obra de Monk se ha centrado en la música vocal, especialmente en la exploración de las fronteras de la misma aprovechando el excepcional rango de su propia voz. En ese campo creemos que no tiene comparación posible con otros artistas y que su música es realmente única, pese a que se la ha adscrito a las corrientes minimalistas con frecuencia. Mientras esperamos el cierre de la trilogía abierta con "On Behalf of Nature" y continuada con este "Cellular Songs", su música seguirá apareciendo por aquí puesto que cuenta con un gran número de obras que aún no hemos comentado y que merecen mayor atención aunque, hasta ahora, nos hemos venido centrando en sus trabajos más recientes.

 

martes, 13 de enero de 2026

Pep Llopis - Las Noches y los Días (1992)



Los años ochenta y noventa fueron el gran momento de las llamadas “nuevas músicas” en España y gracias a él, florecieron muchos músicos de enorme talento que no eran del todo conocidos por el gran público pese a tener trayectorias muy importantes en otros campos. Algunos de esos nombres llegaron a publicar un gran número de discos y lo siguen haciendo en tiempos recientes. Otros consiguieron una exposición importante en unos años concretos pero luego desaparecieron de la escena aunque han seguido trabajando con un perfil más bajo y alejado del mercado puramente discográfico.


Nosotros conocimos la música del valenciano Pep Llopis a raíz de la inclusión de un par de composiciones suyas en sendos volúmenes de la serie recopilatoria “Música Sin Fronteras”. Se trataba de colecciones de música en formato de disco doble publicadas por el sello Grabaciones Accidentales que llegaron a alcanzar cinco entregas y tuvieron cierta popularidad en los primeros noventa. En ellas había un buen equilibrio entre piezas de músicos españoles e internacionales por lo que sirvieron para dar a conocer a nombres nacionales como los de La Orquesta de las Nubes, Adolfo Rivero, Luis Delgado, Jesús Auñón, etc. La realidad es que Pep llevaba ya muchos años componiendo para teatro, danza o cine pero los pocos discos que publicó antes de eso no tuvieron demasiada repercusión con una excepción que comentaremos al final. Hoy vamos a hablar del trabajo del que salieron los dos temas suyos que terminaron en diferentes entregas de “Música Sin Fronteras” y que fue su disco más popular hasta entonces, seguramente impulsado también por el hecho de que fue el primero en aparecer en formato CD. Se trata de “Las Noches y los Días”, publicado en 1992 y que nos ofrecía una combinación de música nueva con composiciones procedentes de obras anteriores, especialmente para ballet y teatro. Pep Llopis toca sintetizadores y samplers y le acompañan en la grabación: Carlos de la Torre (teclados), Perico Sambeat (flautas, saxo soprano), Luis Llario (contrabajo), Vicente Cortina (percusiones), Gustavo Nardi (violonchelo) y Tomás Garrido (violonchelo).


“Las Noches y los Días” - Originalmente compuesta para la producción del Teatro de los Sueños,  “Tarzán”, dirigida por Rafael Rodríguez, se construye a partir de un fondo electrónico sobre el que va creciendo lentamente un ritmo a base de cuerdas sintéticas y percusiones de cierto aire flamenco desde donde nace la melodía central, veloz y con un punto caótico que desemboca en un tramo final  algo más organizado que termina en un potente clímax en el que se abre paso la flauta para dibujar los últimos motivos melódicos.


“Jardins Aquatics” - Continuamos con un tema cuyo inicio es puramente minimalista al estilo del Steve Reich más rítmico, con marimbas y cuerdas construyendo una secuencia desenfrenada y repetitiva. Según avanza el tema aparecen algunas melodías muy logradas a cargo del saxo y a flauta que nos dejan un gran sabor de boca. El tema había aparecido ya en el anterior disco de Llopis: "Poiemusia".


“Frescos” - Lo siguiente es una pieza de piano en su inicio cuyo melodía tiene ciertas similitudes con alguna parte de la banda sonora de “El Piano” que, eso sí, apareció varios meses después del disco de Llopis. Es, en todo caso, una buena muestra de ese minimalismo melódico que empezó a hacerse en Europa años después de la llegada de la primera oleada del movimiento. La segunda mitad del tema incorpora cuerdas, percusión y saxo dándole al conjunto un toque más jazzístico y mediterráneo.


“Vestidos” - Uno de nuestros temas favoritos del disco. De esas piezas que, de vez en cuando reproduces de forma aislada porque te apetece, sin necesidad de escuchar el trabajo completo. Con protagonismo del violonchelo desde la introducción, está marcado por una secuencia electrónica de bajo muy insistente que permite ir desplegándose a las cuerdas, la flauta y los sintetizadores hasta crear una de las grandes piezas de las “nuevas músicas” en España, sin nada que envidiar a clásicos del género como “On the Future of the Aviation” de Jerry Goodman.




“Prefiero decírtelo de esta manera” - El siguiente corte procede del ballet “En otro tiempo”. Es una composición profunda y dramática, a base de diferentes capas de cuerdas que evolucionan sin prisa alrededor de un motivo central. En la segunda mitad aparece un incisivo tema de piano que culmina con un potente arreglo de cuerdas.


“Jane” - Uno de los temas con los que conocimos a Pep Llopis. Igual que el que abría el disco, está extraído de “Tarzán” y es uno de los más melódicos de todo el trabajo, con un tema central muy inspirado en el que Pep demuestra todo su talento. Una verdadera joya de principio a fin.




“Tema Melodic” - Del montaje “La comedia de las equivocaciones” se extrae esta pieza casi ambiental en la que destaca la línea de bajo sintético y su conjunción con el saxo de la segunda mitad. Todo muy en consonancia con las corrientes de aquellos años. En algunos momentos nos recuerda al disco de Vangelis, “The City”.


“La Nau” - Regresamos a las esencias minimalistas con este veloz tema de cuerdas que nos trae enseguida a la cabeza el “Gentlemen of Leisure” de Wim Mertens por su similar concepción del ritmo y el uso de la flauta aunque, en realidad, son dos composiciones muy diferentes.


“Tres Mujeres” - Otra pieza procedente de un montaje teatral, en esta ocasión, de “homenaje a K”. Es una composición para piano y cuerdas sintetizadas que comienza de forma muy sencilla pero que va añadiendo elementos como las flautas o unos curiosos pizzicati lo que enriquece notablemente el conjunto.


“En Otro Tiempo” - Segundo corte extraído de la partitura para el ballet homónimo. En este caso escrito para cuerdas, sintetizadores y percusión. Es una composición esencialmente rítmica centrada en una melodía corta y repetitiva pero muy eficaz que, además, va ganando en intensidad conforme avanza la pieza.


“The Milky Way (L'espai)” - Del espectáculo “De la Tierra a la Luna” escuchamos aquí esta preciosidad que también fue una de las piezas que formaron parte en su día de los recopilatorios “Música sin Fronteras”. Contiene una de las melodías más inspiradas del disco, un tema ensoñador y mágico que solo nos deja la opción de dejarnos llevar por los sintetizadores y esos sonidos tan característicos de la época digital que hoy nos suenan un poco artificiales pero que en esta composición siguen funcionando bien.




“Vueltas (divertimento en la)” - Cierra el trabajo un extracto del ballet “Vueltas al aire”. Una pieza alegre y llena de ritmo a base de elementos percusivos en una línea similar a algunas piezas de la banda sonora de “Powaqqatsi”, de Philip Glass. Soberbio final para el que está considerado como uno de los grandes discos de las nuevas músicas en España.


Antes de “Las Noches y los Días”, Pep Llopis había grabado “Poiemusia, la nau dels argonautes” (1987), un disco de música y poesía de corte minimalista que, de repente, muchos años después de su publicación, llamó la atención de melómanos de todo el mundo alcanzando las pocas copias disponibles del vinilo original unos precios desorbitados en webs de coleccionismo americanas. El propio Llopis se mostraba sorprendido por el fenómeno cuando declaraba en 2017 que “Desde hace dos años no sé qué le pasa a todo el mundo que no hacen más que llamarme discográficas interesadas en reeditarlo. Cuando se publicó La Nau dels Argonautes, en general la gente se quedó enganchada con la música, pero no con la intervención de las voces. Todo el mundo me pedía que lo reeditara sin los textos. Y ahora, sin embargo, ocurre lo contrario. Han tenido que pasar treinta años para que la gente entendiese ese disco”. Pese ello, no hemos sido capaces de encontrar una copia de la reedición de ese trabajo y “Las Noches y los Días” sigue siendo el único disco de Llopis que hemos conseguido escuchar a día de hoy. Esperamos poder corregir esto en algún momento y volver a traer su música por aquí.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Arturo Stalteri - Flowers (1995)



La relación de los compositores con la crítica musical no siempre es buena pero ha habido muchos casos en los que una misma persona ejerció las dos facetas a lo largo de su vida. Schumann, Berlioz, Debussy o Dukas escribieron sobre otros colegas en su día, antes o al mismo tiempo de dedicarse a la composición. Más cercanos en el tiempo son los ejemplos de Michael Nyman o Wim Mertens y, en cierto modo, también el del músico del que hablamos hoy. Arturo Stalteri es un pianista y compositor italiano que dio sus primeros pasos en el mundo de la música en los años setenta como miembro de Pierrot Lunaire, uno de los grupos más interesantes del rock progresivo transalpino. Tras grabar un par de discos, el grupo se disolvió y Stalteri comenzó una larga carrera como locutor radiofónico en distintas emisoras italianas centrado, pricipalmente, en la música clásica. Durante mucho tiempo compatibilizó esa ocupación con la composición de música para ballet, cine, etc. y publicó algunos discos en la línea de lo que él mismo definió como “post-minimalismo romántico”, especialmente tras firmar con el sello Materiali Sonori, uno de los más importantes en aquellos años en la difusión de la música contemporánea, la world music y el rock más experimental.


Hoy vamos a hablar del segundo trabajo de Stalteri para Materiali Sonori: “Flowers”, un disco de piano solo en el que encontramos una combinación muy interesante de piezas propias y versiones de otros artistas que nos muestra muy bien las dos variantes del músico como compositor y como intérprete.


“Scarlett” - Comienza el disco con una pieza muy dinámica que es como el reverso alegre de la melancólica “Close Cover” de Wim Mertens. Un tema sencillo pero de gran belleza muy en la línea de toda esa música para piano solo que apareció en los años ochenta bajo el paraguas de la “new age”. En todo caso, al margen del tema central tiene un desarrollo notable con momentos más profundos y reflexivos pero siempre volviendo al motivo principal.


“Un Notturno” - La segunda pieza es más romántica y tranquila pero sin olvidar el componente melódico. Un tema breve pero de gran belleza que nos deja ante una serie de versiones de otros compositores por parte de Stalteri.


“Merry Christmas Mr.Lawrence” - Comienza el segmento con el tema central de la película del mismo títuo, compuesto por Ryuichi Sakamoto en la que probablemente sea la obra más conocida del músico japonés. Un tema ya inmortal al que la versión de Stalteri es completamente fiel.




“La Fiesta” - El siguiente corte es una composición de Chick Corea en la que se combina un toque  flamenco en el comienzo con melodías más propias del folclore argentino en la segunda mitad. Apareció en el disco de 1988 del mismo título y es una verdadera joya.


“Metamorphoses Two” - Turno para Philip Glass y una de sus piezas más conocidas para piano. Stalteri, con el tiempo, se especializó en el repertorio “glassiano” y ha grabado un par de discos dedicados a la obra del estadounidense. La versión que aquí se incluye es pulcra y precisa como corresponde al tipo de música que Glass escribe.


“General Lavine – Eccentric” - Se cierra la serie de cuatro versiones con un preludio de piano de Claude Debussy, dedicado al payaso norteamricano Edward La Vine. Es un tema despreocupado y jovial con todo el estilo del compositor francés.


“Théoden e i Ricordi” - Llegamos a otra de las piezas propias de Stalteri, en esta ocasión a un corte muy épico inspirado en Théoden, personaje de “El Señor de los Anillos”. Es esta una obra que ocupa un lugar central en la producción musical del compositor italiano que tiene varios discos dedicados al imaginario de Tolkien. La primera parte, más rítmica, tiene una clara influencia del primer Wim Mertens mientras que la segunda, más tranquila tiene un sonido más personal.




“Mulini” - El siguiente tema tiene una serie de melodías circulares que aluden al molino del título como bien indica el propio músico en los comentarios del disco. Es una pieza interesante aunque no aporta demasiado al conjunto.


“Le ultime luci de Brea” - Segunda composición inspirada en “El Señor de los Anillos”. En esta ocasión tiene dos partes muy diferenciadas: una primera más reposada y una segunda muy rítmica en el inicio y con una narrativa más tranquila y melódica en el final. Contiene varios de nuestros momentos favoritos del disco.


“Vivaldi” - Cierra el disco la versión de Stalteri del clásico del grupo de rock progresivo Curved Air, compuesto por su violinista Darryl Way en 1971. En nuestra opinión, es la versión más interesante de todas las del trabajo por la riqueza de sus arreglos que adaptan a la perfección la complejidad de todos los instrumentos del disco al piano. Un gran cierre para un disco muy inspirador.




Después de “Flowers”, Stalteri alcanzó su mayor relevancia internacional con sendos discos dedicados a la música de Philip Glass y Brian Eno respectivamente. Posteriormente ha seguido grabando, incluyendo varios trabajos inspirados en “El Señor de los Anillos”, quizá la gran obsesión en su carrera. También volvió a la comunicación con diferentes programas de radio e incluso actuando como pianista en un programa de televisión presentado por Franco Battiato además de participar en un par de películas dirigidas por el propio cantante. Si exceptuamos a Ludovico Einaudi, lo cierto es que los músicos italianos “post-minimalistas” no han alcanzado la relevancia que sí tienen, por ejemplo, sus colegas franceses. Eso no quiere decir que no haya ejemplos muy interesantes de esa corriente como Giovanni Allevi, Matteo Sommacal, Roberto Cacciapaglia o el propio Franco Battiato en sus primeros años. Stalteri sería otro de los nombres a tener más en cuenta aunque la mayoría de sus discos no sean nada fáciles de encontrar hoy en formato físico. Para aquellos que no lo conozcan, “Flowers” puede ser una excelente puerta de entrada a su música.