Me declaré rendida admiradora de Peter May tras la lectura de su trilogía de la isla de Lewis. "Entry Island", si bien no llega a la altura de los otros tres libros, contiene todo aquello que me gustó entonces y me ha vuelto a cautivar.
Dice la sinopsis:
"Entry Island es la primera isla que se encuentran los navíos que acceden al golfo de San Lorenzo. Azotado por el viento y bañado por las aguas heladas, el minúsculo pedrusco apenas alberga a una centena de habitantes que viven de la pesca; gente curtida y tenaz, acostumbrada a soportar la rudeza de los elementos y las situaciones más extremas. Excepto el asesinato.
Cuando la persona más rica de la isla, un comerciante de langostas llamado James Cowell, aparece muerta, el desconcierto se apodera de la pequeña comunidad, y pronto todas las sospechas recaen en Kirsty, la esposa de la víctima. Asignado a la investigación del crimen, acude desde Montreal el detective Sime Mackenzie, a quien el cambio de aires se le antoja saludable en un momento crítico de su vida en el que se siente acuciado por la soledad y la mala conciencia".
Mis impresiones
"Entry Island" no es una novela policíaca al estilo convencional. Aquellos lectores que se acerquen a ella esperando eso se van a llevar una decepción. En este libro lo importante no es tanto la investigación, que dicho sea de paso es bastante floja, sino el resto de los elementos que pone en juego.
Nos encontramos con una trama que se desarrolla en dos planos temporales. Por un lado tenemos al detective Sime Mackenzie, asignado a la investigación del asesinato de James Cowell. Por otro la historia de otro Sime, antepasado el primero, que, en la segunda mitad del siglo XIX, emigró a Canadá desde las Hébridas exteriores en Escocia. La historia del Sime del pasado y cómo se entrelaza con las circunstancias presentes, constituyen la auténtica trama de esta novela.
La vida del Sime escocés, atrapa sin remedio. Los hechos ficticios tienen como marco otros acontecimientos históricos, que sí son reales. Conocida es la hambruna de la patata que asoló Escocia e Irlanda y llevó a muchos de sus habitantes a emigrar de forma voluntaria a EEUU y Canadá. Menos conocida es la emigración forzosa a la que se vieron abocados muchos escoceses de las tierras altas. Expulsados de las tierras en las que vivieron durante generaciones, los "lairds", los embarcaron a la fuerza y con lo puesto con destino a Canadá.
La ambientación es muy buena, tanto la que desarrolla en Escocia en el pasado como la de las islas de la Magdalena en el presente. May sabe transmitir a sus lectores y crear atmósferas.
Los brezos, la ausencia de árboles, el frío, la niebla, la lluvia del paisaje de las Hébridas, así como lo opresivo de las durísimas condiciones de vida, es algo que se siente. Igualmente visualizamos los paisajes canadienses, tan distintos y por supuesto las islas de la Magdalena en el golfo de San Lorenzo. Magnífica en estas últimas.
Los personajes son otro punto fuerte del libro. Es fácil empatizar con el Sime del pasado, con su fortaleza, su coraje y su humanidad. Es un personaje potente que ensombrece al resto del elenco de esta trama. El Sime del presente es harina de otro costal. Bien dibujado, sí, un tanto repelente también, aunque evoluciona a mejor a medida que transcurre la acción.
Me ha gustado el personaje secundario de Michael, así como ese epílogo en el que nos cuentan lo que pasó con él.
¿Mi pero?
La investigación del asesinato es lo más flojo de la novela. No tiene mucha entidad en sí y el quién y el porqué son predecibles desde muy pronto. Entiendo que es el marco de fondo, pero desmerece del resto y es una pena.
En conclusión, una novela policíaca muy poco convencional, en la que la investigación y resolución del caso son un telón de fondo y con la que Peter May me ha vuelto a conquistar. Recomendable.