Scrap en pausa
El scrap ahora mismo ocupa un segundo —o incluso un tercer— plano en mi vida creativa, y decirlo así, sin adornos, no me incomoda. Lleva un tiempo apartado, no por rechazo ni por desinterés, sino porque vengo de meses intensos y me siento algo saturada, con la necesidad de tomar distancia y bajar el volumen. Aun así, el scrap nunca desaparece del todo. Aunque lo toque menos, sigue presente de una forma silenciosa: cuando veo un papel bonito, un adorno o una imagen, mi cabeza va sola a imaginar cómo lo usaría, dónde encajaría, qué historia podría acompañar. Es algo casi automático, como un idioma que ya forma parte de mí aunque no lo esté hablando a diario. Con el tiempo he entendido que el scrap tiene mucho más que ver con la memoria que con la producción. Lo que haga —o lo que no haga— ahora, permanecerá. Será una forma de mirar atrás y ver mi historia, o la de las personas que quiero, desde un lugar visual y pausado. Entender eso me costó, pero me dio mucha calma. Tengo proy...





