Torpedo 1936 conserva el espíritu innovador y atrevido de los años ochenta. En la actualidad sería impensable una ironía tan cruda, un humor tan disuelto con la ironía, políticamente incorrecto, al menos imposible desde el grado de sensibilidad política de ahora. Esta mordacidad poco digerible se alimenta tanto de los tópicos de la época como del género al que pertenece.