Ha pasado mucho tiempo desde esto. Cuando Bill estaba en el grupo, cuando Mike no se teñía, cuando Peter estaba delgado y guapo y lucía camisas normales, cuando Stipe tenía pelo. Más de 30 años, casi los que tengo yo, aunque en mi vida entraron hace 20.
Ayer se separaron oficialmente como grupo, sin polémicas, con tranquilidad, con la cabeza bien alta. Hay que saber marcharse, y no todo el mundo puede. A muchos no nos sorprende porque la posibilidad la barajábamos hace tiempo y no nos equivocamos mucho, pero no por eso entristece menos. Su mejor momento musical había pasado, pero incluso lo peor de ellos es superior a lo que muchos desearían tener alguna vez en toda su carrera. Una carrera con éxitos, con prestigio, con trabajo y con honestidad hacia ellos mismos y hacia sus fans.
Sus fans. Yo entre ellos, y junto a mí muchos más: Deca, Ark, Lili, Jas (allá donde estés), Quango, Mer, Mabi, Andy, Lou, Eli, Zhy, Wendy, Begg, Liz... Lo mejor que me ha dado la banda. Gente con la que he empecé a vivir en cierto modo de la manera que yo quería, con la que compartí y sigo compartiendo recuerdos, anécdotas geniales que acuden en tropel a mi mente ahora mismo, conciertos, vacaciones, momentos muy personales (buenos y malos) y algunos de los mejores años de mi vida. Gente a la que quiero.
No puedo olvidar el primero de los seis conciertos en los que estuve, lleno de emoción, ni el último en 2008, lleno de euforia, aunque en el fondo sabía que era el último, pero fue el mejor, el más vibrante. Como si no llevaran 30 años.
Soy una fan afortunada: me han firmado discos, he hablado un par de veces con ellos, les he visto actuar siempre desde la primera fila, le he tocado el culo a Michael Stipe... (un momento, a mí eso me daba igual, pero a Stipe le apeteció darse un baño de masas utilizándome como si fuera la silla BÖRJE...).
Echaré de menos muchas cosas.
La música no.
Ésa, seguirá conmigo.
Ayer se separaron oficialmente como grupo, sin polémicas, con tranquilidad, con la cabeza bien alta. Hay que saber marcharse, y no todo el mundo puede. A muchos no nos sorprende porque la posibilidad la barajábamos hace tiempo y no nos equivocamos mucho, pero no por eso entristece menos. Su mejor momento musical había pasado, pero incluso lo peor de ellos es superior a lo que muchos desearían tener alguna vez en toda su carrera. Una carrera con éxitos, con prestigio, con trabajo y con honestidad hacia ellos mismos y hacia sus fans.
Sus fans. Yo entre ellos, y junto a mí muchos más: Deca, Ark, Lili, Jas (allá donde estés), Quango, Mer, Mabi, Andy, Lou, Eli, Zhy, Wendy, Begg, Liz... Lo mejor que me ha dado la banda. Gente con la que he empecé a vivir en cierto modo de la manera que yo quería, con la que compartí y sigo compartiendo recuerdos, anécdotas geniales que acuden en tropel a mi mente ahora mismo, conciertos, vacaciones, momentos muy personales (buenos y malos) y algunos de los mejores años de mi vida. Gente a la que quiero.
No puedo olvidar el primero de los seis conciertos en los que estuve, lleno de emoción, ni el último en 2008, lleno de euforia, aunque en el fondo sabía que era el último, pero fue el mejor, el más vibrante. Como si no llevaran 30 años.
Soy una fan afortunada: me han firmado discos, he hablado un par de veces con ellos, les he visto actuar siempre desde la primera fila, le he tocado el culo a Michael Stipe... (un momento, a mí eso me daba igual, pero a Stipe le apeteció darse un baño de masas utilizándome como si fuera la silla BÖRJE...).
Echaré de menos muchas cosas.
La música no.
Ésa, seguirá conmigo.