[go: up one dir, main page]

Mostrando entradas con la etiqueta siglo XVIII. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta siglo XVIII. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de febrero de 2020

Banderas de los insurrectos catalanes en la Guerra de los Segadores


El saqueo de las poblaciones catalanas de Riudarenes y Santa Coloma de Farners, y en especial el incendio de la iglesia de Riudarenes, provocó un enorme malestar en el Principado. El obispo de Gerona lanzó una excomunión general contra los tercios del rey Felipe IV.
A los tercios castellanos y extranjeros se les acusaba de herejes y sacrílegos. Había un odio especial en el Principado por los tercios de Arce y de Moles, a los cuales se les acusaba de las violaciones y excesos cometidos. Así nos lo cuenta el soldado portugués Francisco Manuel de Melo, cronista de la Guerra de Cataluña, donde combatió en 1640 y 1641:

 "[25] Casi en estos días pronunció el obispo de Gerona [fray Gregorio Parcero] una notable sentencia de excomunión y anatema sobre los regimientos [tercios] de Arce y Moles, declarándoles por herejes sacramentarios, y refiriendo en ella dos estupendos sacrilegios, uno en Río de Arenas [Riudarenes] y otro en Santa Coloma de Farnés, cosa ciertamente, o dudosa o creída, digna siempre de lágrimas."

Poco después, cuando los tercios abandonan La Selva en dirección al Rosellón, la iglesia de Montiró también será incendiada. En este sentido, los rebeldes catalanes se adjudicaban ser defensores de la iglesia católica frente a los invasores del Principado, y usarían banderas negras -como señal de luto- con emblemas religiosos. Así, prosigue Melo:

"Alzaron [los rebeldes catalanes] banderas negras por testimonio de su tristeza; en otras pintaban en sus estandartes a Cristo crucificado, con letras y jeroglíficos acomodados a su intento; y desta vista los catalanes cobraban aliento y disculpa, los castellanos temor y confusión."

El historiador catalán Narciso Feliu de la Peña, en sus "Anales de Cataluña", también lo recoge:

"(...) levantando [los rebeldes catalanes] Banderas negras, pintando en ellas con Emblemas expresivas de su dolor, a Cristo Crucificado, y al Divino Sacramento;"


A lo largo de la Guerra de los treinta años se produjeron rebeliones campesinas en varios países, debido a la presión fiscal para sostener la guerra, alojamientos de soldados, reclutas etc... entre otros factores. En 1626, la revuelta campesina en la alta Austria tuvo que ser aplacada con unidades regulares del Imperio Germánico y de Baviera. En 1636 un nuevo levantamiento campesino estalló en Austria, que fue sofocado con tropas estatales. Lo mismo ocurrió con las revueltas de los "Croquants" (1636) y "Va-nu-pieds" (1639) en Francia. El motín de Evora (1637), en Portugal, también fue aplacado por tropas castellanas enviadas desde España. En el grabado, un grupo de soldados incendia y saquea un monasterio. (Les Grandes Misères de la Guerre, Jacques Callot, 1633)



LA BANDERA O PENDON DE SANTA EULALIA

La bandera de Santa Eulalia era una enseña de la ciudad de Barcelona. Parece ser que hubo dos banderas de Santa Eulalia, una representativa de la ciudad (la militar) y otra de la catedral (la religiosa).
El historiador catalán Jerónimo Pujades, en su "Dietari", describe la bandera de Santa Eulalia, tal como la vio durante una procesión en 1601. Es decir, de tela de seda rojo carmesí, con la imagen de la Santa en medio, junto con las insignias de la ciudad de Barcelona y la del capítulo de la catedral:

"De tafetá carmesí molt gran amb orlas pintadas de or y plata y en lo mig la figura de dita Santa, y dos insignias, la una de la Ciutat y la otra del Capitol y al cap de asta caven dos cordons de seda carmesina y or ab bellisimas flochs en la fil."

Al inicio de la revuelta catalana se forma en Barcelona el tercio de Santa Eulalia. Así lo menciona Francisco Manuel de Melo:

"(...) y se comenzaron a ejecutar las levas [reclutas] prevenidas en las cofradías (son allí cofradías lo que en Castilla gremios). Destos [los gremios] se había de formar el tercio de la bandera de Santa Eulalia debajo el mando de su tercero conseller Pedro Juan Rosell."

Este tercio tomará parte en el socorro a la plaza de Tarragona (1640):
 
"De los socorros prometidos por la Diputación sólo había llegado el tercio dicho de Santa Eulalia, de ochocientos infantes bisoños [novatos]."

El tercio de Santa Eulalia también se distinguirá en la batalla del castillo de Montjuic, cuando éste fue asaltado por las tropas reales (1641):

"La fuerza de Monjuic entregaron a Monsiur de Aubiñí [D'Aubigny] (...) a ésta se juntaban algunas de su mejor infantería del tercio de Santa Eulalia, y el capitán Cabañas con hasta doscientos miquelets [miqueletes, milicianos catalanes];"

Es durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1714) cuando la bandera de Santa Eulalia juega un papel fundamental en la defensa de Barcelona, durante el asalto final de los borbónicos (1714). Así lo relata el capitán Francesc de Castellví, quien tomó parte en la defensa:

"La Bandera de Santa Eulalia, que llevaba el "conseller" primero [Rafael Casanova], llegó a las 7 dadas de la mañana (...)
Embistieron los sitiados con tanto denuedo, animados por la presencia de la bandera y de tanta gente de distinción que la seguía, que obligaron a los sitiadores a retroceder hasta la puerta Nueva, (...) y recobrando otra vez el baluarte de San Pedro, pasando a golpe de bayoneta a los sitiadores que le ocupaban."



Bandera o Pendón de Santa Eulalia: Diseño y colores especulativos.




Banderas de los rebeldes catalanes, hacia 1640: Diseño y colores especulativos.










Estandarte de caballería catalana o aragonesa, Asedio del castillo de Salses (Pintura mural anónima del siglo XVII, Huerta del Campanar, Valencia): Colores especulativos.




_______________________________
NOTA1: Al inicio del siglo XVIII, durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), la bandera negra va a ser utilizada de nuevo por las milicias catalanas. Así en una relación del asedio de Barcelona por el ejército borbónico, atribuida al abad Anthelme Tricaud, se recoge como los defensores catalanes ondeaban en la brecha de la muralla una bandera negra con una calavera:

 "On vit sur le midy une troupe de femmes & de <<Licentiados>>, (ce sont des Ecoliers) s'avancer jusqu'à a la brêche, & y planter un drapeau noir, orné d'une tête de mort:"

El caballero francés Jacques de Viguier indica como durante el asedio los catalanes colocaron 3 banderas en las murallas: una roja, señal que no se harían prisioneros; otra blanca con un águila, símbolo de la casa de Austria; y otra negra con una calavera blanca en el medio, indicando que no esperaban ni habría cuartel.
Además en una publicación inglesa contemporánea a la Guerra de Sucesión, "The Deplorable History of the Catalans", J. Baker (1714), se indica como en 1713 los catalanes izaron en el castillo de Montjuic una bandera negra con un "moto" o lema relativo a la defensa de sus Privilegios. Y la ciudad de Cardona concedió a sus regimientos varias banderas negras con el lema "Viviremos libres o moriremos":

"(...) that the Catalans proclaimed War, by beat of Drum and sound of Trumpet, against France (...) and hung out a black Standard at Montjouy [Montjuic] with this Inscription, <<Death or our Privileges maintained>>.
They likewise raised three new Regiments' in the City [Barcelona], and gave them the Names of the <<Holy Faith>>, the <<Rosary>>, and the <<Conception>>. (...)
 The Inhabitants of Cardona and the Neighbouring Country being resolved likewise to defend themselves to the last Extremity, put that Place into a good Posture of Defence, and have formed five new Regiments to which they gave black Colours with Motto's importing, <<That they will live Free, or Die>>."

También se menciona las banderas con la calavera colocadas en la brecha de Barcelona, durante el segundo asedio borbónico a la ciudad de la guerra (1713-1714), aunque esta vez sin indicar el color:

"In the Day [1 de agosto], a Number of Men and Women of the Town placed in the Breach a Colours with a Death's Head in it."
    

miércoles, 22 de marzo de 2017

Uniformes de la Guerra de los ochenta años: Símbolos de identificación en el sitio de Breda (1637)


Durante la guerra de los ochenta años existen las mismas particularidades observadas en una entrada anterior, referida a la guerra de los treinta años.

Hacia la década de los años 30 del siglo XVII no existían los ejércitos uniformados y sólo las peculiaridades propias del armamento que debían portar los soldados era lo único que los diferenciaba de los civiles.

  • En la infantería, a lo largo del siglo XVI y XVII, piqueros, arcabuceros y mosqueteros irán simplificando las protecciones defensivas (casco y armadura) que llevaban, incluso desaparececiendo por completo en los casos de los arcabuceros y mosqueteros.

Detalle de un piquero y un mosquetero hispánicos en el sitio de Ostende (1601-1604); el piquero lleva cintas en las rodillas de color rojo, color identificativo del ejército español. (Sebastian Vrancx)

  • En la caballería, también a lo largo del siglo XVII, la caballería pesada -Bandas de ordenanza ("Bandes d'ordonnance")- y la caballería ligera -lanceros, coraceros y arcabuceros montados- también irán simplificando las protecciones defensivas. Las Bandas de ordenanza estaban formadas por la nobleza de los Países Bajos. Los lanceros, que, al finalizar el siglo XVI, habían desaparecido del ejército holandés, perdurarán un tiempo más en el Ejército de Flandes, para desaparecer en el transcurso del siglo XVII. 

Detalle de un arcabucero montado, un lancero y un coracero en el sitio de Ostende; el lancero porta un banderín de color rojo, y el coracero lleva 2 pistolas, espada y faja de color rojo, distintivos necesarios al entrar ambos en combate "cerrado" con el enemigo. (Sebastian Vrancx)

  • Las unidades de dragones que, mediada la década de los años 30 del siglo XVII, aparecerán en los ejércitos de la Monarquía española en los frentes de Italia y de Cataluña, no llegarán oficialmente a los Países Bajos hasta la década de 1670, tanto en el Ejército español de Flandes como en el Ejército de las Provincias Unidas. En los primeros años de la guerra, en el siglo XVI, había unidades de caballería más ligeras: los estradiotes, o caballería mercenaria reclutada en Albania, que llevarían sus indumentarias nacionales.


Es a finales del siglo XVII cuando ya aparecen las distintas unidades ataviadas con uniformes regimentales. Incluso, en la última década del siglo XVII, se puede ya hablar de colores nacionales en la indumentaria de los regimientos. Así, en 1671, se encarga la fabricación de 4.000 casacas "grises", con las vueltas de la casaca en color rojo, para los tercios españoles de Flandes. Si bien, puede que en la década de 1660 se empezara a uniformar alguna unidad, como se refleja en alguna pintura.
Durante la Guerra de Luxemburgo (1683-1684) la infantería española del Ejército de Flandes estaba ataviada con vestidos de color "gris-blanco" con las vueltas en diferentes colores para cada tercio, al igual que el regimiento mercenario alemán del Marqués de Trichateau; sin embargo, el tercio mercenario escocés de Henry Gage vestía una casaca amarilla con vueltas encarnadas. Y el tercio italiano del marqués de Torrecuso vestía una casaca azul.
En 1701, al comienzo de la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), casi la totalidad del Ejército hispánico de Flandes estaba ataviado con uniformes de color "gris-blanco", con vueltas en diferentes colores para cada regimiento, color característico del uniforme del ejército español hasta iniciado el siglo XIX.

 Detalle de un regimiento español en la batalla de Almansa (1707).  Los soldados aparecen ataviados con los uniformes "gris-blanco", que ya serán característicos del ejército español durante todo el siglo y parte del siguiente. Las banderas portan la cruz de Borgoña o de San Andrés, de color rojo. (Buonaventura Liglio y Filippo Pallota)


En el caso de las Provincias Unidas, los primeros uniformes regimentales aparecen, sino antes, durante la Guerra de Holanda o Guerra franco-neerlandesa (1672-1679). Parece que una parte de la infantería neerlandesa que participó en la guerra estaba vestida con prendas de color azul, y vueltas en diferentes colores. Por ejemplo, en 1678, un contrato fue hecho con los comerciantes de telas y Enrique Casimiro II de Nassau para el suministro de casacas azules con vueltas encarnadas, y pantalones colorados, para vestir a su regimiento frisón. En 1692, se enumera un envío de vestidos azules para el mismo regimiento.
Por contra, el regimiento del Conde de Horn es reportado en 1674 vistiendo casacas de color azul oscuro con vueltas encarnadas. En 1693, el mismo regimiento estaba uniformado con una casaca gris claro con vueltas en azul claro.

Para 1691, al comienzo de la Guerra de los 9 años (1688-1697), varios regimientos estaban uniformados con casacas de color blanco (L'Ecluse, van Salm, Birckenfeld...), rojo (Waldeck, Fagel...), azul (Guardia holandesa, Nassau-Frisia y la brigada sueca a sueldo de las Provincias Unidas).
En 1701, con la Guerra de Sucesión Española en ciernes, gran parte del ejército neerlandés estaba uniformado con casacas de color "blanco" y de color "gris", reservándose otros colores para los regimientos mercenarios o de extranjeros a su servicio. Así la brigada escocesa llevaba casacas de color rojo y los mercenarios suizos la llevaban de color azul.
Hacia la mitad del siglo XVIII, la infantería holandesa adoptará las casacas de color azul, que será el color característico del uniforme del ejército neerlandés hasta el inicio del siglo XX.

Detalle de la batalla de Almansa, que muestra un regimiento inglés (centro, tapado por el humo y sólo visible por las banderas) y dos regimientos holandeses (izquierda y derecha), que conforman una brigada. Los holandeses también llevan uniformes "gris-blanco", ello daría importancia a las banderas como factor distintivo, las cuales portan las "corbatas" o telas de un determinado color (en este caso amarillo) atadas a la moharra. (Buonaventura Liglio y Filippo Pallota)



SIMBOLOS DE IDENTIFICACION EN EL SITIO DE BREDA (1637)

Como viene indicado en la entrada anterior, al no existir una uniformidad clara en los ejércitos de los siglos XVI y XVII, y que a los soldados se les proveía de ropa cada "tantos años" en la medida que se podía, se tenía que adoptar los símbolos de distinción propios y tradicionales en cada ejército. Estos comúnmente se han utilizado desde la antiguedad, como las banderas, los adornos específicos del soldado, y "señas" y "contraseñas" adoptadas en batallas y asedios.


1- BANDERAS Y ESTANDARTES

Henry Hexham, oficial del regimiento inglés de Goring, que combatió en el asedio, al referir la salida de la guarnición hispánica de Breda, señala que los soldados borgoñones y valones, que iban en vanguardia, portaban las banderas con la cruz de San Andrés o "aspa" de Borgoña en su campo:

"(...) first there marched in their Avantguard 42 rankes of musketteirs five in ranke, consisting of Burgonians, Walloons and some other nations, all ranged under 16 Burgonian Coullours, (...)"

Las pinturas de esta época, la década de los años 30 del siglo XVII, muestran algunas de las banderas hispánicas de infantería simplemente con el campo colorado, aunque posiblemente tuvieran algún motivo religioso o el aspa de Borgoña en otro color.

Pintura que muestra la salida de la guarnición de Breda. En primer plano, los oficiales -a caballo y con fajas rojas- y los soldados -portando picas y las banderas-; al fondo de la columna, varios carromatos, transportando a los civiles, los heridos y enfermos, y los enseres. (Hendrick de Meijer)


Otro cuadro de Meijer mostrando la salida de la guarnición. En el extremo izquierdo se muestra el carruaje ("closse coach") en el que salió el gobernador Gomar de Fourdin, enfermo de fiebre. En la pintura se ven varias banderas de la guarnición de Breda.


Hexham también menciona que, entre la guarnición de Breda, desfiló un grupo de frailes capuchinos portando una cruz roja, adornada con un martillo, clavos, y una corona de espinas:

"(...) bearing a redd wooden crosse in signe of the passion, having hanging upon yt, a rodd, a hamer, a paire of tongs, nailes, a spunge, and a crowne of thornes, (...)"

Isaac Beausobre, en las "Memorias" de Federico-Enrique, también menciona a los capuchinos, que salieron "portant un grand Crucifix". (Grabado anónimo neerlandés)


En cuanto a los holandeses, en las pinturas y grabados representando el asedio, se muestra la bandera tricolor de las Provincias Unidas.

Izquierda: Detalle de las obras de asedio en torno a Breda, mostrando la bandera tricolor de la República de las Provincias Unidas. (Hendrick de Meijer)
Derecha: Detalle de un grabado que muestra un grupo de soldados holandeses asediando a Breda, con la bandera tricolor de la República. (Anónimo neerlandés del siglo XVII)


2- BANDAS, FAJAS Y PLUMAS

Hexham describe a la guarnición española, todos los oficiales tenían bandas rojas, y los soldados con cintas rojas y azules.

"(...) all the officers having redd skarfes about them, and the souldiers redd and blew [blue, azul en inglés antiguo] ribbands:"

Las cintas azules portadas por los soldados hispánicos -además de las rojas, el color identificativo del ejército español- pudieran haberse adoptado a mayores para los combates previos o un combate concreto de los días anteriores.

Detalle de un tercer cuadro de Meijer, que muestra la salida de la guarnición de Breda. En primer término, los oficiales a caballo y con fajas rojas; después, los carros y carromatos; siguiendo, los soldados. 


En un grabado anónimo holandés se muestra a uno de los soldados españoles portando en sus ropas lo que parece una cruz de las Ordenes militares españolas (Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa), también pudiera ser la cruz o "aspa" de Borgoña cosida a los ropajes del soldado. En ambos casos se trata de un motivo distintivo que le diferenciaba de los soldados enemigos.

Soldado español llevando un hábito de alguna de las Ordenes militares españolas, o una cruz de Borgoña cosida en el pecho. Detrás de él, una bandera con la cruz o "aspa" de Borgoña. (Grabado anónimo neerlandés)


En lo referente al ejército neerlandés, Herman Hugo, capellán militar jesuita de Espínola y cronista del asedio de Breda de 1625, indica los colores que solían llevar, cuando un contingente holandés trató de pasarse por españoles con la intención de tomar Amberes por sorpresa:

"(...) les mandó [Brouchem, capitán de caballos-corazas y drosarte de Bergen-op-Zoom] quitar a todos las bandas azules y naranjadas, que suelen traer los que sirven a los Estados [de las Provincias Unidas], y poner otras rojas como la gente de su Magestad;"

El uso de bandas, fajas y plumas naranjas y azules, por parte de los holandeses, viene refrendado en multitud de pinturas del siglo XVII.

Oficiales de la guarnición de Maastricht, en 1638. Dos de ellos llevan bandas naranjas y plumas azules en el sombrero, un tercero porta una banda azul y una pluma naranja en el sombrero. (La traison de Maestricht, anónimo, escuela neerlandesa del siglo XVII)


Compañía de la milicia de Amsterdam, en 1637. Los oficiales (capitán, teniente y alférez) llevan bandas naranjas; los suboficiales, azules; y los piqueros llevan fajas azules. (La Compañía del capitán Reinier Reael y el teniente Cornelis Michielsz, Frans Hals y Pieter Codde)


Por otra parte, en los cuadros del siglo XVII también se muestra en menor medida el uso, en las bandas y fajas de los oficiales, de otros colores como el blanco, verde oscuro, azul oscuro o negro.

Compañía de la milicia de Haarlem, en 1639. Varios de los suboficiales -que portan alabardas y partesanas, armas que señalan su rango- llevan bandas de color blanco. (Oficiales y suboficiales de la Milicia de San Jorge, Frans Hals)


Retrato de la milicia de Amsterdam, en 1632. Todos portan bandas de color verde oscuro. (La Compañía del capitán Allaert Cloeck y el teniente Lucas Jacobsz, Thomas de Keyser)


Algunas pinturas de la milicia cívica muestran una combinación en los colores de las bandas; por ejemplo, naranja-blanco o los colores nacionales naranja-blanco-azul, alterándose el orden de los colores.

 Retrato de la milicia de Haarlem, en 1616. El oficial -a la izquierda- lleva una banda naranja, y los suboficiales llevan en las bandas una combinación de color rojo-blanco, los colores de la ciudad de Haarlem. (Banquete de los oficiales de la Milicia de San Jorge, Frans Hals)


 Retrato de la milicia de Haarlem. Los suboficiales llevan bandas con los colores naranja-blanco-azul, alterándose el orden de los mismos. (Banquete de los oficiales de la Milicia de San Adrián, Frans Hals)


3- "SANTO Y SEÑA"

Los españoles utilizarían el famoso "Santiago y cierra España" en los combates. Al igual que en otros asedios, también se acordaría una "seña" y "contraseña" que se cambiaría cada día, con el fin de evitar sorpresas y asaltos nocturnos, y también con el objeto de conocer amigos de enemigos en las salidas de la guarnición. 



EL UNIFORME EN LA GUERRA DE LOS OCHENTA AÑOS

Aunque no existía el uniforme en los ejércitos de la época, y se tenía que recurrir a símbolos identificativos que los distinguiera del enemigo, dos cuadros de comienzos del siglo XVII muestran algunas pequeñas unidades uniformadas del mismo color:

En una pintura de Sebastian Vrancx, datada aproximadamente entre los años 1615 y 1620, que muestra soldados españoles o pertenecientes al Sacro Imperio Germánico descansando tras una marcha, parece indicarse algún tipo de uniformidad en algunas compañías: Los soldados mostrados al fondo de la escena parecen llevar indumentaria de color gris o de colores oscuros, mientras que los soldados que descansan en el primer plano portan en su mayoría chaquetas amarillas, aunque podrían tratarse en algunos casos de cotas de cuero.





Otra pintura de Vrancx, realizada hacia 1610, también muestra soldados españoles o del Sacro Imperio Germánico haciendo un alto durante la marcha. Algunos mosqueteros y piqueros son mostrados con chaquetas amarillas o de cuero, y calzones o pantalones azules, mientras otros portan vestidos de color azul.





También las pinturas que representan las milicias cívicas de las ciudades holandesas denotan una cierta uniformidad en las distintas compañías, que quizá fuera extrapolable a algunas compañías del ejército de campaña. Dos cuadros, que representan a la milicia cívica de La Haya, muestran alguna especie de uniformidad y podrían ser representativos del ejército en campaña:

La milicia cívica de La Haya, con los oficiales con distintivos naranjas, y donde, aunque aparece algún soldado con indumentaria amarilla, parece predominar los vestidos negros. En segundo plano se observa una bandera de color negro. (La segunda salida de la reina Enriqueta María de Inglaterra del puerto de Scheveningen, el 26 de febrero de 1643, Paulus Lesire)


La milicia cívica de La Haya. Predomina la indumentaria gris en los mosqueteros; los oficiales llevan chaquetas amarillas o de cuero, calzones o pantalones grises, y bandas de color blanco, aunque hay una banda de color naranja y otra de color azul. (Salida de la reina Enriqueta María de Inglaterra del puerto de Scheveningen, el 29 de Enero de 1643, Sybrand van Beest)

Detalle de la pintura anterior, mostrando a un mosquetero con prendas grises, escribiendo, acompañado de su perro. Un oficial, con banda naranja, parece ordenarle que acuda a la formación. Pudiera tratarse también de un soldado realizando las anotaciones indicadas por el oficial.

 Detalle de la pintura anterior que muestra un grupo de piqueros en formación, más o menos llevando una misma uniformidad: casco, coraza, chaquetas de cuero y calzones o pantalones de color gris.


Otra pintura, que esta vez sí representa el ejército holandés en campaña, muestra a los piqueron con vestidos claros o "gris claro", mientras los mosqueteros parecen llevar vestidos de color "azul-gris". Se ven bandas naranjas en oficiales y soldados.

Detalle de piqueros y mosqueteros holandeses en el asedio de Bois-le-Duc (s'Hertogenbosch), en 1629. Parece prevalecer en la mayoría de sus vestidos una cierta tonalidad de colores de grises y azules. No mostrado en el detalle, se encuentran el Príncipe de Orange -con la banda naranja de general, y bastón de mando- y el conde Ernesto Casimiro de Nassau, con faja naranja y pluma verde en el sombrero). (Pauwels van Hillegaert)  


Los 3 cuadros están localizados temporalmente antes y después del último sitio de Breda (1637), pudiendo ser representativos de la indumentaria militar holandesa de 1629 a 1643.

De todos modos, aunque algunas unidades estuvieran uniformadas de un mismo color, éstas diferirían unas de otras, y ni siquiera se llegaría a una uniformidad regimental y mucho menos "nacional".
También las unidades que estuvieran uniformadas de un mismo color al principio de la campaña, los incidentes, combates y percances de la misma, haría que fueran irreconocibles en poco tiempo, y que no hubiera ni siquiera dos soldados con el mismo atuendo.

En cuanto a las unidades de la guardia de los generales, tanto españoles como holandeses, éstas se mantendrían perfectamente uniformadas. La indumentaria de las unidades de la guardia española en Flandes era de color amarillo; mientras las unidades de la guardia del Príncipe de Orange, en las representaciones pictóricas de ésta misma época, parecen ser mostradas vestidas de color oscuro.

Detalle mostrando la entrada del Cardenal-Infante don Fernando de Austria en Amberes, en abril de 1635. Aquí se muestra a la guardia del Cardenal-Infante, con alabardas y con un "capotillo", o una "sobrevesta", de color amarillo. (Cornelis de Wael)


Detalle de la guardia de Mauricio de Nassau, príncipe de Orange. La guardia viste de negro y porta alabardas. (Adam van Breen)



viernes, 9 de septiembre de 2016

Gobernadores de Breda (1567-1713)


Durante la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648), la ciudad de Breda cambió de gobierno real u orangista varias veces, siguiendo los distintos golpes de mano que hubo durante la guerra de Flandes.

Herman Hugo, capellán militar del general Espínola, y cronista del sitio de 1625, relata las distintas vicisitudes de Breda durante la guerra de Flandes, en los años precedentes al gran asedio de 1624-1625:

"El de Alva [duque de Alba] la aplicó a su Magestad por los años de 1567. cuando se huyó en su rebelión Guillelmo Príncipe de Oranges [Guillermo de Nassau, príncipe de Orange]. De allí a diez años volvió a los de Nassau, rindiéndose al Conde de Hohenló [Hohenlohe]: ganóla con arte y fuerza en el de 1581. el Barón de Haultepenne, y obedeció al Rey otros nueve años, hasta que Haraugiere [Charles de Heraugière], en el de 1590. con el engaño de una barca (que encubrió setenta soldados, como el caballo de Troia a los Griegos) ocupó el Castillo, y la Villa, por orden de Mauricio de Nassau, después Príncipe de Oranges."

Breda era un feudo de la casa Orange-Nassau. Tras el comienzo de la revuelta y la posterior huida de Guillermo de Orange a Alemania (1567), el conde de Schauwenburg -coronel de un regimiento mercenario alemán- tomó posesión de Breda por el rey Felipe II.
Los siguientes gobernadores fueron naturales de los Países Bajos: tras el fallecimiento del Señor de St. Remy, fue nombrado en el cargo el español Francisco Verdugo -coronel de un regimiento de infantería valona- en enero de 1577; quien, sin embargo, debe entregar la plaza al duque de Aerschot y retirarse con las tropas españolas poco después de tomar posesión, en virtud de los acuerdos de la Pacificación de Gante.
Pero varias compañías mercenarias alemanas al servicio español, al mando del coronel Frondsberg, se negaron a abandonar la ciudad hasta que se les abonase todas las pagas que se les adeudaban. Tras un breve asedio de las tropas de los Estados Generales, al mando del conde de Hohenlohe y del señor de Champagney, se acordó la entrega de la ciudad y el pago de sus salarios atrasados.
En 1581, el señor de Haultepenne toma Breda con un asalto por sorpresa, volviendo la plaza a las manos del rey de España; el siguiente saqueo de la ciudad hace que este acto sea conocido como "la furia de Haultepenne". Posteriormente la plaza es confiada a una guarnición italiana, la cual en 1590 fue cogida desprevenida ante un nuevo ataque por sorpresa, dirigido por Charles de Heraugière (o Karel van Heraugier), que hace que se entregue la plaza a las Provincias Unidas. Ese mismo año el conde de Mansfeld intenta recuperar Breda mediante asedio, pero levanta el sitio poco después.
Tras el asedio de Espínola, Breda vuelve a la autoridad real, y la guarnición es confiada a la infantería borgoñona del Ejército de Flandes. En 1634, Federico-Enrique de Orange sitia brevemente -sin éxito- Breda.
Finalmente, con el asedio de 1637, Breda vuelve definitivamente a las Provincias Unidas. Federico-Enrique nombra gobernador al señor de Hauterive, coronel de un regimiento francés al servicio de las Provincias Unidas.



Gobernadores de Breda (1567-1713)
Año España Provincias Unidas Notas
1567  Conde Bernard von Schauwenburg
------
------
1568
Pieter van Quaderebbe,
señor de Berchem
------ ------
1572
Adriaan d'Estournel,
señor de St. Remy
------ ------
1577 Francisco Verdugo ------ ------
1578 ------ Jonker Roelof van Stakenbroeck ------
1581
Claude de Berlaymont,
señor de Haultepenne
------ ------
1583
Camillo del Monte
------ ------
1585 Odoardo Lanzavecchia ------ ------
1590 ------ Charles de Heraugière ------
1606 ------ Justino de Nassau ------
1625
Claude de Rye, 
Barón de Balançon
------ ------
1630
Jean de Maisières,
señor de Chault
------ ------
1636
Gomar de Fourdin
------ ------
1637 ------
François de Laubespine, 
señor de Hauterive
------
1669 ------
Federico de Nassau,
señor de Zuylestein
------
1672 ------ Karel-Florentyn van Salm,
Wild-en Rhyngraaf
------
1677 ------ Barón Jan-Theobald Weibnum ------
1696 ------
Barón Ernst-Willem van Salisch
------
1713 ------
Príncipe Guillermo de Hesse-Kassel
------



Escudo de la villa y castillo de Breda


martes, 11 de febrero de 2014

Nota de corrección de la Entrada anterior


En la entrada anterior señalé que los regimientos borgoñones fueron organizados en tercios en 1598, siguiendo lo anotado en el magnífico libro de Geoffrey Parker "El ejército de Flandes y el Camino Español 1567-1659". Sin embargo, esto induce a error, y los regimientos borgoñones fueron organizados en tercios en 1602, al igual que los valones.

La decisión fue propuesta al rey Felipe III por el Archiduque Alberto de Austria, gobernador y soberano de los Países Bajos españoles. Y era un intento de unificar todo el Ejército de Flandes en un mismo formato organizativo, y que las demás "naciones" de los Estados patrimoniales de la Monarquía española tuvieran las mismas atribuciones y ventajas que tenían los españoles, y de las que ya gozaban las unidades italianas del Ejército de Flandes. En carta escrita por el Archiduque Alberto al rey de España, en marzo de 1602, se solicitaba:

"(...) y mudándose los valones de regimientos a tercios es tanto más necesario el hacerse con los borgoñones, siendo los mismos los beneficios que dello redundan, en que interesa aún menos la hacienda de V. M., a quien suplico tenga por bien que se ponga al mismo pie de los españoles, (...)"

La confusión de señalar 1598 como el año en que los borgoñones pasaron a organizarse en tercios, viene dada en que, de alguna manera, los borgoñones ya gozaban del mismo "pie" de tercio que los españoles e italianos; es decir, a efectos prácticos tenían la misma organización y sueldo que los "tercios", pero a efectos nominativos se seguían denominando "regimientos".

Así todas las unidades pertenecientes a los territorios patrimoniales de la Monarquía española quedaron encuadradas en tercios en 1602: los españoles y los italianos, que siempre estuvieron organizados en tercios; y los valones y los borgoñones, que pasaron a organizarse en tercios ese mismo año.
En cuanto a las unidades mercenarias de la Monarquía española, los regimientos irlandeses, ingleses y escoceses pasarían también a organizarse en tercios a partir de 1602. Mientras que los mercenarios alemanes siempre se organizaron en regimientos.

Al comenzar el siglo XVIII, con la llegada de la dinastía Borbónica a España, y la Ordenanza promulgada en 1704, todas las unidades de la Monarquía española -tanto las de los territorios patrimoniales, como las propiamente "mercenarias"- pasarían a estar organizadas en regimientos, mandados por coroneles, siguiendo el modelo organizativo del ejército francés. Así, el rey Felipe V indicaba en la Ordenanza del año 1704 que:

"Toda la Infantería se forme en Regimientos, y cada uno se compondrá de doce Compañías inclusa una de Granaderos; en cada Compañía, un Capitán, un Teniente, un Lugar-Teniente, dos Sargentos, tres Cabos de escuadra, (...) de forma, que cada Compañía se componga de cincuenta hombres, y tres Oficiales superiores, que serán el Coronel, Teniente Coronel, y Sargento Mayor (...)"

domingo, 2 de febrero de 2014

Oficialidad del Ejército auxiliar hispánico del Conde de Hennin, enviado a Bohemia en 1619


Al comenzar la guerra de los 30 años, el Emperador del Sacro Imperio Germánico requirió la ayuda de España. Así, en 1619, el rey de España reclutó un ejército de auxilio en las provincias "valonas" (o franco-parlantes) de los Países Bajos Españoles: Los cuadros de la oficialidad fueron sacados de los tercios valones del Ejército de Flandes, es de suponer que algunos de los soldados también. Sin embargo, para completar la gran masa de soldadesca, se asignó una patente a cada capitán para que reclutara su compañía en las provincias valonas de Artois, Namur, Hainaut, Cambrésis y el Brabante-valón; y en menor medida en las provincias flamencas (neerlandoparlantes) de Limburgo y Luxemburgo, así como en la ciudad de Courtray.

Se reclutaron dos tercios de infantería, uno al mando del Conde de Hennin y otro reclutado para el Conde de Bucquoy, el cual se hallaba desde 1618 en Bohemia al servicio del Emperador, con el grado de "Feldmarschall", al mando de todo el ejército imperial.
Aunque estas unidades eran de nueva recluta, se podían considerar veteranas; tanto por ser muchos de sus oficiales curtidos en el oficio, como por la soldadesca reclutada en las provincias, que al reinar en esos momentos en los Países Bajos Españoles la Tregua de los doce años (1609-1621) con las Provincias Unidas, hizo que muchos "antiguos" soldados valones -desmovilizados por la tregua- acudieran al batir de los "tambores de recluta" para alistarse.  
En abril, salió de Luxemburgo el ejército auxiliar hispánico, el cual totalizaba 6.000 infantes y 1.000 jinetes. A finales de julio conectaron con el ejército imperial de Bucquoy. Allí, más tarde, se uniría un segundo contingente auxiliar hispánico (formado por el tercio valón de Guillermo Verdugo y el tercio napolitano de Carlos Spinelli), que fue ordenado acudir desde Italia al frente de Bohemia.

La enorme cantidad de bajas entre su oficialidad, incluidos los propios maestres de campo, denota su participación en prácticamente todos los combates que se dieron en las campañas de Bohemia, de 1619 a 1621; además señala el carácter de "fuerzas de choque" que tuvieron, al estimarse la veteranía de sus mandos y algunos de sus soldados, combatiendo en la vanguardia tanto en las batallas como en los asedios:
Participaron en el sitio de Bechyne, el asalto de Písek, y los combates por el cruce del Danubio y la defensa de Viena (1619); los combates de Langenlois y de Sitzendorf, las capturas de Hoorn (Horn) y de Prachatice, el segundo asalto y saqueo de Písek, el sitio del campo fortificado de Rakonitz y la batalla de la Montaña Blanca (1620); los sitios de Pressburg y de Neuhäusel, y la defensa de Pressburg frente a Gabriel Bethlen (1621).

 Detalle de un cuadro de Pieter Snayers sobre el sitio de Hoorn (Horn, en la Baja Austria): El 13 Septiembre de 1620, el ejército imperial puso sitio a la ciudad, que se entregó tras un breve y nutrido intercambio de cañonazos. En el centro del detalle se muestra un regimiento imperial; las banderas de las compañías del regimiento portan la cruz de Borgoña sobre el Aguila Imperial, el color del fondo varía, para diferenciarse entre


En 1622, tras la firma del tratado de Nikolsburg entre el Sacro Imperio Germánico y Gabriel Bethlen, el Emperador Fernando II permitió al ejército auxiliar hispánico de Bohemia, al mando del maestre de campo general napolitano Tomás Caracciolo, retirarse al frente occidental alemán y juntarse con el ejército hispánico del Palatinado, al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba.


EL ESTADO MAYOR DEL TERCIO

La unidad de infantería española en los siglos XVI y XVII era el "Tercio"; un tercio, a su vez, estaba formado por compañías de infantería, y al mando de cada compañía de infantería se encontraba el Capitán.
El Maestre de campo era quien mandaba el tercio, quién además ostentaba el mando directo de la primera compañía de infantería del tercio. El segundo en el mando del tercio era el Sargento-mayor, quién obtenía el mando directo del tercio en caso de ausencia o incapacidad del Maestre de campo.
Por otra parte, cada compañía de infantería tenía un cuadro de mando similar: El Capitán tiene el mando de la compañía, y el Sargento era el segundo en el mando de la compañía. Le seguía el Alférez, quién portaba la bandera; el Tambor, quién transmitía las órdenes con los toques de tambor señalados al efecto; el Cirujano, que solía ser el "barbero", y, por último, el Capellán de la compañía, encargado de confesar, dar apoyo espiritual a los soldados, y dar la extremaunción.

Las unidades del ejército auxiliar hispánico del Conde de Hennin indistintamente vienen referidas en los textos contemporáneos tanto como tercios, o como regimientos; y lo mismo ocurre con los oficiales: Por ejemplo, algunas veces un mismo oficial viene referido como Sargento-mayor y otras como Teniente-coronel. Esta confusión se debe a que las unidades auxiliares hispánicas quedaron encuadradas en la estructura militar del Sacro Imperio, la cual contaba con los regimientos como unidad militar.
El "Regimiento" era la unidad de infantería por excelencia de los ejércitos europeos, y, en líneas generales, tenía la misma equivalencia al "Tercio". Así un regimiento estaba mandado por un Coronel, quién además tenía el mando directo de la primera compañía del regimiento ("compañía coronela").
El segundo en el mando del regimiento era el Teniente-coronel, el equivalente al Sargento-mayor. El regimiento estaba dividido en compañías de infantería, cada una al mando de un Capitán; un Teniente-capitán, como su segundo; siguiéndole después el Abanderado, el Tambor, el Cirujano y el Capellán.

En el Ejército hispánico, las unidades de infantería propiamente "españolas" y las italianas siempre estuvieron organizadas en tercios; sin embargo, las demás unidades "de las naciones", o extranjeras, se organizaron en un principio en regimientos. En 1598, los regimientos borgoñones pasaron a organizarse en tercios, y, en 1602, así lo harían los regimientos valones. Entre estas dos fechas, las unidades británicas también pasarían a organizarse en tercios. Las unidades mercenarias alemanas siempre estuvieron organizadas en regimientos. Finalmente, ya en el siglo XVIII, con la Ordenanza de 1704, se estableció que toda la infantería de la Monarquía de España se organizara en regimientos.


Organización de la Infantería de los principales países europeos (s. XVI-XVII)
España Provincias Unidas de los Países Bajos Francia Sacro Imperio Germánico Suecia Inglaterra y Escocia
Tercio Regiment Régiment Regiment Regemente Regiment
Maestre de campo Kolonel Mestre de camp o Maítre de camp (Colonel desde 1661) Oberst Överste Colonel
Sargento-mayor Luitenant-kolonel Sergent-major Oberst-leutnant Överste-löjtnant Lieutenant-Colonel
Ayudante del Sargento-mayor Majoor Aides-majors Oberst-wachtmeister Major Major
Capitán Kapitein Capitaine Hauptmann Kapten Captain




ESTADO MAYOR DEL EJERCITO AUXILIAR HISPANICO DEL CONDE DE HENNIN



Tercio de Hennin (o Henin)

Maestre de campo: Alexandre de Bournonville, conde de Hennin-Liétard (herido de gravedad en 1619 durante el                                 sitio de Písek)

Sargento-mayor: Hubert des Mares

Ayudantes del Sargento-mayor: Henri van den Hoen y Charles Stassin, señor de Everlanges

El tercio se componía de 15 compañías, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía del maestre de campo, mandada por él mismo
   Christophe de Bonnours
   Louis de Assignies (muerto en 1621 durante una salida defendiendo Pressburg)
   Antoine de L'Estaing, señor de Sablon
   Ferdinand d'Andelot, caballero de Malta
   Adrien de Voocht
   François Dormael (transferido al tercio de Bucquoy, murió en 1620 en la batalla de la Montaña Blanca)
   Charles Postel
   Antonio de Catriz
   Guillermo de Loquenghien
   François du Chastel, vizconde d'Emmerin (transferido a la caballería de Gaucher, murió en 1622 en la batalla de    Fleurus)
   Ferdinand de Ghistelles
   Albert de Gavre, barón de Ugies (hermano del barón d'Inchy)
   François de Hallwin, señor de Voxvrye
   Jean de Blasere

Cirujano-mayor: Charles Grietens

Capellán-mayor: Jean Nys

Tambor-mayor: Jean Obertin


Tercio de Bucquoy

Maestre de campo: Charles Bonaventure de Longueval, conde de Bucquoy (muerto en 1621 en una escaramuza                                 durante el sitio de Neuhäusel)

Sargento-mayor: Claude de Miraumont (muerto en 1620 en una escaramuza cerca de Eggenburg, fue                              enterrado en Krems)

Ayudantes del Sargento-mayor: Ferdinand van Etten y Jean Guyard

El tercio se componía de 15 compañías, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía del maestre de campo, mandada por él mismo
   Gilles de Martigny, señor de Villers-Poterie (muerto en 1620 en la batalla de la Montaña Blanca)
   Eustache de Arlois
   Jean de Harchies (muerto en 1621 durante una salida defendiendo Pressburg)
   Philippe de Martigny (hermano de Gilles, fue transferido al tercio de Hennin)
   Fernando de Robles (nieto de Gaspar de Robles, fue transferido a la caballería)
   Jean de Houchin, señor de Hueringhen
   Pierre de Berghes-Saint Winnoc, señor de Nomain
   Jean de Bruyr
   Henri de Haere, señor de Noiremont (muerto en 1619 en un combate por el cruce del Danubio)
   Pierre de la Fosse
   Charles Boulin
   François Richardot, señor de Mers
   Simon de Hey
   Théodore de Allamont

Cirujano-mayor: George Crepu

Capellán-mayor: François Blindel

Tambor-mayor: Guillaume del Heppe

En 1620, al quedar vacante en el puesto de Sargento-mayor del tercio de Bucquoy, se promocionó al mismo a Jacques de Haynin, ayudante del Sargento mayor en el tercio de Verdugo. 


Carlos Bonaventura de Longueval (Charles Bonaventure de Longueval): Valón de origen, en su juventud fue Capitán de una compañía ordinaria de infantería valona. En 1595, sirvió en el Ejército de Flandes como Maestre de campo de un tercio de infantería valona: Participa en la toma de Doullens (1595); en los sitios de Calais y Ardres (1596); socorro de Amiens (1597); capturas de Orsoy, Rheinberg, Rees y Emmerich (1598); como gobernador de Emmerich, fue hecho prisionero en una emboscada, y puesto en libertad previo pago de un rescate (1599). Posteriormente, fue herido de gravedad en la batalla de las Dunas (1600).  Participó en el asedio de Ostende (1601-1604), promocionando a Capitán General de la Artillería de Flandes (1603). Con este cargo participa en la captura de Kaiserwert y de Wachtendonck (1605); los sitios de Lochum, Grol (Groenlo) y Rheinberg, y el socorro de Grol (1606)
 Investido caballero de la Orden del Toisón (1613); con la Tregua de los 12 años en Flandes (1609-1621), entra al servicio del Sacro Imperio Germánico, como "Feld-Marschall" del ejército imperial (1614), empleo que se hace efectivo en 1618. En las campañas de Bohemia, destruye al ejército mercenario del Conde de Mansfeld en la batalla de Záblat (1619). Aunque es herido en los combates en torno al campo fortificado de Rakonitz, participa, días después, en la batalla de la Montaña Blanca (1620).  En un reconocimiento de caballería, durante el sitio de Neühausel (actual Érsekújvár, 1621), se trabó una escaramuza, en la que recibió 17 heridas, muriendo en el mismo campo de batalla. Su cuerpo fue trasladado a Viena, donde fue enterrado con todos los honores.


Regimiento de caballos-corazas de Gaucher (o Gauchier)

Coronel: Jean Varods de Gaucher

El regimiento de caballería se componía de 10 compañías, al mando de los siguientes Capitanes:

   Compañía coronela del propio Gaucher
   Pierre-Ernest de Gavre, barón d'Inchy
   Adronique de Fiennes, señor de Biemègue (murió en 1620 de las heridas recibidas en el combate de Sitzendorf)
   Jean de Isenburg (hermano del Conde Ernesto de Isenburg)
   Jean de Merode, barón de Petersheim (muerto en 1620 en la batalla de la Montaña Blanca)
   Jean Fauche, señor de Nosay (muerto en 1620 en la batalla de la Montaña Blanca)
   Thierry Lejeune (muerto en 1622 en la batalla de Fleurus)
   Henri de Melun, vizconde de Gante
   Jean Finoy
   Jacques du Plin