[go: up one dir, main page]

20 de enero de 2026

El amor en tiempos de guerra

 



¿Habéis visto cómo se están organizando en Minessota?, la ciudadanía se ha unido para crear estrategias de defensa, protección y cuidados frente a las fuerzas del ICE. Están celebrando asambleas, conciertos, y protestas, y están organizando redes vecinales de apoyo mutuo. Los matones del ICE van casa por casa, armados hasta los dientes, y los y las vecinas salen a la calle a enfrentarse a ellos y a proteger a las víctimas.

Esto es amor del bueno, amor comunitario, amor vecinal, amor en grupo.

¿Y en Gaza?, ¿has visto cómo la población palestina se ayuda entre ella y comparten lo poco que tienen?, ¿has visto cómo la gente de la cooperación lo está dando todo para poder ayudar a las víctimas del genocidio?, ¿y cómo el personal sanitario se desvive por salvar vidas, cerrar heridas, operar para extraer balas, y curar enfermedades generadas por la falta de agua potable y de comida?, ¿has visto como las poblaciones de todos los países del mundo han salido a la calle a pedir el fin del Genocidio y en solidaridad con Palestina?

Esto es amor del bueno, un amor que nos une pese a nuestras diferencias, un amor que nos sostiene, nos acuna, y nos envuelve a todos y a todas. Este Amor es lo que nos hace salir a la calle a protestar y a apoyar a las víctimas, lo que nos empuja a cuidar a la gente más vulnerable, y a aportar nuestro granito de arena para las buenas causas.


¿Has sentido alguna vez este amor del bueno a tu alrededor?

Recuerda qué ocurrió durante la pandemia. En el confinamiento, en los pueblos la gente se ayudó como hace siempre, y en las grandes ciudades los barrios se organizaron para llevar comida y medicinas a las personas con problemas de movilidad, con enfermedades, discapacidades o dependencia. En las familias se pusieron mesas grandes donde comía todo el mundo, tuvieran o no ingresos.

¿Qué ocurrió durante la catástrofe de Filomena en España? Que en muchas ciudades la gente quedó atrapada sin poder ir a trabajar, y acabaron creando redes vecinales mientras sus hijos e hijas jugaban en la nieve. Muchos ni se conocían ni se saludaban, pero aquellos largos diez días se reconocieron como vecinos y vecinas, y se ayudaron todos en lo que pudieron.

Esto es amor del bueno, y es nuestro mayor tesoro en tiempos de odio. Nos quieren enemistados, enfrentados, divididos, aislados, y anestesiados, cada uno con su teléfono, distraídos y ensimismados. Nos quieren debatiendo a muerte en redes sociales, linchandonos los unos a los otros, echando espuma por la boca y humo por la cabeza. Nos quieren cabreados, iracundos, amargados, y frustrados.

Pero cuando el nivel de sufrimiento se hace insoportable, nos juntamos para ayudarnos. Cuando hay un accidente o una catástrofe, corremos a ayudar y a aportar lo que sea necesario. Cuando hay un estado excepcional por cuestiones políticas, los humanos nos juntamos, nos organizamos, nos ayudamos y resistimos juntos. Cuando los poderosos se pasan de la raya y ejercen violencia contra la población, la población sale a la calle, se encuentra, se abraza, se ayuda, se habla, y entonces somos invencibles.

Porque la élite es siempre una minoría, en cualquier lugar del planeta. Y nosotros somos mayoría, en todos los rincones del mundo.

Y si en lugar de odiarnos entre nosotros empezamos a querernos unos a otros, este grupo de poderosos caería y no podría volver a someternos.

El Amor es lo que nos ha permitido sobrevivir como especie. Somos animales muy vulnerables, y somos interdependientes: nos necesitamos los unos a los otros para sobrevivir. Recibimos cuidados durante la infancia y la vejez, cuidamos a los demás en la adultez. Recibimos cuidados cuando enfermamos, cuando sufrimos un accidente, cuando nos van mal las cosas. Cuidamos a los demás cuando les pasa lo mismo. Cuidamos también a las personas desconocidas, y esto es amor del bueno.

El amor no se puede pagar. No se puede vender, alquilar, comprar, forzar o prestar. Solo se puede intercambiar. Es lo único que hoy escapa a la lógica del capitalismo y del patriarcado: el amor resiste al dinero porque nace de lo más hondo de nuestras entrañas, o no nace.

El Amor es un trabajo de cuidados, y requiere tiempo y energía. Es como una semilla que siembras, cuidas y riegas, y ves primero los brotes, después empieza a crecer, luego florece y más tarde da sus frutos. Si no cuidas el amor, se desgasta, se deteriora y se muere.

Así que para que siga vivo hay que alimentarlo como si fuera un fueguito, y echarle ramitas y palos a menudo para que no se extinga.

Vivimos en un mundo lleno de gente que odia, y el odio nos lleva a la violencia y a la destrucción. Y también nos autodestruye. La única forma de salvarnos de este suicidio colectivo es abrir puertas y ventanas para que entre el Amor, derribar los muros, abrir nuestro corazón, establecer redes de cooperación y apoyo mutuo, y recuperar colectivamente la alegría de vivir y las ganas de disfrutar.

Cuando el Amor nos inunda, nuestra capacidad para la empatía, la solidaridad, la fraternidad y el compañerismo se eleva a unos niveles enormes. Porque lo llevamos en el ADN: nos encanta ayudar, nos encanta sentirnos útiles, nos hace muy felices saber que podemos resolver problemas y colaborar para que los demás también sean felices.

La felicidad es política: yo no puedo ser feliz en un mundo en el que toda la gente sufre a mi alrededor. A mí me va bien cuando a todos nos va bien, y yo soy feliz cuando todos los demás son felices. No es posible vivir aislado de los demás: somos una enorme comunidad formada por muchas comunidades chiquitas.

Cuando nos invade el amor del bueno, nos sentimos llenos de energía y de ideas nuevas para mejorar nuestras vidas, y las vidas de los demás. Nos ponemos creativos y trabajadores: con amor lo que sientes es unas enormes ganas de aportar a la construcción de un mundo mejor.

El amor nos hace también mejores personas, porque nos vuelve generosas y valientes. Gracias al amor es que defendemos y protegemos a las personas más vulnerables, y nos dejamos cuidar cuando somos nosotros y nosotras las vulnerables. Sabemos que a lo largo de la vida humana todos y todas necesitamos amor, ternura y cuidados, y por eso es tan importante hablar de ello y ponerlo en el centro de nuestras vidas.

En los relatos de nuestra cultura occidental siempre es un héroe el que nos salva de las peores catástrofes, el que nos libera de un régimen político tiránico, el que encuentra la fórmula mágica para la salvación. Pero en la realidad, no es un héroe ni un ser divino el que nos salva: cuando hay problemas, es la comunidad la que se salva a sí misma.

Es la comunidad la que sale a protestar contra las injusticias y la violencia, es la comunidad la que te defiende cuando los bancos te echan de tu hogar, es la comunidad la que crea espacios seguros para comer y ormir, y para ayudar a quienes más lo necesitan.

No necesitamos salvadores: es la comunidad la que se enfrenta al tirano, y en ella todos somos héroes y heroínas, porque cada uno de nosotros aporta a la lucha desde sus posibilidades, y todas las aportaciones son igual de importantes y valiosas.

En las grandes ciudades hemos perdido a la comunidad, pero en los pueblos y aldeas siguen existiendo las redes de apoyo mutuo. A los humanos nos encanta ayudar, sentirnos útiles, contribuir al Bien Común. Sentimos un enorme placer cuando resolvemos problemas, cuando facilitamos a la gente la vida, cuando aportamos con dinero o con tiempo a una buena causa.

El único antídoto contra el odio y la violencia que arrasan nuestro mundo es el amor comunitario y la ternura de los pueblos. Los poderosos que controlan el mundo quieren que el odio siempre vaya hacia abajo y se expanda entre nosotros, nunca hacia arriba, nunca contra ellos. Y no soportarían que en lugar de odiarnos, nos quisierámos.

Lo más peligroso para ellos es que tomemos conciencia colectivamente de que tenemos derecho a vivir una Buena Vida, y que no es un derecho del que solo deban gozar unos pocos humanos. Todos tenemos derecho a disfrutar de esta única vida que tenemos, y sólo es posible disfrutar si todos y todas tenemos las necesidades básicas cubiertas, los derechos humanos garantizados, y una sólida red social y afectiva que nos sostenga.

Es la solidaridad y el compañerismo amoroso lo que nos une, y la unión es lo que nos hace grandes. Y cuando nos juntamos la energía colectiva se convierte en una energía muy potente que nos llena de amor y de valentía.

El Amor es un refugio colectivo y un espacio de cuidados, y a él van asociados la bondad, la alegría, la generosidad, los buenos tratos, el placer, el apoyo mutuo… y si es tan revolucionario es porque el orden social está basado en lo contrario: acumulación, acaparamiento, dominación, abuso, explotación, violencia y sufrimiento.

Muchos de nuestros representantes carecen de emociones y sentimientos amorosos, y viven inmersos en el odio. Por eso el Amor colectivo o comunitario es un espacio de resistencia frente a su maldad y su crueldad.

En los medios de comunicación y en las industrias culturales nunca hablan de este amor colectivo: sólo nos hablan del amor de pareja, y nos lo venden como el antídoto contra la soledad y como la puerta de entrada al paraíso. Apenas hablan del amor de la amistad, el amor hacia los desconocidos, el amor hacia los animales, y el amor de la Comunidad.

Porque el amor colectivo es el más peligroso de todos: si la gente se uniera para trabajar unida por el Bien Común, las estructuras de poder capitalista y patriarcal colapsarían. Si lograsemos tomar conciencia masivamente de la inmensa potencia que tiene el Amor, podríamos cambiar el mundo. Porque si en lugar de odiarnos entre nosotros nos atreviesemos a querernos bien, podríamos convivir en paz, trabajar en equipos, y crear redes de cooperación y apoyo mutuo para que las vidas de todos y todas fueran mejores.

Barrio a barrio, pueblo a pueblo, podríamos ir mejorando progresivamente nuestras comunidades, y olvidarnos de los líderes políticos. Si nos quisieramos entre todos, podríamos relacionarnos y organizarnos de otras formas, y eliminar las jerarquías que hoy nos someten, nos separan y nos enfrentan.

Todos y todas vamos buscando amor en esta epìdemia de soledad posmoderna: buscamos que nos quieran y nos cuiden, y nos sentimos inmensamente afortunados cuando podemos amar y cuidar a los demás. Ante la falta de sentido, el miedo al futuro, la incertidumbre de nuestro presente, los humanos encontramos refugio en las relaciones que tenemos con otros seres humanos y con animales.

Buscamos protección, abrazos y besos, buscamos intimidad sexual, buscamos palabras de aliento, apoyo emocional. Buscamos un hombro en el que poder llorar, buscamos sentirnos útiles y necesarios, buscamos cariño y comprensión, buscamos ojos que nos miren, que nos hagan sentir que existimos y que somos importantes para nuestros seres queridos.

El error que estamos cometiendo es dar amor solo a una persona, y creer que una sola persona puede darnos todo el amor que necesitamos. El amor es una energía que no se agota: cuanto más tenemos, más damos, y cuanto más damos, más recibimos. Por eso no la podemos centrar únicamente en nuestra pareja o familia: la mayor felicidad es poder expandir el amor también a las comunidades que habitamos.

Porque el Amor es lo único que hace que estas comunidades sean vivibles, pacíficas, igualitarias. El Amor alimenta las relaciones entre las personas que viven cerca, que trabajan juntas, que comparten espacios físicos, y cuanto más amor hay en ellas, más fáciles son nuestras vidas, y las vidas de los demás.

El Amor es la fuerza que nos impulsa a crear, a soñar, a imaginar un mundo mejor. El odio en cambio nos provoca emociones muy fuertes como la rabia, la ira, la envidia, y exacerba en nosotros la necesidad de ejercer nuestro poder para sentirnos superiores a los demás, y para someter a los demás. El odio tiene impacto en los demás (en tus vecinos y vecinas, en tus compañeros y compañeras de trabajo, en tu familia, en tus redes sociales), pero también te daña a ti. Porque te empuja hacia la destrucción y la autodestrucción, y cuanto más daño haces a los demás, más solo y aislado te quedas.

El Amor es un acto revolucionario en un mundo que nos quiere en guerra constante contra nosotros y nosotras mismas, y contra los demás. Es una pulsión que nos empuja hacia la esperanza, la ilusión, el deseo de construir y de aportar a lo que los demás están construyendo.

Amar hoy es una postura política fundamental: yo amo mi vida, amo la vida de los demás, amo a mi gente, amo a mi planeta. Amar significa cuidar: yo me cuido, y cuido el mundo que habito, y cuido mi mundo y las personas con las que comparto el mundo.


La salvación colectiva está en las comunidades unidas por el amor y los cuidados.


Coral Herrera Gómez

18 de enero de 2026

People have the power




La única forma de vencer al matón del colegio y su grupo de fieles vasallos es unirnos todos y todas y hacerles frente. Y después, organizarnos para cambiar las normas del colegio, crear grupos de cuidados, y tomar medidas para evitar que surjan nuevos abusones violentos ejerciendo el terror y sometiendo a los demás. 

En esta nueva estructura social puede participar el profesorado y el equipo directivo del colegio, o no. 

Los y las alumnas son una inmensa mayoría, y juntas tienen el poder: es solo cuestión de organizarse.

Pues lo mismo vale para la sociedad humana en su conjunto. En todos los rincones del planeta los grupos de poder son pequeños y son minoría. 

People have the power 🌏

17 de enero de 2026

Juntas y juntos somos más fuertes y más felices



El mejor antídoto contra la tristeza, la angustia, la soledad, la desesperanza y la ansiedad es unirte a grupos humanos o crear uno tú misma junto a otra gente. 

Si te gusta cantar o tocar un instrumento, apúntate a un coro o crea un grupo de música para cantar una o dos veces por semana. 

Si te gusta bailar, apúntate a clases de baile o busca un espacio en el que poder disfrutar con más gente un día o dos por semana. 

Si te gusta leer, apúntate a un círculo de lectura, o júntate con tus amigas para leer juntas los domingos.

Si te gusta hacer deporte, júntate con gente de tu barrio o de tu pueblo para salir a caminar, a correr, a jugar o a practicar (tenis, surf, escalada, tai chi, esgrima, fútbol, vóley playa, patinaje, baloncesto…)

Si te gusta salir al campo, únete a un grupo o crea uno para salir todos los sábados a disfrutar de la naturaleza. 

Si quieres estudiar, únete a escuelas online, o crea un grupo para reuniros a leer y a debatir una vez por semana.

Si te gusta hacer excursiones y viajar, cultivar un huerto, ir a ver las estrellas con telescopio, ir al teatro o hacer teatro, jugar al ajedrez, practicar yoga, coleccionar cosas, pintar o esculpir, tejer, aprender o practicar idiomas, leer poesía, aprender sobre astronomía, artesanía, jardinería, artes marciales, júntate con gente que tenga las mismas ganas de crecer, de compartir conocimientos, de enseñar y aprender. 

Si quieres mejorar tu barrio o tu pueblo, si quieres ayudar a la población más vulnerable, si quieres protestar contra las injusticias, defender los derechos humanos, los derechos de los animales, la soberanía alimentaria, la naturaleza, el agua, los bosques, si quieres protestar contra la violencia de nuestros gobernantes, sus recortes y sus negocios, si quieres defender lo público, evitar los desahucios, protestar contra las guerras o las listas de espera en hospitales, si quieres contribuir a una buena causa, cuidar animales, júntate con tus vecinos y vecinas. 

En todos los rincones hay asociaciones, colectivas, comunidades de gente que se unen para compartir pasiones, para construir redes de apoyo mutuo, para cambiar y mejorar las cosas, para construir un mundo mejor. Si no las hay, créalas tú. Porque hay mucha gente como tú

Solos y solas no podemos. Solos y solas nos come la desesperación y la desesperanza: en grupo somos más fuertes y más felices.


15 de enero de 2026

Soñar con un mundo mejor




Si dejamos de creer en Fantasía, la Nada lo destruirá todo.

Soñar con un mundo mejor es hoy un acto de lucidez y de resistencia. Nos quieren hundidos en el lodo de la desolación, esperando con resignación el apocalipsis final. Nos quieren distraídos y agotados, obedientes y sumergidos en la desesperanza y el miedo. 

No dejemos de creer en la posibilidad de tener una vida mejor y un planeta mejor. 

Aunque todo se desmorone alrededor, sigamos juntos y juntas en el camino hacia la utopía. 

🌏

7 de enero de 2026

Curso online La Construcción Sociocultural del Amor Romántico

 



































CURSO ONLINE: LA CONSTRUCCIÓN SOCIOCULTURAL DEL AMOR ROMÁNTICO DESDE UNA PERSPECTIVA FEMINISTA


Impartido por: Coral Herrera Gómez

Organizado por: el Laboratorio del Amor.

Formato: Virtual y en directo. 

Duración: 6 semanas, 1 sesión cada martes.

Horario: de 18.00 a 20.00 horas de España. 

Fechas: días 13, 20 y 27 de enero

              días 3, 10 y 17 de febrero

Horas: 25 horas: 2 horas de sesión + 2 horas de lecturas

Precio

60 euros: Curso online + 6 semanas en el Laboratorio del Amor

100 euros: Curso + 1 Año en el Laboratorio del Amor


CONTENIDOS

En este curso vamos a analizar cómo se ha construido el amor romántico en Occidente, y vamos a hacer un recorrido por su historia desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. 

En el segundo tema analizaremos el amor romántico desde sus diferentes dimensiones: biológica y química, cultural y religiosa, sexual y emocional, económica, social y política. 

En el tercer tema profundizaremos en la dimensión simbólica del amor romántico, analizando los mitos románticos y las relaciones de poder entre las parejas. Hablaremos del amor y de la misoginia, del amor y el poder, del amor y el ego, del amor y la violencia machista. Acabaremos hablando de las propuestas del feminismo para transformar el amor romántico. 

En el cuarto tema analizaremos los estereotipos y los mandatos de género, cómo aprenden a amar los hombres, cómo se relacionan entre ellos y con otras mujeres. Dentro del ámbito de los estudios de masculinidades, hablaremos de los hombres que se trabajan sus patriarcados y apuestan por otras formas de ser hombres, y de la revolución de los cuidados que tienen pendiente. 

En el quinto tema hablaremos de por qué lo romántico es político, del presente y del futuro, de la Revolución Sexual y la Revolución amorosa. Analizaremos las relaciones de pareja y hablaremos de cómo deconstruir el amor romántico para liberarlo de toda su carga ideológica patriarcal, y de cómo liberar a las mujeres de la droga del amor. Hablaremos de utopías amorosas y de otras formas de relacionarnos, de querernos y de organizarnos. 

En el sexto tema hablaremos de la Ética del Amor y la Filosofía de los Cuidados, y de las herramientas que necesitamos para liberarnos individual y colectivamente del amor romántico patriarcal. También hablaremos de cómo trabajar con mujeres en los espacios de intervención social, en las aulas, en los espacios terapéuticos, y en las comunidades de mujeres, especialmente con víctimas de violencia machista. 


TEMAS  


  1. Historia de la construcción del Amor Romántico en Occidente


EL AMOR PASIONAL EN LA ANTIGÜEDAD GRIEGA

EL AMOR CORTÉS

EL AMOR PASIONAL DEL SIGLO XVIII

EL AMOR ROMÁNTICO EN EL SIGLO XIX

LA UTOPÍA ROMÁNTICA DEL SIGLO XX

EL AMOR Y LA POSMODERNIDAD



  1. Las dimensiones del Amor Romántico


DIMENSIÓN QUÍMICA DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN RELIGIOSA DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN ECONÓMICA DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN SOCIAL DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN POLÍTICA DEL AMOR ROMÁNTICO



  1. La cultura romántica y el patriarcado

MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO 

AMOR Y PODER 

AMOR Y EGO

AMOR Y VIOLENCIA MACHISTA

AMOR Y FEMINISMO



  1. El amor y los hombres

CÓMO APRENDEN A AMAR LOS HOMBRES 

CÓMO SE QUIEREN A SÍ MISMOS Y CÓMO SE AMAN ENTRE ELLOS

EL MIEDO AL AMOR Y ODIO CONTRA LAS MUJERES

OTRAS FORMAS DE SER HOMBRES SON POSIBLES


  1. La Revolución Amorosa

LO PERSONAL ES POLÍTICO Y LO ROMÁNTICO ES POLÍTICO

LA REVOLUCIÓN SEXUAL SIGLO XX 

LA REVOLUCIÓN AMOROSA SIGLO XXI 

OTRAS FORMAS DE QUERERSE SON POSIBLES

LA LIBERACIÓN DE LAS MUJERES QUE YA NO SUFREN POR AMOR 



  1. HERRAMIENTAS PARA TRABAJAR EL AMOR ROMÁNTICO

LA ÉTICA DEL AMOR Y LA FILOSOFÍA DE LOS CUIDADOS

EL MÉTODO DE LA AUTOCRÍTICA AMOROSA

EL PLAN DE LIBERACIÓN: AUTOCUIDADO, AUTONOMÍA  Y AUTODEFENSA EMOCIONAL

EL CONTRATO AMOROSO:HERRAMIENTAS PARA NEGOCIAR EN PAREJA.


¿Qué incluye el precio del Curso + Laboratorio del Amor?

- Participación en la lectura online del libro: Mujeres que ya no sufren por amor (todos los miércoles) 

- Lecturas y materiales.

- Acceso a 3 Cursos en línea: 

      Mujeres que se separan, 

      Mujeres que se liberan, 

      Mujeres que trabajan con mujeres

1 taller virtual: Cómo negociar con mi pareja el contrato amoroso

- 100 Foros

Biblioteca del Amor

20 vídeos exclusivos

- Acceso a la Comunidad de Mujeres

- Ejercicios

- Herramientas

- Blog

- Diario Personal de Coral Herrera

- Todos los podcast de Coral Herrera

- Mujeres que leen: un círculo de lectura online cada mes. 



¡Reserva ya tu plaza! 

¡Empezamos el próximo martes 13 de enero!




Si tienes cualquier duda, puedes escribirme a coralherreragom@gmail.com

Aquí tienes los botones de Paypal para apuntarte al curso: 


¿Te gustaría estar con nosotras un año?


5 de enero de 2026

Cómo explicarle a la infancia la realidad a través de la ficción



Para explicarle a mi hijo lo que está ocurriendo en el mundo en estos días he usado la historia de Star Wars: le he contado que estamos gobernados por gente que vive en el Lado Oscuro de la fuerza, y que Trump, Netanyahu, Puti, Milei y compañía son como Darth Vader. 

Le he explicado que hay una enorme diferencia entre la gente que admira a los malvados Sith y los que admiramos a la poderosa Princesa Leia, al sabio Yoda, al Maestro Obi Wan Kenobi o a la valiente Rey Skywalker. 

La diferencia es que los fans de Darth Vader se sienten mucho más identificados con los valores del Imperio que con los valores de la República. Los imperialistas quieren imponer la tiranía para ejercer la dominación, el abuso, y la explotación. En cambio los buenos de Star Wars luchaban por la justicia, la igualdad, la paz, y el amor.

Los Maestros y Maestras Jedis nos enseñaron que cualquiera de nosotros puede caer al lado oscuro, y que si nos dejamos llevar por el miedo, el miedo lleva al odio, y el odio nos lleva a la violencia y a la guerra. 

Y le he dicho que nosotros somos de la Resistencia, que vamos buscando la luz, que creemos en la fuerza del amor, la justicia social, la solidaridad, la cooperación, el apoyo mutuo, los derechos humanos, la No Violencia y el Bien Común. 

Y que nunca nos resignaremos a que unos pocos se queden con todo y esclavicen al resto para poder vivir como dioses. Nosotros y nosotras soñamos con un mundo mejor, un mundo de paz, libre de explotación, violencia y sufrimiento. 

Y para que vea que los de la Resistencia somos muchísimos, le he enseñado imágenes de las manifestaciones que hacemos en todos los pueblos y ciudades del mundo contra la violencia y la guerra. 

Somos millones de personas en todos los países del planeta. Los malos son minoría.

Y le he pedido que no se le olvide que, al igual que en la película, cuando parece que el Imperio está más fuerte que nunca y va a acabar con todo, no hay que rendirse. Si la Resistencia se organiza y trabaja unida, los malos no ganan. Solos y solas no podemos, pero unidos somos mayoría.

Y para acabar le he recordado muy solemne, como para recordármelo a mí misma, que hasta en los momentos más duros siempre hay esperanza. 


Que la luz y la fuerza te acompañen siempre, hijo. 


Que nos acompañen a todos y a todas siempre.


Coral Herrera Gómez 

16 de diciembre de 2025

La Autonomía se aprende en la infancia



Una de las cosas más difíciles para los niños y las niñas es cuando acaba su reinado. A cada uno le toca a una edad diferente, pero es un proceso difícil especialmente para aquellos que han vivido como reyes y reinas mucho tiempo, y no han podido experimentar el proceso natural de la autonomía porque sus progenitores les han dado todo hecho y les han concedido todos sus deseos. 

Algunos niños y niñas van conquistando su autonomía con alegría: aprender a andar, a comer solos, a vestirse solos, a ordenar sus juguetes, su ropa, su habitación… en cada hogar este proceso es diferente, porque depende de cómo acompañen sus padres y madres. Los niños y niñas con más autonomía logran antes conquistar su libertad y aceptar con ella la responsabilidad que conlleva. Hay críos que gozan del momento en que se acaba lo de ir en brazos y en la silla de ruedas y tienen que caminar como todo el mundo, otros se niegan en redondo a caminar.

Hay niños y niñas que viven en hogares con problemas y se ven obligados a cuidar a sus hermanos pequeños o a sus padres y madres: el paraíso de la infancia dura muy poco tiempo. Los que viven en cambio en hogares donde son tratados como reyes y reinas hasta una edad más avanzada lo pasan peor, especialmente cuando sus deseos son cada vez más caros y la familia no puede afrontarlos. Hay madres y padres que intentan alargar su dependencia lo máximo posible, porque así pueden disfrutar más tiempo del poder que tienen sobre ellos. 

Darse cuenta de que pertenecen a la clase trabajadora es uno de los choques más fuertes que experimentan si en la infancia nadie les dijo que no y nadie les puso límites. Reaccionan con furia cuando sus progenitores les dicen que no pueden comprarle un teléfono de mil euros, o el último modelo de vídeo consola. No saben lo que cuesta ganar mil euros, no tienen ni idea de lo que vale el dinero. 

Tampoco saben cocinar, ni lavar ropa, ni limpiar la casa porque nunca han tenido que hacerlo. Por eso muchos estudiantes universitarios cuando tienen que vivir fuera de su pueblo o su ciudad se llevan de casa la ropa limpia y doblada, y la comida en tappers. A muchos les cuesta incluso sacarse el carnet de conducir porque han tenido criada y chofer durante muchos años, otros en cambio están deseando cruzar esa frontera que les va a dar toda la autonomía y la movilidad que necesitan. 

Cuanto más dependen de sus padres y madres, más inseguros son, y más baja es su autoestima. Si no han vivido la experiencia de manejar su propio dinero, de aprender las tareas básicas para la vida, de asumir responsabilidades para poder ser más libres, les tocará hacerlo de golpe en algún momento. 

Y cuando les quitas la corona de golpe, y se quedan sin chofer y sin criada, se derrumban. Si se han pasado toda su vida recibiendo cientos de regalos que llegaban a sus manos como por arte de magia, les da mucha rabia comprobar que en realidad el dinero es limitado y no pueden obtener todo lo que desean. 

Peor aún es la experiencia de haber creído en el mito posmoderno de que ellos pueden ser quienes quieran ser, y que pueden triunfar en la vida con solo soñarlo muy fuerte. Porque a la gran mayoría les va a tocar ayudar con las vacas o con la huerta, o colaborar en el negocio familiar. Muchos chicos y chicas tendrán que trabajar en la fábrica de su pueblo, o limpiando las calles, o manejando la caja en un supermercado desde que son mayores de edad (algunos incluso antes) Si se han pasado la vida creyendo que van a ser cantantes de éxito o futbolistas milllnarios, el choque con la realidad es brutal. 

Se ve mucho en las escuelas de interpretación, donde la mayoría tienen que trabajar como camareros o camareras en bares y restaurantes creyendo que será un trabajo temporal y que en algún momento su talento será descubierto por algún productor o productora que les hará famosos. 

Por eso es tan importante que los niños y las niñas tengan muy claro en qué clase social han nacido, y madres y padres pongamos límites a sus deseos y propiciemos su autonomía para que cada vez dependan menos de nosotros. 

Creo que fomentar su libertad no es una tarea fácil, por eso hay tanta gente que nunca logra salir del nido. Los padres y madres debemos hacer cómo los pájaros, que pasan las primeras semanas llevando a sus crías agua y comida y después tienen que enseñarles a usar sus alas, a hacer sus primeros vuelos, a detectar peligros, y a encontrar alimento y agua hasta que ya pueden hacerlo por sí mismos. Porque los pájaros saben que si sus bebés no aprenden a cuidarse a sí mismos de forma progresiva hasta la autonomía total, morirán. 

A muchos humanos se nos ha olvidado lo importante que es fomentar y acompañar ese momento en que se atreven a salir del nido y vuelan por primera vez. 

Muchos sufrieron la pérdida de su reinado de forma traumática y quisieran ahorrárselo a sus hijos e hijas. Otros quieren seguir ejerciendo su poder porque no tienen vida propia, se sienten súper importantes y necesarios, y se niegan a soltar. Y otros por miedo: creen que sus criaturas no tienen herramientas para desenvolverse en una realidad hostil y violenta. Y a menudo no las tienen. Y padres y madres tampoco las tienen.

Dejar atrás la infancia feliz y saltar del nido para volar no es fácil, pero todo depende de si entrenamos cuando somos pequeños y pequeñas, y de cómo nos acompañan padres y madres en el camino. También depende de si nos han enseñado a amar la libertad (y la responsabilidad que conlleva), o si preferimos ser presos de la dependencia toda la vida. 

La muerte de los padres y las madres resulta catastrófica si antes no has logrado salir de casa y enfrentarte a la vida con valentía. Hay padres y madres que creen que son inmortales. Hay gente joven que busca prolongar su reinado buscando un esposo que ejerza de padre o una esposa que ejerza de madre. Saltan de un nido a otro sin haber volado y sin haber visto mundo. 

Lo primero creo es tomar conciencia de que cuando amas a alguien tienes que intentar que no dependa de ti y no te necesite para nada. Lo segundo es aprender a cuidar de ti mismo/a, de tus relaciones, de tu hogar y del pueblo o el barrio en el que habitas. Porque es un momento decisivo y no todo el mundo logra convertirse en adulto o adulta funcional.

Ojalá tuviésemos más herramientas para maternar y paternal, y ayudarnos los unos a los otros en la conquista de la autonomía. Sería maravilloso que todos y todas pudiésemos llegar bien preparados al momento en el que nos toca enfrentarnos a la realidad e insertarnos en la sociedad como personas adultas.

Coral Herrera Gómez 

4 de diciembre de 2025

Madres buscadoras, premio Nobel de la Paz


Ayer desapareció una niña en Acapulco y no he podido parar de pensar en ella. Y en todas las que han desaparecido hoy y a las que les tocara manaña. Cada dia desparecen 29 menores en México: a las niñas se las llevan para esclavizarlas y torturarlas en burdeles y a los niños para que sean esclavos del narco. Las mujeres buscadoras son en su mayoría madres, abuelas, hermanas, tías. 

Son las mujeres mas valientes del mundo. A ellas también las amenazan, las persiguen, y las matan por buscar a sus niñas desaparecidas. Remueven la mierda en los grandes basureros de las ciudades, buscan en morges, hospitales, y fosas clandestinas. 

Las Buscadoras se juegan la vida buscando a sus hijas e hijos, se apoyan entre ellas, y exigen proteccion al Gobierno. Se enfrentan a los hombres mas violentos del planeta con una valentia que no tiene la policía. 

Os aseguro que verlas en la marcha del 8M en Ciudad de México fue una de las experiencias más impresionantes de mi vida. No os puedo describir la mirada en sus rostros, el amor y la rabia que emana de sus ojos. Las vi pasar llena de admiración y respeto. Me fijé en sus manos sujetando las pancartas, manos rotas de buscar en las fosas clandestinas escarbando en la tierra con palas o con sus propias manos. 

Ellas son peligrosas porque ponen en evidencia la inacción y la indiferencia de la policía, las Fuerzas Armadas, fiscales y jueces, y todo el sistema de impunidad que sostiene el crimen en México.

Hoy no paro de pensar en ellas y en sus familiares desaparecidos, y en lo importante que es visibilizar su lucha contra la violencia de los hombres. 

Merecen todas el premio Nobel de La Paz, año tras año. #mujeres #mujeresbuscadoras #México

Coral Herrera Gómez 

18 de noviembre de 2025

25N: El odio y la violencia contra las mujeres feministas



El 25N las mujeres de todo el mundo saldremos a las calles a protestar contra la violencia machista y misógina. Este año yo quiero hablar del odio y la violencia contra las mujeres feministas. 

Hoy los discursos antifeministas han adquirido una fuerza brutal en redes sociales, y las feministas estamos siendo señaladas, amenazadas y canceladas. El odio antifeminista se dirige contra organizaciones y contra figuras destacadas del feminismo: van atacándonos una a una para que nos invada el terror, desaparezcamos de las redes sociales y nos dediquemos a otra cosa.

Es una reacción ante la Cuarta Ola del feminismo: la Contra-Ola está más fuerte que nunca, y no sólo viene de la machosfera, los incels, los fachas, los ultra, los gym-bro y los cripto-bros. Otros movimientos sociales nos han convertido también en sus enemigas: nos atacan por todos lados, y lo más doloroso es que hay muchas mujeres apoyando esta contrarrevolución.

Hoy tenemos que estar más unidas que nunca para hacerle frente al odio y la violencia contra las mujeres feministas. El silencio no nos salvará, y aplaudir con entusiasmo las cancelaciones de las compañeras para que no nos ataquen a nosotras tampoco nos salvará: es una red internacional la que tenemos encima organizando linchamientos y cancelaciones, y es una red muy poderosa. Y tienen dinero.

Y dan mucho miedo. 


#25N

16 de noviembre de 2025

Compañero de mi vida




Mucha gente me pregunta que cómo puedo con todo: imparto clases en la Universidad, corrijo exámenes y trabajos, atiendo a mis alumnas y alumnos. Escribo libros, imparto conferencias y formaciones, viajo por España y Latinoamérica, tengo mi propia escuela virtual, mi blog, mi Patreon, tengo un podcast, un canal de YouTube y alimento mis redes sociales. Atiendo entrevistas a medios de comunicación, soy mi propia manager y contesto personalmente los correos, hago facturas y llevo la contabilidad y todos los asuntos administrativos, y también trabajo como agente de viajes: busco vuelos, hoteles, trenes, y armo el calendario de mis giras cada año. 

Y soy mamá de un niño de 9 años. 

Si puedo con todo es porque mi compañero me apoya y me cuida. Él cuida del hogar y del niño para que yo pueda viajar y trabajar, se encarga todas las tardes de las extraescolares, cuida nuestro huerto, cocina, hace lavadoras, limpia la casa, va a la compra, lleva al niño al médico, me va a llevar y a buscar a la ciudad cuando voy y vengo, a veces a horas intempestivas en la mañana y la noche. 

Él me brinda el apoyo emocional que necesito para soportar la exposición pública y la fama. Cuando siento que no puedo más, él me sostiene y me da fuerzas para seguir. Siempre que he pensado en tirar la toalla, me ha acompañado en el proceso hasta que he logrado reunir fuerzas para seguir.

Él me sostuvo económicamente muchos años: cuando estalló la crisis de España en la que tuve que emigrar a Costa Rica y buscaba trabajo desesperadamente, aceptó casarse conmigo para que yo tuviera papeles. Me apoyó cuando le pedí tiempo para poder escribir el libro que impulsó mi carrera, me apoyó cuando se me ocurrió la idea del Laboratorio del Amor y lo puse en marcha, y me apoyó también cuando quise ser mamá. Me acompañó cuando empecé a viajar por el mundo para que yo pudiera darle el pecho a mi bebé mientras él trabajaba online y recorríamos las carreteras de España. Y cuando hace 5 años le dije que quería regresar a España, que se viniera conmigo y que apostara por mi carrera profesional, me dijo que sí. 

Y dejó su trabajo de antropólogo para que yo pudiera cumplir mi sueño.

Gracias a sus cuidados puedo dedicarme al activismo feminista, y a mi carrera como escritora y profesora, pero nunca hablo de él aquí en redes. Parezco una superwoman pero no lo soy: mi enorme productividad y capacidad para tener varios trabajos es gracias a él. Los hombres que tienen la fortuna de tener a una compañera que decidió (o no tuvo más remedio que hacerlo) apostar a su carrera profesional, a veces les dan las gracias cuando recogen premios y reconocimientos. 

Y a veces no, y sus compañeras permanecen siempre a la sombra de su figura.

A mí no me han dado nunca un premio, pero no hace falta para reconocer y agradecer públicamente a mi compañero que haya creído en mi, que me cuide y que me apoye tanto. Cualquier día es bueno para reconocer que no soy una supermujer, y para expresar el inmenso amor que siento por él. 

Yo salgo en la tele, en la radio y en la prensa, me llevo los aplausos del público, firmo autógrafos, me hago selfies con mis lectoras, brillo bajo los focos, y él hace todo el trabajo de cuidados, el más invisible, el peor valorado y remunerado del mundo. 

Yo reivindico siempre este trabajo de cuidados porque es lo que sostiene el mundo. Sin las mujeres que cuidan gratis, el capitalismo no se sostendría. Y me parece una injusticia que las labores de cuidados no sean valoradas ni reconocidas ni remuneradas.

A veces en el escenario hablo de cómo funcionamos en mi casa: cuando yo era pequeña mi madre trabajaba en la fábrica y mi padre nos cuidaba a mi hermana y a mí. Él era escritor y cuidaba del hogar. Cambiaba pañales, cocinaba, limpiaba y para aquella época (años 70 del siglo pasado), mi padre era un hombre excepcional. 

Hoy en mi propio hogar también están cambiados los roles y la gente alucina. Mi marido hace lo que hacen muchisimas mujeres, y no es frecuente que en una pareja sea él el que apoye la carrera de ella. Pero sí pasa a veces, y no somos los únicos. Ya llevamos juntos 15 años.

Por eso hoy quería contarlo aquí: sin él yo no podría dedicarme a desmontar mitos, ni a impulsar el movimiento de liberación, ni a ayudar a las mujeres que ya no quieren sufrir por amor y a los hombres que quieren transformarse y aportar a la construcción de un mundo mejor.

Gracias por cuidarme, gracias por cuidarnos: te amo compañero del alma, te amo tanto ❤️

Coral Herrera Gómez 

Coral Herrera Gómez Blog

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Únete al Laboratorio del Amor

Únete al Laboratorio del Amor
Para saber más pincha en la imagen

Regalos

Regalos
Visita mi tienda