El presidente Lincoln es asesinado cinco días después de finalizar la Guerra Civil. Edwin Stanton, su mano derecha, se encuentra al frente de las secuelas.
Ante una nación sin presidente, Stanton se enfrenta a los preparativos del funeral, a los sospechosos y a la posibilidad de desentrañar una conspiración mayor.
Stanton consigue una victoria, pero no de la forma que quería. Planea el juicio de los conspiradores, que debe conquistar para mantener vivo el legado de Lincoln.