Un consorcio de empresas chinas ofreció al gobierno llevar fibra óptica a Rapa Nui y la isla Juan Fernández, territorios que solo pueden conectarse a internet a través de Starlink, propiedad de Elon Musk. La propuesta que no implicaría costos para el Estado, desató la ira de la administración de Donald Trump a tal punto que decidió suspendido las visas de tres funcionarios chilenos por “socavar la seguridad regional”.
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