El sábado recibí dos llamadas casi simultáneamente. Decidí atender la primera, no por orden de llegada sino porque quise atender esa y no la otra, total a la otra persona iba a verla así que... Y al otro lado de la línea su voz cálida, con ese acento francés suyo tan peculiar... Llamaba para verme: él siempre quiere verme, siempre se entrega. Le dije que el domingo le llamaba...
Mientras me echaba la siesta llamó y no atendí el teléfono, sumida en el sueño que debía ser reparador y, en cierta medida, lo fue. Así que he quedado con él hoy, sabiendo cuál iba a ser la conversación, sin evitarla, sabiendo que debo aclarar lo que pensé había quedado claro.
Esos lindos ojos pardos que me miran, su sonrisa, esos labios gorditos que juegan con el aire... Me pregunta con la mirada, le contesto lo que en el mar decidí, por eso necesitaba ir al mar. Yo no soy una persona egoísta en el amor, quizá debiera serlo para "conseguir" relaciones pero yo sólo deseo conseguirme a mí misma y quizá un día hallar el AMOR, así con mayúsculas, romántica empedernida yo... Como no soy una persona egoísta (lo cual no quiera decir que no sufra como buena serpiente de ciertos arrebatos de ira y posesión... se nos hace difícil a las serpientes ver otro "veneno" donde colocamos el nuestro) he decidido no entretenerle más. Puedo decir, por experiencia, que es uno de los hombres más hermosos que me haya encontrado a lo largo de mi vida. El tan deseado hombre tranquilo de mis plegarias, cariñoso, amable, valiente, SINCERO, inteligente, divertido. Un hombre, un carnívoro empedernido, que en ningún momento me ha preguntado el porqué de mi vegetarianismo (hasta un día en su casa, sabiendo que yo iba a quedarme casi todo un fin de semana, descubro seitán, hamburguesas vegetales y patés de tofu), que discute conmigo de política, de filosofía, de cualquier tema sin exaltarse, al que le faltan manos para tocarme y ganas para dejarse tocar...
Hace como dos meses, reflexionaba yo en voz alta aunque había un interlocutor. Me preguntaba yo si es posible estar en una relación en la que se está bien, se aprecia a la otra persona sin amarla... Le conozco desde finales de agosto, le veo viajar una y otra vez a Francia, de chantier en chantier, regresando una y otra vez a mí cada día que está en su casa de Sant Cugat. ¡Y es tan hermoso! Como quisiera amarle bien, como quisiera poner mi corazoncito en sus manos y decirle, "amor, esto es para ti". Él sabe que han habido y hay otros... ninguno me despierta esta generosidad que siento hacia él, hacia la forma en que se entrega libre, consciente, completo. Él conoce esa información porque yo se la di desde el primer momento en pago a su honestidad y sinceridad. Aun así me regala tardes de besos, de calma, relajando mis estados hormonales, ¡qué feliz soy de haberle conocido! Pero no le amo y él necesita más, la semana pasada me di cuenta cuando vi la forma en que me miraba, en que me tocaba... Y debo dejar de entretenerle porque él no sabe decirme "no", todo es "comme tu veut, petite" (mide 1,95 m así que... me viene como anillo al dedo lo de "petite", pequeña, vamos), "si ça te dit" (si te apetece); porque a él no le importa si voy y vengo mientras vuelva a él. Ésa es la sensación que tuve cuando le conocí, mi vista nublada por un mal trago que me sentó como un tiro, saltando en las "Festes alternatives de Sants", ahí tranquilo en medio de sus alocados compañeros de equipo (juega al rugby, a fe que le encanta el deporte éste porque bien vimos partidos y todo eran botes en el sofá), le faltó tiempo para venir directo a hablar conmigo... Y me dio un vuelco la mente, el cuerpo, el corazón... pero no el alma. Y yo siempre sé en el primer momento que veo a alguien lo que ese alguien va a ser en mi vida... ¡sin sorpresas, ayy!
Hoy ha sido la primera vez que le he visto enfadado: "tu ne veut pas quand même essayer!" (¡ni siquiera quieres intentarlo!) .Y ahí recuerdo una frase que alguien me dijera una vez... "yo no sé querer, esto que siento es desconocido para mí, enséñame a querer, nena" Y no pude porque nadie puede enseñarnos lo que no queremos aprender. Creo que se trata de eso: yo no quiero aprender a vivir lejos de alguien que desee, que ame. Ya he vivido alguna que otra relación a distancia y no podría con otra, más aún cuando no amo como debiera, como sé porque no me siento al 100 % aunque estoy mejor, tengo todavía algo que aprender que estoy viviendo actualmente, que estoy dejando que ocurra para reafirmar mi sentir, mis creencias, mi forma de ser... Por eso estoy arriesgando, arriesgándome, sólo así aprenderé a vivir, a seguir hacia delante.
Me he despedido de él, no voy siquiera a entretenerle con una "amistad" para no sentirme mal, para hacer ver que soy civilizada. En este caso creo que lo civilizado es respetar a esa persona que admiro y no me causa sino una sensación de paz, dejarle andar sin detenerle, sin ser un lastre. Lo civilizado ha sido despedirme de él, de su cuerpo, despedirme con mi cuerpo, sin obstáculos ni protecciones del ego. Y he llorado y él también y luego nos hemos reído, de pura felicidad corporal, de cansancio...
Al arquitecto de mis sueños le dejo vía libre para que encuentre a la mujer de los suyos... Al mulato lindo cuyo brazo ha sido más que una almohada le digo que, en mí tiene un espacio para siempre, que me ha hecho creer de nuevo en la posibilidad de enamorarme y de que un hombre se enamore de mí. De darme cuenta de que el amor no exige ni cuestiona sólo da.
Thier... cariño, gracias por existir. Tu cariño ha hecho por mí lo que no logré yo sola: que tenga fe.