Espiritualismo de foto-selfie. Charlatanes por rédito. Manipuladores juzgando el adoctrinamiento. Oradores de escenarios, de poses indiscretas. Eruditos de la apropiación. Voceadores de palabras vacías. Respetuosos de pensamiento... Es tal la farándula, que invento mi propio teatro y lo lleno de perspicuidad